Abigail Camarillo · 27 de marzo de 2026
Estamos en cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026 y como no todo lo que brilla es oro, llega la exposición Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento político, para invitarnos a mirar con ojo crítico lo que hay detrás
En la CDMX, Guadalajara y Monterrey ya se está viendo que la idea de recibir una Copa Mundial puede sonar muy bonito, pero trae un montón de problemas a la población local o los gobiernos no realizan soluciones genuinas para mejorar las áreas donde se realizará el evento deportivo, mejorar la seguridad, hacer más accesible la movilidad, etc.
Pues eso es tan solo un poco de lo que muestra esta exposición que llega al Centro Cultural Universitario Tlatelolco del 26 de marzo y hasta el 2 de agosto.
Esta muestra examina la práctica conocida como sportswashing, que prácticamente consiste en usar eventos, equipos o patrocinios deportivos para mejorar una reputación dañada o desviar la atención de escándalos.
Esta misma muestra explica que en ella veremos cómo distintos gobiernos y organizaciones usan los grandes eventos deportivos (como los mundiales de futbol o juegos olímpicos) para pulir su imagen ante el mundo y desviar la atención de sus violaciones a derechos humanos.
A través de obras, fotografías y material audiovisual, la exposición reconstruye casos históricos que demuestran la eficacia del espectáculo como pantalla propagandística.
“La exposición no critica ni a los deportistas ni al deporte mismo, ni siquiera al festejo de organizar este tipo de celebraciones. Lo que estamos criticando es cómo se politiza y cómo los organizadores y las organizaciones como la FIFA terminan instrumentalizando a las mismas figuras del deporte para ofrecernos otro tipo de imagen”, explicó Roberto Barajas, coordinador de Artes Visuales del CCUT y curador de la muestra a Gaceta UNAM.
Es por ello que, más allá de futbol o de los Juegos Olímpicos, la muestra habla sobre el poder, cuestionando el uso de estas grandes celebraciones del deporte para legitimación política y propaganda internacional.
El recorrido histórico de la exposición arranca con el Mundial de Uruguay, en 1930 pero aborda eventos deportivos que fueron marcados por su contexto sociopolítico como por ejemplo:
En cada caso, el deporte funcionó para proyectar al mundo una imagen de orden y festejo, mientras internamente ocurrían cosas que los organizadores preferían invisibilizar.

Y sí, lo mismo ya está aplicando al Mundial 2026 a celebrarse en Estados Unidos, México y Canadá.
Simplemente hay que pensar que en Estados Unidos las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump han sido ampliamente denunciadas al igual que su guerra con Irán. Pero aún así la FIFA ya le dio una medalla de la paz al mandatario.
“Se celebrarán partidos de futbol a unos cuantos kilómetros del rancho Izaguirre. En las inmediaciones del Estadio Akron de Guadalajara, donde fueron encontradas más de 450 bolsas con restos humanos”, dijo Jacobo Dayán, director del CCUT a Gaceta UNAM.
Barajas apuntó en la misma dirección: el Mundial contribuye a mantener “una cara de que aquí no pasa nada”, una imagen de normalidad proyectada hacia las cámaras internacionales, mientras colectivos de madres buscadoras anuncian movilizaciones durante el torneo.