Paula Paredes S. · 2 de julio de 2025
¿Alguna vez te has preguntado si el amor romántico que te enseñaron realmente te funciona para la relación que quieres? Hablamos con Jaime Gama -también conocido como “Gotitas de Poliamor“-, quien es un psicólogo y psicoterapeuta especializado en relaciones éticas, y quien nos planteó cómo replantear la manera en que amamos.
Te decimos qué nos contó y también te contamos por qué deberías leer su libro Si te duele, ahí no es.
“La mentira más grande que creí del amor es que yo no lo iba a encontrar…El hecho de ser gay, de tener un cuerpo flaquito… yo decía: ‘es que no me veo como la gente que tiene amor’”.
Jaime creció convencido de que el amor era algo reservado para otros: hombres heterosexuales, cisgénero, con cuerpos marcados como los de los protagonistas de comedias románticas. Y aunque hoy ha desmontado muchas de esas ideas, reconoce que esa vocecita todavía aparece: “todavía por ahí anda la cosquillita que dice ‘no lo vas a encontrar’… aunque yo ya lo tengo”.
Desde esa experiencia —personal, íntima y honesta— nació Si te duele ahí no es. Una guía para personas que quieren amar éticamente. Un libro que no promete respuestas mágicas, sino preguntas necesarias. Un acompañamiento para quienes, como él, se han sentido fuera del molde, pero no por eso fuera del amor.
¿Por qué seguimos confundiendo el amor con el sufrimiento? Para Jaime, todo parte de una desconexión básica: no sabemos distinguir entre incomodidad y dolor. Y eso, en las relaciones, puede costarnos muy caro.
“Nos dijeron que crecer duele. Y crecer no duele. Si estoy creciendo y me duele, hay que hacer algo. Si me está saliendo un diente y duele, necesito ir al dentista. El dolor siempre es una señal de detenerse. En cambio, la incomodidad es ‘hay algo nuevo, necesito revisar’”.
A veces, amar implica cierta incomodidad: negociar, conocerse, transformarse. Pero el dolor no debería confundirse con amor.

Uno de los conceptos clave del libro es el de relaciones éticas. Amar éticamente, según Jaime implica conocer tus valores, tus deseos y tus límites, y vincularte desde ahí, y esto es algo que deberíamos contemplar más allá de buscar lo que conocemos como ‘relación sana’.
“La relación sana se basa en la idea de salud, de bienestar. Pero cuando pensamos en relaciones ‘sanas’, solemos pensar en que hay relaciones ‘enfermas’ que necesitan una cura. Y no es así. Si no tienes la relación que quieres, no es porque estés enfermo. Es porque no es compatible con lo que tú quieres”.
La ética, entonces, no está en el tipo de vínculo que eliges —monogámico, poliamoroso, abierto, tradicional—, sino en cómo lo construyes. En qué tan honestamente te relacionas con lo que deseas y con lo que el otro desea.
“No hay una forma de amar”, dice Gama. “Y eso aplica para personas monógamas y no monógamas. Hay gente radical en el poliamor que dice ‘el poliamor es más avanzado’… No es cierto. Si yo creo que el poliamor es la forma de amar, sigo cayendo en el mito del amor romántico. La pregunta clave es: ¿tú qué quieres?”
A lo largo de las páginas, Jaime nos invita a desafiar la idea de que todo se trabaja a solas, y nos inivta a hacerlo desde el amor, con el otro.
Lo que propone es reconocer que las relaciones son el espacio donde nos formamos, nos herimos y también donde podemos aprender a amarnos diferente. Por eso, el vínculo no es solo un reflejo de lo que somos: también puede ser un refugio, una herramienta, una nueva oportunidad. Lo que se rompe en relación, se sana en relación.
“Cuando dicen ‘trabaja tus celos tú solito’ o ‘ve a terapia tú solito’… Lo que me pasa contigo, me pasa contigo. Lo que me pasó con alguien, la herida que se creó con alguien, se revive contigo otra vez. Y contigo puedo hacerlo diferente”, explica.
Cuando se habla de relaciones que duelen, es fácil caer en frases tajantes: “sal de ahí”, “quiérete”, “no mereces eso”. Y aunque todo eso puede ser cierto, no siempre es tan fácil. Jaime Gama lo sabe por experiencia propia.
“Yo también estuve ahí, en relaciones que me dolían mucho y no podía irme, porque no sabía cómo irme. No tenía dónde regresar”, dice.
Por eso, frente al juicio o la exigencia, propone algo más compasivo:
“Si no puedes irte todavía, decide cómo vas a quedarte. No desde la resignación, sino desde el cuidado. Cómo vas a protegerte, qué necesitas construir para que, cuando llegue el momento, puedas irte con amor propio y con dirección. No te vuelvas parte de ese ciclo de abuso que te dice que estás mal. Al contrario, date compasión y permítete aprender cómo quieres esto”, dice.
Cuestionar el amor romántico se ha convertido en una conversación cada vez más común. Pero a veces, esa crítica se convierte en una nueva cárcel.
“Pensamos: todo lo del amor romántico está mal. Nada de flores, nada de Disney. Pero eso también es caer en lo mismo. No tienes que destruir todo en tu vida, porque no todo está mal. Es detenerte y revisar: ¿Qué te está doliendo? ¿Qué sí existe? ¿Qué sí quieres conservar?”
Si te duele, ahí no es, no busca reemplazar un modelo por otro, sino habilitar el derecho a preguntarse, a reconstruirse desde la honestidad. A decir: esto sí me hace bien, esto ya no.
Al final del día, el libro no pretende tener la última palabra sobre el amor. Más bien, es un espacio para abrir el diálogo interno. Para preguntarte, sin miedo: ¿Qué quieres? ¿Qué necesitas? ¿Cómo se siente el amor que te hace bien?
Si quieres sumarte a estos cuestionamientos y empezar a construir vinculos éticos, Si te duele, ahí no es es una lectura que no puedes dejar pasar.

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