"Seis de Copas": cómo una amistad entre morras se convirtió en uno de los pódcasts más exitosos

Paula Paredes S. · 22 de mayo de 2025

"Seis de Copas": cómo una amistad entre morras se convirtió en uno de los pódcasts más exitosos

Con cerca de 556 mil seguidores en Instagram, Seis de Copas es actualmente uno de los pódcasts más escuchados en México dentro de Sonoro, la red de podcasts en español número uno en el mundo, manteniéndose en el top 3 de Spotify, y en el número uno de Apple este proyecto que comenzó como una plática entre amigas no deja de sumar fuerza.

Hablamos con Priscila Arias y Diana Wong, dos de las seis integrantes, quienes compartieron detalles sobre el éxito de Seis de Copas, los retos detrás del micrófono y lo que viene para este grupo de amigas.

¿Cómo inició ‘Seis de Copas’?

El pódcast integrado por Diana Wong, Fernanda Martín, Mónica Makaco, Priscila Arias, Maria Bolio y Marisol de la Fuente empezó como muchas otras buenas ideas: sin escaleta ni planes, sino como una idea al aire en una reunion de amigas.

“El comienzo de Seis de Copas fue la amistad, conocernos, hacer amigas y platicar”, dice Priscila.

Como ellas comentan, esta no es una conversación ajena a un grupo de amigas y amigos promedio: «hay que hacer x cosa, y si empezamos x negocio, o si empezamos un podcast». Pues ellas lo hicieron en serio.

“Solo nos sentamos en casa de Marisol un fin de semana, cotorreamos y grabamos. Nada más”, relata Priscila.

El nombre se inspiró en la carta del Tarot ‘Seis de Copas’, asociada a la nostalgia, la alegría y la posiblidad de revivir momentos felices.

“Quien propuso el nombre fue Mónica, ella es mucho de energias y tarot, y planteó inicialmente Siete de Copas, eventualmente una copa se rompió y ya cuando grabamos dijimos ‘pues vamos a ser Seis de Copas’, y pues así empezó el proyecto, sin mucha expectativa más allá de pensar que iba a ser algo chido y ya”, cuenta Priscila.

Respeto, la clave para trabajar entre amigas

Lo que empezó como algo casual se transformó en un proyecto con estructura y responsabilidades para cada una, y como era de esperar, la cercanía y el cariño entre ellas también ha traído retos. Aun así, la clave ha sido siempre la misma: respeto.

“Sí ha habido pedos, chanclazos, fricciones, todo… pero se habla y se soluciona”, comparte Diana. “Una de las claves del proyecto ha sido establecer desde el principio que la amistad va primero, es decir, antes que preservar mi buena imagen con Hola Sunshine o con La Fatshonista, prefiero que con Marisol y Priscila todo esté chido”. 

Ese principio ha guiado su dinámica: desde acordar que todas deben estar cómodas con lo que se publica en redes, hasta resolver conflictos sin perder de vista que lo más valioso no es el podcast en sí, sino la amistad que lo sostiene.

Seis de copas
Foto: instagram seis de copas

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El salto inesperado: cuando todo empezó a crecer

Uno de los momentos que marcó el crecimiento del pódcast fue cuando comenzaron a recibir reacciones intensas, tanto positivas como negativas.

“Lo noto más en los episodios que generan hate… Ahí te das cuenta del nivel de alcance, porque ves cómo la comunidad salta a defenderte punto por punto”, comenta Diana.

Ese tipo de hipervigilancia ha sido otro aprendizaje del proceso. “Es una locura cómo algunas personas interpretan lo que decimos desde sus propios traumas, y hacen lecturas completísimas de nuestras vidas privadas”, agrega Priscila.

Pero justo ahí también radica una de las fuerzas del proyecto: su capacidad para resonar emocionalmente.

 “Las cartas que recibimos, los comentarios… hay gente que nos dice: ‘me pasó igual’, ‘me dolió igual’. Es un fenómeno muy loco, pero muy hermoso también”, concluyen.

Hablar de temas complejos también es revolucionario

Aunque en un inicio decidieron evitar temas políticos o sociales por no estar todas en el mismo proceso de deconstrucción, con el tiempo fue imposible ignorarlos.

“Nos dimos cuenta de que incluso en los temas más ligeros, inevitablemente aparecían estructuras más profundas. En el episodio del síndrome del impostor, por ejemplo, de pronto fue evidente que ese sentimiento es mucho más común entre mujeres”, cuenta Priscila.

Esa necesidad de ir más allá del relato individual fue transformando el enfoque del pódcast, reconociendo que lo personal es político, y que hablar de duelos, cuerpos, vínculos familiares o autoestima también implica cuestionar lo estructural.

“Al final todas le hemos entrado, desde la más hasta la menos dispuesta, y siempre desde la curiosidad, no desde el aleccionamiento. Queremos aprender cómo dejar de cagarla, porque todas somos parte de este sistema”, explica Priscila.

Además agregan que su comunidad de oyentes ha jugado un rol clave en ese crecimiento colectivo: “Nos escriben cosas como: ‘van bien, pero chequen esto’, ‘lean este libro’, ‘vean este documental’. Y eso nos ayuda a construirnos juntas”.

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El valor de los círculos de mujeres

Como cuentan, a medida que el proyecto crece, también lo ha hecho su comunidad, y con el paso del tiempo Seis de Copas se ha vuelto también un espacio de contención especialmente femenino, pues como ellas lo comentan, una vez que te juntas con un grupo de mujeres es difícil dejar de ver las situaciones comunes que atravesamos.

“Es imposible que te juntes con un grupo de morras y no empieces a ver todo lo tan de la chingada que está el mundo a tu alrededor. Es imposible, no se puede. El patriarcado te quiere sola, aislada. Pero cuando te reúnes con otras, no puedes dejar de ver lo que antes no veías. Por eso insistimos tanto en hacer grupo: tener amigas te cambia la vida”, dice Diana.

De grabar en casa a llenar el Metropolitan

Tal ha sido el éxito y crecimiento del pódcast que las llevó de grabar en casa a hacer una gira por distintos estados del país. La primera vez no fue perfecta, pero fue clave.

“La primera vez fue un desastre: no ensayamos, el lugar fue embargado, tuvimos 15 días para armar todo… era una receta para el fracaso, y fracasamos. Pero llenamos el lugar. Y eso nos mostró que teníamos una comunidad fiel, que nos perdona todo”, cuentan.

Desde entonces, todo cambió. Este año regresaron con una gira nacional que fue mucho más planeada y profesional. Y sí, también cumplieron un sueño que parecía imposible:

“Hace un año Fernanda dijo ‘¿y si hacemos el Metropolitan?’ y yo ni contesté, pensé: ‘ya duérmete, mami’. Y la semana pasada salimos del Metropolitan con el show lleno. Es increíble. Es muy chingón trabajar con estas morras”, dice Diana.

Seis de Copas
Foto: Instagram Seis de Copas.

¿No alcanzaste a verlas? Aún tienes chance

Si no pudiste verlas en la primera parte, aun quedan algunas fechas. Si quieres asistir te recomendamos estar al tanto de las redes de Seis de Copas para la información sobre la venta de boletos. Los lugares a los que llegará la gira de ‘La Séptima Copa’ serán:

  • Tijuana: 22 de junio.
  • Veracruz: 25 de agosto.
  • Puebla: 8 de agosto.
  • San Luis Potosí: 28 de agosto.
  • León: 29 de agosto.

Además nos adelantaron que tendrán otra fecha grande en un recinto importante, así que mantente al tanto del anuncio. Si aún no le has dado un oportunidad al pódcast, aquí te van dos recomendaciones de las mismas creadoras del proyecto:

“Mi episodio favorito el de feminismola respuesta de la gente, estuvo muy cabróna” Dice Priscila.  “Yo creo que mi favorito es… Híjole. Yo creo que ‘Cosas que me mantienen humilde’ es un episodio que veo mucho y que me hace reír muchísimo”, agrega Diana.

Definir un proyecto versatil como Seis de Copas que ya hasta canción tiene, es complicado pues como te contamos su formato da la posibilidad de abarcar diferentes temas.

Para Priscila la palabra para definirlo es “hermandad”, mientras que para Diana “lucha”, nos explica:

“Creo que eso es Seis de Copas, aunque suene muy… Yo sé que suena súper mamador para la gente allá afuera, ya los vi en los clips de, ‘¿cómo ven qué dice Diana Wong?’ Pero no es porque crea que nosotras hagamos la lucha o la llevemos en nuestros hombros, sino que estos pequeños actos y espacios de reflexión van haciendo eco en esta mesa de seis, luego en la producción que nos acompaña y luego en quienes cada martes miran el episodio…hablar es un acto de rebeldía tremendo”,concluye.