Proyecto Pastita, el proyecto ciudadano que limpia y sanea un río vivo de Guanajuato capital

Alfredo Maza · 20 de octubre de 2023

Proyecto Pastita, el proyecto ciudadano que limpia y sanea un río vivo de Guanajuato capital

Rastrillos, guantes y costales. Estas fueron las sencillas y principales herramientas que un grupo de ciudadanos en Guanajuato capital utilizaron para limpiar y rescatar el río Pastita en plena pandemia de Covid-19. Tres años después, cada sábado se organizan para mantener limpio un espacio público que solía estar abandonado y contaminado y que se reapropiaron.

Micah Stet, originario de Cleveland, Estados Unidos, vive desde hace años en el antiguo barrio de Pastita. Durante la pandemia tuvo la iniciativa de limpiar el río y, conforme más personas se fueron involucrando, él y sus vecinos le dieron forma y nombre a su propuesta: Proyecto Pastita.

El Proyecto Pastita inició en 2020 en Guanajuato capital, en plena pandemia. (Foto: tomada de Facebook)
El Proyecto Pastita inició en 2020, en plena pandemia. (Foto: tomada de Facebook)

“Lo chido es que yo pensaba que era el único a quien le importaba ese río, pero resulta que un montón de personas se sentían igual, solo que faltaba como una organización, faltaba un grupo que fuera seguido”, dice Stetz en entrevista con Animal Político, quien también ha vivido en Alemania. 

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Cuando inició el proyecto, recuerda Micah, no conocía nadie, por eso tuvo que invitar a personas a través de Facebook y vecinos que no conocía. Ahora, el proyecto es tan reconocido que acuden no solo vecinos, sino además turistas, estudiantes y hasta empresas colaboran con ellos. 

El inicio del Proyecto Pastita

Desde antes que iniciara la pandemia, Micah acudía “de vez en cuando” a limpiar el río Pastita que, a pesar de ser el único río activo que cruza toda la ciudad y desemboca en la Presa de Mata, estaba contaminado, según explica Paulina Mendoza, otra de las colaboradoras del proyecto. 

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De acuerdo con la Comisión Estatal de Agua de Guanajuato, en el estado hay 15 mil 297 pozos de agua, de los cuales se extraen 3 mil 824 millones de metros cúbicos mientras que recarga de los mantos freáticos es de solo 2 mil 787 metros cúbicos. En otras palabras, el estado enfrenta un déficit de mil 041 millones de metros cúbicos anuales. 

Incluso, el representante de la Secretaría de Agricultura federal, Rafel Castillo Bermúdez, reconoció recién el pasado mes de marzo que Guanajuato es el segundo lugar a nivel nacional por estrés hídrico, situación que afecta a las ciudades con más población como León, Celaya, Irapuato y Salamanca, y que la zona está cada vez más cerca del Día Cero, como ocurrió con Nuevo León el año pasado. 

El río Pastita es el único río fluido que atraviesa toda la ciudad de Guanajuato capital. (Foto: tomada de Facebook)
El río Pastita es el único río fluido que atraviesa toda la ciudad de Guanajuato capital. (Foto: tomada de Facebook)

“Y no sé por qué, pero después de que inició la pandemia, empecé a limpiar la zona más. Yo creo que tal vez por aburrimiento -reconoce Micah entre risas-, pero es como algo que siempre quise hacer”. 

Así, recuerda, empezó a hacerlo en solitario, cada vez más y más, hasta que un día un amigo suyo que lo vio trabajando en el río le preguntó por qué no invitaba a más gente. 

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“Y yo no pensaba que les iba a interesar, pero igual lo intenté y abrí una página de Facebook y sí, vino gente y siguen viniendo hasta ahora”, recuerda Micah quien conocía a poca gente en la ciudad porque apenas había llegado en 2017. “Me sorprendió un montón que les interesaba, porque yo cuando lo anuncié no conocía mucho del barrio”. 

Un proyecto comunitario

Una de las primeras personas en unirse fue la escritora y poeta Paulina Mendoza, su vecina, que con el tiempo también se volvió su amiga e incluso le tocó tomar la batuta del proyecto meses después. Ella se dedica a escribir poesía narrativa, cine y ensayo, y sobre organización de grupos aprendió sobre la marcha, junto con sus compañeros. 

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Paulina recuerda que con tan solo ocho personas el proyecto comenzó a gestarse para que las personas voluntarias comenzarán a ir todos los sábados de 10 a 1 de la tarde.

Primero se reunían para quitar los residuos sólidos, después se unieron para reportar drenajes, rehabilitar y sembrar plantas polinizadoras como Achicoriaeuropea, Aceitilla y Altea, entre otras especies que escogieron con asesoría de algunos biólogos. 

Finalmente se reunían también para hacer algunos eventos comunitarios y culturales que ayudaron a  que otra vez se creará un contacto social entre la comunidad, perdido años atrás. 

“Y tiene un vínculo emocional importante en mí y creo que también en muchas otras personas involucradas, porque lo hemos platicado, y lo tiene porque comenzó con la pandemia, que además fue un momento de mucha urgencia, de mucha emergencia, pero también de darnos cuenta que la naturaleza era necesaria, para estar bien para nuestra salud y que además teníamos que tener un vínculo horizontal con la naturaleza”, señala Paulina, quien actualmente estudia un doctorado en Historia del Arte. 

Con esta idea de preservar el entorno natural coincide  Micah quien no lo considera como una iniciativa individual.

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Micah relata que en su ciudad de origen hay un río que la atraviesa y recuerda el relato de sus papás de cuando era un espacio sucio y lleno de basura y aceites que en los 70 se incendió y estuvo cerca de tres días quemando todo alrededor. Hoy, tras trabajos de limpieza, es un lugar limpio en el que incluso se puede nadar.

“Al principio el Proyecto Pastita se sentía como una tarea, pero ahora sé que voy al río y voy a ver gente y ellos igual. Hay personas que vienen cada semana y otras que vienen solo de vez en cuando y otras más solo una vez, son turistas, pero igual es muy bonito compartir un espacio que antes fue muy dejado al lado y ahora es un punto de reunión para el barrio“, agrega. 

Río Pastita: un espacio para crear comunidad

“Usualmente llevamos rastrillo, guantes y costales y nuestra pancarta del proyecto, necesitamos recoger las cosas que están en una casa que nos presta una de las voluntarias del proyecto, que se llama Eva Moral y que nos presta su espacio, que está como 100 metros del río, ahí mismo en Pastita”. 

Quien habla es Aurora Vilco, artista de circo y actual encargada de Proyecto Pastita, que entró al proyecto a mediados de junio de 2021. 

Aurora relata  cómo se desarrollan las actividades para rescatar el río Pastita, un espacio que considera importante no solo por su naturaleza, sino también porque sirve como un espacio para crear comunidad. 

En un sábado normal, ella es la que espera desde las 10:00 hasta las 10:30 de la mañana en la entrada del río para ver si llegan más voluntarias o voluntarios. La intención de esperarlos en la entrada es para, como vayan llegando, invitarles y decirles “aquí están los guantes, aquí están las bolsas, caminen por aquí o caminen por allá”.

En caso de que se cumpla esa hora y no lleguen más personas, Aurora comienza a alejarse de la entrada principal y se pone a recoger basura o rastrillar el espacio para quitar hierbas y marcar el camino. 

“Es muy libre, es decir, si tú quieres ir a recoger basura y terminaste viendo el espacio y estuviste ahí cuatro horas meditando y de repente regresas con un saco de bolsa con la mitad, no pasa nada, la intención también es esa, que la gente descubra el proyecto, descubra el espacio”, dice. 

Por eso asegura que el proyecto ha generado comunidad, pues la gente no solo va a “trabajar como robots a recoger basura y hacer que el lugar sea más bonito”, si no que a veces pueden estar hasta 40 minutos platicando, conviviendo y terminar en otro lugar platicando o bebiendo algo juntos. 

“Por eso es un espacio para conocer no solamente el río ni para reconocer nuestras relaciones con la naturaleza, sino también para reconocernos como seres humanos y como seres sociales, como un espacio de crear comunidad también en espacios diversos”, dice Aurora. 

De acuerdo con Aurora, actualmente el proyecto ya está vinculado con algunas escuelas de la zona para que lleven a estudiantes de vez en cuando y caminen por el río para que puedan ver lombrices acuáticas, arañas, aves, halcones y un sinfín de especies más que habitan en las inmediaciones del río Pastita. 

-¿Y qué invitación le harías a la gente para tomar acción si tiene, por ejemplo, un río contaminado cerca de su casa?

“Yo creo que las personas que tenemos algún espacio, algún ecosistema, que empieza a contaminarse, es importante tomar acción, generar sociedad, generar comunidad para empezar a identificar qué está sucediendo con ese lugar, porque el día de mañana eso los va a afectar. Si el medio ambiente no está sano, nosotros no podemos estar sanos”, concluye.