Abigail Camarillo · 17 de julio de 2025
Desde el pasado 11 de julio ya puedes disfrutar del espectáculo “Memoria Luminosa. México Tenochtitlan 700 años”, que incluye un show de videomapping sobre fachadas icónicas y también réplicas monumentales en el Zócalo de esculturas prehispánicas.
En total, son cinco figuras gigantes que puedes admirar y tomarles foto. Pero lo mejor de todo es que cada una de ellas forma parte de la historia de México y además puedes ver las piezas reales en museos de la CDMX.
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Pues todo muy bonito y muy precioso con el videomapping del Zócalo, aunque la Arquidiócesis Primada de México no piensa lo mismo.
El pasado 16 de julio lanzó un comunicado en redes sociales quejándose de estas proyecciones y representaciones, pues desde su perspectiva “hieren y lastiman” algunos valores de la fe católica.

“Lamentablemente durante este espectáculo son proyectadas diversas leyendas e imágenes que hieren y lastiman profundamente la fe y los principios fundamentales que los católicos profesamos”, se lee en el comunicado.
Igualmente, reprueban que precisamente esos “mensajes en contra de los principios católicos” sean proyectados en la fachada de la Catedral Metropolitana. Finalmente, hacen un llamado para que, sobre dicha fachada, “se evite en todo momento la proyección de mensajes contrarios a la fe católica”.
Recordemos que la exhibición de estas cinco réplicas monumentales del Zócalo son parte de “Memoria Luminosa”, evento que conmemora los 700 años de México Tenochtitlan. Así que estas figuras son importantes para la historia de los mexicas.

El monolito de la Coyolxauhqui fue encontrado en la base de las escaleras del Templo Mayor en la madrugada del 21 febrero de 1978, mientras trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro hacían excavaciones para el cableado subterráneo.
Su hallazgo precisamente esclareció las dudas de los expertos sobe la ubicación exacta del Templo Mayor de Tenochtitlan.
La escultura de más de tres metros de diámetro y ocho toneladas de peso, expone el cuerpo destazado de la deidad lunar, con la cabeza, los brazos y las piernas separadas del torso.
Según la mitología, Coyolxauhqui trató de conspirar para dar muerte a su hermano; sin embargo, él la asesinó decapitándola y arrojando su cuerpo desmembrado desde lo alto del cerro de Coatepec. Con este crimen, comenzó la época de esplendor de Huitzilopochtli, quien fue el más grande de los dioses mexicas.

Sin duda es una de las figuras de la historia mexicana más reconocidas, pues hasta la tenemos en nuestras monedas.
El 17 de diciembre de 1790, cuando se realizaban trabajos en la Plaza Mayor (o Zócalo), se hizo el hallazgo de este impresionante monolito de aproximadamente 24 toneladas. Por la posición en que fue encontrada, bocabajo, se piensa que el lugar en que se halló no era su sitio original.
El enorme disco tallado simboliza la idea del tiempo que tenían los mexicas y también en su iconografía se representa el mito de los cinco soles.
Desde 1964 ocupa un lugar importante en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología y también ha generado numerosos estudios.
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La mañana del 02 de octubre de 2006 se encontró este colosal monolito en el predio conocido como Casa de las Ajaracas, donde hoy está el Museo Archivo de la Fotografía (MAF).
Es el monolito más grande encontrado hasta ahora en la CDMX, superando a la Piedra del Sol y el Monolito de Coyolxauhqui. Se trata de una pieza de 12 toneladas de piedra volcánica.
Tlatecuhtli es una deidad dual; o sea, que se le representa en su versión masculina y también femenina. Esta última es la que se pone en el monolito. También tiene otra dualidad en cuanto a que encarna la vida y la muerte al ser diosa de la tierra misma (donde nace la vida y termina todo ciclo vital).

El Teocalli de la Guerra Sagrada es una de las piezas escultóricas más sobresalientes de la cultura mexica que se conserva hasta ahora.
El monolito recibe su nombre porque tiene forma de templo a gran escala. Representa el mito fundacional de Tenochtitlan y también reafirma el poder mexica (especialmente de Moctezuma Xocoyotzin).
Esta escultura fue descubierta a finales de julio de 1926 en los cimientos del Palacio Nacional, cuando se realizaban obras de reconstrucción del inmueble.
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La última de las réplicas monumentales del Zócalo es esta escultura de Coatlicue, que se encontró el 13 de agosto de 1790 frente a Palacio Nacional durante la excavación de un ducto de agua.
Mide 2,52 metros de altura y fue tallada en andesita. Actualmente es considerada como uno de los ejemplos más extraordinarios y mejor conservados del arte mexica.
Coatlicue es una diosa central en la cosmología mexica y madre del dios patrono, Huitzilopochtli. La escultura presenta a la diosa adornada con un collar de corazones y manos humanas, cubriendo parcialmente sus senos, con un cráneo al centro.
Tanto el espectáculo de videomapping, como las esculturas monumentales, estarán en la plancha del Zócalo hasta el próximo domingo 27 de julio.
Toma en cuenta que las esculturas están todo el día, todos los días. Así que puedes aprovechar cualquier momento para darte la vuelta, admirarlas y tomarles muchas fotos.
Sin embargo, el espectáculo de luces y sonidos solo se realiza durante las noches con DOS únicas funciones a las 20:00 y 21:00 horas. No tiene ningún costo, pero asegúrate de llegar con tiempo e ir bien tapada, porque las lluvias no se detienen.