Verónica Santamaría · 25 de mayo de 2025
Los productores y agricultores que cohabitan con el río Colorado, en el municipio de Mexicali, Baja California, comenzaron a emplear en sus ranchos prácticas sostenibles enfocadas en la agroecología para que, a través de un estudio de suelo, sus parcelas y ganado cuenten con un sistema de riego que utilice el agua necesaria para sus cultivos.
Según la Organizaciones de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) la agroecología contiene prácticas científicas y sociales que buscan implementar nuevas prácticas agrícolas sostenibles para optimizar y estabilizar la producción de la mano de los productores.
De esta manera, lo que antes fue un rancho tradicional se transformará en una granja sustentable como una medida de adaptación ante la crisis hídrica y el cambio climático que ya experimenta la región desde hace algunos años.
El artículo Crisis de agua en la Baja California del Colegio de la Frontera Norte señala que en el estado se vive una crisis general de agua, situación que se comparte en el norte de México. Esta problemática existe desde 1999 y es parte de una sequía prolongada.
Aida Navarro es coordinadora de la Alianza Revive el Río Colorado y tiene más de 23 años trabajando en temas de conservación en la península de Baja California, incluyendo campañas de comunicación y coordinación de alianzas. En esta ocasión, trabajó de cerca con agricultores con la posibilidad de aprovechar mejor el agua del río Colorado.
En entrevista para Animal MX, Aida explica cómo enfocan los trabajos de conservación que emprenden y la importancia de incorporar a las personas y comunidades, como ya han hecho con pescadores o personas en sitios urbanos.
En este caso, los trabajos de conservación los enfocaron en los agricultores por ser los principales usuarios del agua del río Colorado. Cuenta Navarro que desde hace más de cinco años vieron el momento ideal para acercarse a la comunidad agrícola y encontrar un camino en común.
“El río nos necesita a todos para hacer más eficiente el manejo del agua y nuestros sistemas de producción para entender que tener un río vivo es interés de todos (…) Todos dependemos del río pero es real que son ellos quienes más dependen del agua y quienes más la utilizan, por lo tanto, tienen mucho mayor potencial de hacer un cambio para bien”, relata Navarro.
La Alianza Revive el Río Colorado es binacional y está conformada por seis organizaciones no gubernamentales de México y Estados Unidos. Con talleres y estudios de suelo con productores locales, implementan técnicas de agroecología en sus ranchos.
Las organizaciones que forman parte de esta Alianza son The Nature Conservancy, National Audubon Society, Pronatura Noroeste, The Redford Center, Restauremos El Colorado y Sonoran Institute que en conjunto trabajan para revivir el Delta del Río Colorado mediante actividades que apoyan la restauración ambiental, beneficiando a las personas y mejorando la vida silvestre.
Dependiendo de los resultados que arroje el suelo de los ranchos estudiados es que se escoge el pasto ideal para el forraje de los animales de granja destinados a ganadería como ovejas, ganado, porcino y gallinas de postura.
Además de los pastos o pastos de forraje, como se conoce, se emplean otras especies de vegetación como el mezquite, raigrás, triticales forrajero, trigo forrajero como respuesta para contrarrestar la crisis hídrica, la sequía y el clima extremo, como sucede con el frío o el calor de acuerdo a la estación del año en la que se encuentre.
La doctora Silvia Mónica Avilés Marín, investigadora del Instituto de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y especialista en la fertilidad de suelos y recuperación de suelos degradados, detalla que el objetivo del uso de pastos es para diversificar la utilización del material vegetal que será, también, alimento para el ganado.
“Son muy tolerantes a la sequía, son tolerantes al frío, son tolerantes a los que son de ese periodo, son tolerantes a la salinidad. Entonces son muy eficientes, requieren su lámina de riego, su requerimiento hídrico es muy bajo, así que son excelentes para trabajarlos”, señala Avilés Martín en entrevista.
Animal MX visitó dos de los ranchos que ya implementan la agroecología junto con la Alianza Revive el Río Colorado, donde fue posible observar algunos de los resultados que hasta ahora ha dado para sus productores en el municipio de Mexicali, Baja California.

El rancho Thy Thy se ubica a las orillas del Rio Hardy y Sierra Cucapá en el valle de Mexicali. Está compuesto por alucinantes paisajes abiertos, donde las cadenas montañosas predominan en medio del desierto.
Javier Mosqueda, dueño del rancho, relata la experiencia que han tenido en los últimos años sobre el suministro y escasez de agua, los suelos salinos, el cambio climático y qué sucederá con sus terrenos ante estas nuevas condiciones de los recursos y el clima extremo en la región.
Mosqueda recuerda que alguna vez los terrenos fueron productivos, ahora que cada día se escasea más el agua la preocupación es latente.
“Nosotros tenemos la experiencia de que el agua cada vez más escasea. Entonces, el cuestionamiento que nos hacíamos es ¿qué va a pasar con todos esos terrenos? ¿Cómo vamos a hacer para sembrar?”, se cuestiona.

El productor señala que ante las dudas que surgieron para mantener la producción de su rancho y la seguridad alimentaria tanto agrícola como ganadera, es que comenzaron a pensar en alternativas endémicas con la que cuenta el Valle de Mexicali.
Los agricultores con acompañamiento de expertos en suelos, conservación y restauración de la Alianza Revive Río Colorado comenzaron a aterrizar nuevas técnicas enfocadas en la sustentabilidad como lo es la agroecología.
En el Valle de Mexicali el mezquite es una de las opciones de vegetación que comenzaron a adoptar en Thy Thy, por ser un recurso natural que se da naturalmente en el sitio. El resultado fue positivo, porque fue bien aceptado por el ganado, un paso importante.
Silvia Mónica Avilés Marín explica que no solo se trata de sembrar pastos, mezquite o trigo, sino que esta vegetación también sea aceptada por el ganado ovino o bovino, y las gallinas de puesta, ya que es el valor agregado que le darán a los productos.

Por ello, el estudio del tipo de suelo que predomina en cada rancho es importante para determinar qué tipo de prácticas silvopastoriles se aplicarán en el terreno, tanto en beneficio de la tierra, del desierto y para el ganado con el que cuenten.
“Se ha buscado también las variedades [de pastos] que son de mayor proteína, palatabilidad, que ya son propiedades según el consumo de este del ganado”, señaló la investigadora Avilés Marín.
Muy cerca de la carretera federal No 5 Mexicali-San Felipe, en Baja California, se encuentra el rancho Tata Lobo, propiedad de Alberto Meza, también conocido como ‘Don Beto’.
Ante la notable presencia de la crisis climática en la región, Don Beto decidió reconvertir su rancho tradicional por un sitio sustentable como una de las acciones para mitigar y adaptarse a las nuevas condiciones extremas en el desierto.
La superficie que se trabaja en el rancho Tata Lobo tiene 14 hectáreas, de las cuales solo se manejan 6 hectáreas de agricultura regenerativa, y de acuerdo con Don Beto, aquí es donde tienen al ganado mayor. Además, cuenta con una hectárea dedicada a prácticas silvopastoriles con árboles nativos de la región y con pasto perennes.
Hasta ahora, el rancho Tata Lobo tiene un 80 % de avance en prácticas silvopastoriles y una vez terminado, se espera que la gente lo visite para mostrar cómo se puede vivir de manera resiliente, pese a los eventos climáticos extremos como las sequías, la crisis hídrica y el impacto del cambio climático.
“Sobre todo del ahorro de agua, porque estamos en el río Colorado. Somos los últimos usuarios y sí se batalla con el agua, pero gracias a Dios y a nuestros compañeros de la Alianza [Revive el Río Colorado], con estos sistemas que tenemos de riego tecnificados es un ahorro significativo del agua”, detalla.

Don Beto añade que para monitorear el agua que utilizan en Tata Lobo, se requiere de medidores de agua y sensores de humedad para hacer más eficiente su uso.
Otro recurso sustentable del que harán uso para el rancho es el estiércol de los animales para crear fertilizantes orgánicos para usarlos en todo el rancho. Para Don Beto, este tipo de prácticas ayudan a que un rancho tradicional pase a convertirse en uno sustentable.
El uso de fertilizantes orgánicos no es la única opción, Don Beto describe que, además de la siembra de pastos forrajeros, también han plantado mezquite para la captación de carbono.
“El auge del mezquite es que nos da fertilizante, es la vaina para el ganado, tiene mucha proteína y prácticamente todo lo que se ve aquí se va a usar aquí mismo. La idea es ser resilientes y aprovechar todo lo que tenemos. Aquí ya hay plantas nativas de la región como está la malvilla, la florecita amarilla que es muy buena para el ganado. Tenemos gobernadora que también es buena para desparasitar a los animales sin usar químicos. Prácticamente esa es la idea del rancho”, explica.

“Un rancho ecológico, aquí, es para que todo se coma. Sabemos que todo lo que comemos viene de la tierra, entonces, tener animales que se estén alimentando con pasto que no tenga químicos eso va a ser muy saludable, los fertilizantes van a ser orgánicos y eso va a ser saludable”, explica don Beto.
De esta manera, el objetivo de Don Beto en su rancho Tata Lobo es que todo lo que se consuma ahí, tanto huevo como borrego, el ganado mayor y puercos -que también es la idea-, es lograr obtener de esos animales un valor agregado como la obtención de tocino, chorizo, cortes, entre otros.
“Quienes vengan al rancho comerán saludable y sin químicos”, resalta Don Beto.