María Paula Paredes Solarte · 25 de diciembre de 2024
La Navidad se celebra de diversas formas en todo el mundo, y al comparar estas tradiciones con las nuestras, siempre nos sorprende la enorme variedad de costumbres. En esta ocasión, queremos contarte un poco sobre Quinamayó, un pequeño pueblo que a diferencia de la mayoría, celebra la Navidad en febrero. Aquí te explicamos el motivo de esta singular celebración.
Quinamayó es un pequeño pueblo ubicado en el suroeste de Colombia, en el departamento del Valle del Cauca y como muchos otros pueblos de la región, fue colonizado por los españoles.
Este encantador lugar está habitado por aproximadamente 6 mil personas que en su mayoría son descendientes de afrocolombianos e indígenas, por lo que en el lugar se cuenta con una rica diversidad cultural que a lo largo de los años se ha fusionad. De esta manera se han conservado tradiciones propias, pero sumándole influencias externas.
Una de esas tradiciones que han sido resultado de una fusión es la Navidad, que en este pequeño pueblo se celebra de una manera especial: no en diciembre como en la mayoría de los lugares, sino en febrero.
Este peculiar cambio de fecha tiene una profunda raíz histórica que está vinculada con las costumbres locales y las particularidades de su población. Te contamos más a continuación.
La celebración navideña en Quinamayó tiene sus raíces en una tradición local que se remonta a la época colonial.
Durante esa época, los pueblos indígenas y afrodescendientes de la región no podían celebrar la Navidad en diciembre debido a las restricciones impuestas por los colonizadores, de hecho se comenta que eran de los meses en donde más carga tenían por servir a los esclavizadores en su propia celebración.
Como resultado de lo anterior, la comunidad decidió mover la festividad a febrero, mes en el que se podían celebrar sus ritos y tradiciones sin interferencia externa. Aunque la tradición tiene más de 100 años, últimamente ha ganado más popularidad atrayendo a turistas de localidades cercanas.
De esta manera, desde 1891 cada 16 de febrero el pueblo se viste de fiesta. Se comenta además que se eligió esta fecha pues se cumplen justo los 45 días de dieta que se cree debe guardar una mujer después del parto. (Esto haciendo cuentas desde el 24 de diciembre).
La fecha también coincide con el fin de la época de cosechas, por lo que campesinos que habitaban en lugar también se podían sumar a la celebración.
Con lo anterior, además de celebrar la Navidad, cada febrero en Quinamayó se celebra la libertad.

La festividad tiene su inicio con una procesión donde los habitantes llevan una representación de un Niño Jesús con la particularidad de que afro.
Durante el recorrido se hacen cantos y bailes tradicionales y quienes participan llevan trajes que incluyen figuras bíblicas, como los ángeles y el pesebre, pero con un toque característico de la cultura afrodescendiente, que se refleja en los colores y los símbolos utilizados.
Las calles de Quinamayó se adornan con luces y colores vibrantes creando un ambiente festivo que recuerda a las celebraciones tradicionales de diciembre, pero con una atmósfera cálida propia del clima de la región. Además al igual que en otras celebraciones de Navidad, las familias se reúnen para compartir comidas típicas y pasar tiempo juntos.
Aunque esta celebración se aleja de las tradiciones comunes sigue siendo un momento de unión, amor y libertad, y es una forma única de conmemorar Navidad en un rincón del mundo donde las tradiciones cobran vida de manera especial.
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