¿El evangelismo causó el fin del 'Jogo bonito'? Esto dice esta teoría

Paula Paredes S · 9 de julio de 2026

¿El evangelismo causó el fin del 'Jogo bonito'? Esto dice esta teoría

“Si rezamos como gringos, entonces jugamos como gringos”, dice el título de un artículo publicado en el diario The Times.

La idea viene de un meme, y por eso de que los memes surgen a partir de las realidades que percibimos, te imaginarás que no se trata de una frase aislada al contexto: En Brasil, cada vez más personas relacionan el crecimiento del evangelismo con la pérdida de nivel de la Selección Brasileña.

Aunque no existe evidencia académica que demuestre una relación causal entre ambos fenómenos, la idea ha ganado fuerza en redes sociales, columnas de opinión y debates deportivos. ¿De dónde surge esta teoría y qué argumentos utilizan quienes la defienden? Te contamos.

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El evangelismo como eje en Brasil

Para entender de dónde nace esta discusión, primero hay que observar el crecimiento de la población evangélica en Brasil durante las últimas décadas.

De acuerdo con los censos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 2010 los evangélicos representaban el 21.6% de la población. Para 2022 esa cifra había aumentado hasta el 26.9%, un crecimiento de casi cinco puntos porcentuales en  doce años.

Este avance ha convertido al evangelismo en uno de los actores sociales y políticos más influyentes del país, teniendo peso inclusive en temas electorales; por ejemplo, durante la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia, más allá de compartir una agenda conservadora, numerosos pastores llamaron públicamente a votar por él y diversas iglesias evangélicas respaldaron su candidatura.

El propio Bolsonaro abrazó varios símbolos de esa religión: fue bautizado por un pastor evangélico y con frecuencia participa en cultos y actos religiosos. Analistas también señalan que el crecimiento de estas iglesias estuvo acompañado por un vacío que la izquierda dejó en sectores populares, donde las congregaciones comenzaron a ofrecer redes de apoyo, comunidad y asistencia social.

En ese contexto, el discurso de Bolsonaro sobre el orden, la seguridad y el combate al crimen encontró eco entre buena parte del electorado evangélico.

La influencia del movimiento también alcanzó a los medios de comunicación. Durante la campaña presidencial, por ejemplo, Bolsonaro decidió no asistir a un debate organizado por O Globo, pero la televisora terminó transmitiendo una entrevista exclusiva con él, una decisión que fue ampliamente discutida en Brasil.

El contraste con la época dorada del futbol brasileño también suele aparecer en este debate. Cuando Brasil conquistó su último Mundial, en Corea-Japón 2002, apenas alrededor del 15% de la población se identificaba como evangélica.

La pérdida del “jogo bonito”

La eliminación de Brasil en el Mundial 2026 volvió a abrir un debate que desde hace varios años acompaña a la Canarinha: la sensación de que perdió el estilo que durante décadas la convirtió en una referencia mundial.

Exfutbolistas como Romário, además de analistas deportivos en Brasil y Europa, han señalado la falta de creatividad, improvisación y desequilibrio individual. A ello suman problemas estructurales como la constante rotación de entrenadores, la escasez de grandes mediocampistas y laterales ofensivos, así como una excesiva dependencia de figuras como Vinícius Júnior.

Para muchos aficionados, el “jogo bonito” ya no representa la identidad del equipo.

CBF • Seleção Brasileira de Futebol
Foto: CBF • Seleção Brasileira de Futebol

¿Qué tiene que ver el futbol con el evangelismo?

Si hasta aquí vas pensando que una cosa nada tiene que ver con la otra, te contamos en qué se sostiene esta idea que anda rondando en internet. El politólogo Elvin Calcaño es una de las voces que ha intentado explicar por qué algunas personas encuentran una relación entre ambos fenómenos. Sus argumentos no constituyen un consenso académico, sino una interpretación cultural y sociológica. Entre sus principales planteamientos destacan los siguientes:

 Una nueva forma de entender la victoria y la derrota:

Según Calcaño, dentro de ciertos sectores del evangelismo existe una fuerte convicción de que el resultado final depende de la voluntad de Dios, lo que podría disminuir la tendencia a hacer una autocrítica profunda tras una derrota.

Del futbol-fiesta al futbol disciplinado:

El futbol brasileño tradicional estaba profundamente ligado a una cultura marcada por el sincretismo entre el catolicismo y las religiones afrobrasileñas, por lo que era común ver a los jugadores llegar a los estadios cantando samba, acompañados por tambores e instrumentos afrobrasileños. La celebración comenzaba antes del partido y el espectáculo dentro de la cancha era una extensión de esa fiesta.

Con el crecimiento del evangelismo, argumenta, muchas de esas expresiones culturales comenzaron a ser vistas con recelo o incluso como incompatibles con la fe, al considerarlas asociadas al sincretismo religioso. Para Calcaño, ese cambio cultural también habría modificado la identidad futbolística brasileña, dando paso a un equipo más sobrio, disciplinado y predecible.

Del juego colectivo al éxito individual:

Otro de los argumentos apunta al énfasis que algunas corrientes evangélicas ponen en la responsabilidad y el éxito individual, influenciadas por la teología de la prosperidad.

Desde esa perspectiva, sostiene el politólogo, podría fortalecerse una visión más individualista del éxito, en contraste con el futbol colectivo que caracterizó a generaciones de figuras como Pelé, Garrincha, Zico, Romário, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho.

¿Menos creatividad?:

Finalmente, Calcaño plantea que el cambio cultural también podría influir en la creatividad dentro del terreno de juego. Mientras el Brasil del “jogo bonito” se caracterizaba por improvisar, romper esquemas e inventar soluciones inesperadas durante los partidos, el nuevo contexto religioso favorecería una visión más rígida y menos abierta a la experimentación.

Una teoría que divide opiniones

Pese a la popularidad que ha adquirido esta explicación, no existe evidencia científica que demuestre que el crecimiento del evangelismo haya provocado el descenso futbolístico de Brasil.

Especialistas en deporte atribuyen la crisis de la “Canarinha” a múltiples factores: cambios en la formación de futbolistas, la exportación temprana de talentos a Europa, problemas en el desarrollo de entrenadores, decisiones tácticas y transformaciones en el futbol moderno.

Aun así, el debate ha trascendido las redes sociales porque pone sobre la mesa una pregunta más amplia: hasta qué punto los cambios culturales y religiosos de un país también pueden reflejarse en la manera en que juega su selección nacional.