No se trata de felicitaciones: ¿qué significa el 8M y por qué salimos a las calles?

Abigail Camarillo · 7 de marzo de 2026

No se trata de felicitaciones: ¿qué significa el 8M y por qué salimos a las calles?

Como cada año, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Aunque en México ya llevamos un par de años con las marchas y exigencias todavía hay muchas dudas respecto a este día.

Por ejemplo, hay quienes todavía felicitan a las mujeres durante este día pensando que el chiste es “celebrar al ser más hermoso del planeta”; sin embargo, el significado del 8M no se trata de ello.

Para que entiendas más del origen del Día de la Mujer y por qué salimos a marchar el 8 de marzo, te explicamos más.

¿Cuál es el origen del Día de la Mujer y por qué se conmemora el 8 de marzo?

En 1975 la Organización de las Naciones Unidas formalizó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, las raíces de esta conmemoración se ubican entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando inició la lucha de las mujeres obreras.

La doctora Lucía Núñez Rebolledo, del Centro de Investigaciones de Estudios de Género de la UNAM, explica que esta lucha surgió en un contexto relacionado con el socialismo y las mujeres obreras. Aunque no se hablaba de feminismo como tal, se mencionaba la “cuestión de la mujer”.

A finales del siglo XIX la mujer comenzó cada vez más a alzar su propia voz, pues en ese contexto no tenían derecho al voto, ni a manejar su propio dinero, ni formación y hasta tenían una esperanza de vida menor.

Un evento muy destacado sucedió en 1848, cuando las estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott llamaron a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres en Estados Unidos.

Otro hito histórico clave fue la marcha de mujeres que se realizó en 1908 en Nueva York, donde unas 15 mil se manifestaron para pedir menos horas de trabajo, mejores salarios y derecho a votar.

 

En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, la comunista alemana Clara Zetkin propuso establecer un día internacional para reivindicar los derechos de la mujer.

El año clave para fijar la fecha fue en 1917, cuando las mujeres rusas iniciaron una huelga masiva bajo el lema “Pan y Paz” como reacción a los millones de soldados rusos muertos, lo que eventualmente llevó a la caída del zar Nicolás II y a que el gobierno provisional les otorgara el derecho al voto.

La fecha en la que comenzó esa huelga fue el domingo 23 de febrero del calendario juliano, entonces el que se usaba en Rusia. Su equivalente en el calendario gregoriano es el 8 de marzo (8M), la fecha en que se celebra ahora el Día de la Mujer.

El 8M no es una celebración

No hablamos solo de las amistades o familiares que felicitan o regalan flores. También nos referimos a todas aquellas empresas, instituciones o hasta figuras políticas que se suben al 8M solo como una oportunidad comercial (como sacar a la venta productos morados o verdes) o como un evento vació que no reconoce la lucha como tal.

El Día de la Mujer no se considera una celebración, sino una conmemoración. ¿Por qué es importante hacer esa distinción?

  • Porque el 8M intenta honrar y recordar a todas aquellas mujeres que han perdido la vida luchando por derechos básicos.
  • Se trata de recordar la lucha histórica por la igualdad en distintos aspectos.
  • Sirve para visibilizar problemáticas que aún persisten como la violencia de género, el acoso, los feminicidios.
  • También para exigir JUSTICIA PARA TODAS: víctimas de feminicidios, desapariciones, agresiones y toda la violencia normalizada contra las mujeres.
  • No es un premio por “ser mujer”, sino recordar que seguimos sobreviviendo y luchando contra la desigualdad.

Felicitar el 8M puede sentirse como una forma minimizar, invisibilizar y no entender todo lo anterior.

Nada más para que te des una idea, de acuerdo con datos de ONU Mujeres 2024 e INEGI 2022, en México mueren 10 mujeres al día y 7 de cada 10 han experimentado algún tipo de violencia en su vida.

¿Por qué marchamos el 8M?

La respuesta más rápida es decir que las mujeres marchan el 8M por todos los puntos que ya explicamos anteriormente y que pueden resumirse en:

Para honrar y recordar, para exigir justicia para todas y pedir cosas sencillas: derechos básicos, que no nos violenten y que no nos maten.

¿Y no pueden hacer eso desde sus casas u otras formas que no sean tomar las calles? Sí, también se lucha desde las casas, los trabajos, los juzgados, el ciberactivismo y muchos otros lugares; sin embargo, parece que solo nos voltean a ver cuando salimos a las calles.

“Mientras nos sigan viendo en las calles es porque algo sigue sucediendo”, explica Sofía Márquez, creadora de la colectiva We R Women on Fire a Animal MX.

Añade que para ella el 8M representa una resistencia y la “única oportunidad para muchas mujeres de que las escuchen y las vean”. pues lamentablemente los gobiernos, la sociedad y la gente ignora todas estas injusticias en el día a día.

Suena extremista, pero es real: el día que todas las mujeres y niñas del mundo estén a salvo, entonces sí, celebraremos y nos felicitaremos. Pero hasta entonces, seguiremos conmemorando, luchando y exigiendo.

Marchar NO es la única forma de resistir

Hay que considerar que aunque veamos un montón de convocatorias para marchar el 8M y miles de mujeres sí salgan a las calles, hay varias que deciden no salir.

¿Por eso son menos feministas? NO.
¿Quiere decir que no apoyan a la causa? NO.
¿Están mal por no salir a marchar? NO.

Recuerda que no existe una forma correcta de protestar. Todas tienen motivos y circunstancias propias para salir a las calles o no.

Por ejemplo, no siempre tenemos la fuerza física o emocional para marchar el 8M y eso está bien, porque el autocuidado es elemental y también es resistencia.

También hay quienes tienen alguna discapacidad y salir no es tan accesible para ellas. Hay quienes viven en zonas donde salir a la calle prácticamente es un privilegio, o donde sobrevivir ya es una enorme resistencia.

Además, marchar NO es la única forma de resistir y exigir; hay resistencias cotidianas y luchas silenciosas que también cuentan, como maternar sin estereotipos, cuidar, escribir, denunciar, investigar, sostener, y más.