Animal MX · 16 de enero de 2024
José Agustín, uno de los grandes referentes de la llamada Literatura de la Onda, murió este 16 de enero a los 79 años, dejando por siempre un legado en la cultura mexicana.
Este movimiento literario, el cual surgió durante la segunda mitad de la década de 1960, hablaba en contra de la autoridad -especialmente de régimen autoritario-, pero también sobre temáticas como el amor y paz, la sexualidad, drogas y la libertad juvenil.
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Además de José Agustín, otros autores referentes de la Literatura de la Onda incluyeron a René Avilés Fabila, Gustavo Sainz, y Parménides García Saldaña, junto con otros autores como Federico Arana, Margarita Dalton, entre otros.

Como te contamos arriba, la Literatura de la Onda nació a mediados de la década de los 60 y fue bautizada de esta forma por la escritora Margo Glantz, quien en su antología “Onda y escritura en Mexico”, explicó las características de este movimiento.
Como explica la Enciclopedia de la Literatura en México, la Literatura de la Onda nace en un contexto histórico marcado por el preludio del movimiento estudiantil del 68, las manifestaciones en contra de la Guerra de Vietnam, el desequilibrio social y las protestas contra la autoridad.
Algunas de las características de este movimiento literario fue que utilizaba un lenguaje propio y el mismo Carlos Monsiváis, en su libro “Días de guardar”, explica que este grupo fue el primero en utilizar el slang en la literatura mexicana.
Las obras están protagonizadas por jóvenes que proclaman el amor y paz, ejercen libertad sexual, consumen drogas y adoptan el movimiento hippie estadounidense como parte de su estilo de vida.
En pocas palabras, las obras de la Literatura de la Onda eran escritas por jóvenes para los jóvenes, donde hablaban de su rebeldía y ruptura contra la sociedad, la necesidad de viajar, explorar su sexualidad y el uso de las drogas.
Algunos de los libros más famosos de este movimiento incluyen las novelas “De perfil”, “inventando que sueño”, “Se está haciendo tarde (final en la laguna” o “La mirada en el centro” de José Agustín; “Gazapo”, “Obsesivos días circulares”, “La princesa del Palacio de Hierro” y “Compadre lobo” de Gustavo Sáinz; y “Pasto verde” y “El rey criollo” de Parménides García Saldaña.