Paula Paredes · 27 de agosto de 2025
Cada día vemos el surgimiento de nuevos términos, ya sea para referirse a prácticas actuales, a estilos para vestir o incluso a tipos de personas. Te contamos qué es el “hombre performativo” o “performative male” del que tanto se habla últimamente, cuál sería el origen y a qué se refiere exactamente.
Si leyendo el título de la nota ya te estas preguntando qué demonios es este nuevo término, aquí te damos el contexto completo completo.
Se trata de una nueva figura o arquetipo social aplicado a los hombres (más comúnmente los de la generación z), en palabras simples sería una especie de anti-macho tóxico. Hasta ahí suena bastante bien ¿no? El punto es que todo esto no es genuino.
A diferencia del arquetipo hegemónico clásico, este hombre adopta una estética, discursos y hábitos que simulan sensibilidad, deconstrucción y progresismo… pero no siempre de forma genuina, sino como una especie de estrategia de seducción.
Sensibilidad estética y referencias reconocibles son parte de las características. Podríamos describirlo con un look de camisetas boxy, tote bags, cámaras análogas y un libro —de preferencia escrito por una mujer— bajo el brazo. Sin embargo, aquí no hablamos de una simple tendencia estética o de moda, sino de algo más profundo.
Lo que distingue al hombre performativo, y lo vuelve criticable, es la falta de autenticidad: ni sus gestos ni su estética son genuinos. Todo en él responde a un performance, una actuación calculada que busca obtener algo a cambio.
Se muestra vulnerable, pero solo hasta donde conviene. Defiende el feminismo, pero únicamente de forma pública y frente a mujeres. Habla de inteligencia emocional, aunque suele evadir su propia responsabilidad.

Foto: Pinterest.
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El concepto tiene raíces en la teoría de la “performatividad de género” de Judith Butler, quien afirmó que el género se construye mediante actos repetidos. Sin embargo, en los últimos tiempos el adjetivo tiene más un tono cargado de ironía.
Ahora se utiliza para señalar comportamientos que aparentan una postura ética, política o estética… sin tener un verdadero compromiso con ella. De esta menanera el hombre performativo de 2025 no es muy distinto del “poser”: alguien que adopta ciertos códigos culturales para resultar deseable.
Ahora, si te preguntas qué es lo que hace que este arquetipo tenga relevancia social te contamos que es el capital cultural, un concepto de Pierre Bourdieu en el que el conocimiento y las cosas que te hacen parecer culto o la deconstrucción tiene un valor más allá del personal, logrando posicionarse incluso como una herramienta de seducción.
Qué mas quisieramos nosotras que darte la fórmula mágica, pero lo cierto es que no existe. Sin embargo, una herramienta que puede funcionar es que más allá de sus discursos mires sus acciones, el respeto por los demás y el trabajo constante por desmontar los privilegios que otorga el género y finalmente hazle caso a tu intuición, cuando una persona es genuina se siente y cuando no aún más.
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