Animal MX · 15 de septiembre de 2025
Aunque parezca una tendencia nueva, la barba no lo es. De hecho, ha tenido su propio “ciclo” a lo largo de los siglos. Según los historiadores, han existido cuatro grandes movimientos de la barba: en el siglo II, la Edad Media, el Renacimiento y a finales del siglo XIX. Ahora mismo, estamos viviendo el quinto, según reporta The New York Times.
Piensa en figuras icónicas con barba: Enrique VIII, Shakespeare, Karl Marx y el mismísimo Abraham Lincoln. Tradicionalmente, la barba fue un símbolo de virilidad y poder.
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Sin embargo, en las décadas de 1960 y 1970, el vello facial se convirtió en un símbolo de rebeldía cultural, una forma de ir en contra del sistema. Los hippies y los revolucionarios como Fidel Castro adoptaron la barba como una declaración, en contraste con el “hombre de traje” de Wall Street, que siempre estaba impecablemente afeitado.
Con la llegada del siglo XXI, el péndulo se ha movido de nuevo. Hoy, la barba es tan común que incluso las grandes corporaciones han relajado sus reglas. Disney, que prohibió el vello facial a sus trabajadores desde los años 50, lo permitió en 2012. Los Yankees de Nueva York, famosos por sus estrictas políticas, también cedieron.
Pero, ¿por qué este cambio? El resurgimiento del vello facial parece estar ligado a la conversación actual sobre la masculinidad. Pocas cosas evocan más la hombría que la barba, una expresión visual de la testosterona. No es casualidad que figuras políticas como J.D. Vance o Donald Trump Jr. la usen.
Sin embargo, hay quienes creen que el vello facial podría estar perdiendo su significado. Como dice el experto Jacob Gallagher, cuando todos los hombres tienen barba, el look “pierde ese empuje masculino” y se convierte en un simple cliché. Una vez que algo se vuelve una moda masiva, inevitablemente, la gente buscará el próximo cambio.
¿Será que pronto volveremos a ver al hombre bien afeitado? El tiempo lo dirá.
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