Redacción Animal Político · 23 de diciembre de 2025
La exposición La construcción del símbolo de los artistas franceses Pierre et Gilles no es la típica muestra de fotos impresionantes. Es un diálogo entre el arte pop, la historia religiosa y la cultura LGBTQ+ que te hará ver el pasado con otros ojos.
El Museo Franz Mayer cuenta con esta expo que rompe moldes y que no debe faltar en tu agenda.
Esta exposición es una experiencia curatorial que mezcla las vibrantes fotografías de la pareja con tesoros históricos del museo que incluyen a los muebles coloniales, platería y relicarios para crear una cámara de curiosidades moderna.
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Animal MX platicó con Abraham Villavicencio, curador de la muestra, quien nos explicó que este montaje busca “abrir nuevos sentidos”. En lugar de aislar las obras, aquí las fotos de Pierre et Gilles conviven con objetos antiguos.
“Esta especie de nueva cámara de curiosidades está diseñada para abrir nuevos sentidos, generar reflexiones y también para divertirnos”, nos contó Villavicencio.
Uno de los momentos más poderosos de la exposición es el cambio en los símbolos. Ejemplo de ello es la imagen de San Sebastián, que hoy es un referente fundamental para la población LGBTTTIQ+.
“En uno de los diálogos, San Sebastián, hoy día una imagen religiosa asociada especialmente con la comunidad gay, se presenta como un símbolo subvertido y resignificado. Junto a él, un exvoto cholulteca del siglo XVIII, donde San Sebastián aparece como un santo protector contra las epidemias, nos recuerda que los símbolos tienen vida y no son estáticos. A través de ellos, podemos reflexionar sobre nuestro presente, abrir nuevas preguntas y generar ideas sugerentes para futuros más justos y posibles”, explica el curador.
Este tipo de asociaciones atraviesa toda la exposición. Los objetos del acervo del museo —muchos de ellos tradicionalmente observados con solemnidad— adquieren nuevas lecturas al colocarse junto a las imágenes vibrantes, teatrales y profundamente contemporáneas de Pierre et Gilles. A la vez, las fotografías se inscriben en una genealogía histórica que las conecta con tradiciones artísticas, devocionales y simbólicas de larga duración.
El curador añade: “Incluso la forma en que se abordan las mitologías nos invita a pensar en mundos de fantasía, que funcionan como una guía ideal para construir sociedades más diversas, para entendernos mejor como culturas humanas y como seres con afectos y sentires distintos que convivimos en el aquí y ahora. Las diferencias que hoy parecen irreconciliables podrían, con el tiempo y gracias al poder del arte, convertirse en portales para el futuro”.
Debes saber que Pierre et Gilles son pioneros del arte queer. Sus retratos fusionan fotografía y pintura con sets construidos a mano.
En sus imágenes conviven lo pop, lo sagrado, lo erótico y lo clásico, en una tensión constante entre identidad y representación. Además, cada pieza incluye la construcción manual de los sets, la pintura aplicada sobre la fotografía y el diseño específico de cada marco.

Villavicencio destaca que “rodear las obras de objetos nos hace darnos cuenta de que también hay una materialidad en ellas”, reforzando la idea de que estas imágenes dialogan de tú a tú con las artes decorativas del museo.
La curaduría logra que la iconografía religiosa y la cultura popular se den la mano sin escándalos innecesarios, sino con un profundo respeto.
Para el curador, esta tensión no es nueva en la historia del arte, pero en la obra de Pierre et Gilles adquiere una dimensión contemporánea. Sus imágenes pueden funcionar como verdaderas “obras devocionales del siglo XXI”, capaces de dialogar con esculturas, relicarios y objetos litúrgicos históricos sin anular su carga simbólica, sino ampliándola.
En algunos casos, los objetos refuerzan de manera explícita mensajes críticos. Villavicencio pone como ejemplo el homenaje que los artistas hacen a Charles Trenet: “En algunos casos, los objetos permiten reforzar mensajes críticos, como en el homenaje que Pierre et Gilles hacen a Charles Trenet. Ahí, un corazón con forma de cadena y un candado, también en forma de cadena, conviven con cerrojos y llaves antiguas de la colección del museo, así como con cilicios”.

Este diálogo, explica, “nos lleva a pensar que muchas de las libertades conquistadas en las últimas décadas. Hace cincuenta años, cuando Pierre et Gilles comenzaban a trabajar como pareja artística, apenas se imaginaban como posibilidades. Durante ese periodo, muchas generaciones vivieron la exhibición pública, el señalamiento o incluso el enjuiciamiento por condiciones humanas vinculadas a la diversidad. La potencia de poner las obras en diálogo con los objetos permite así reencontrar esas otras historias”.
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La exposición invita a mirar de cerca, a descubrir detalles, a reconocer referencias históricas y, al mismo tiempo, a dejarse seducir por la belleza, el color y el juego visual.
En ese sentido, la muestra funciona como una guía para pensar el museo como un espacio vivo y cambiante, capaz de generar nuevas lecturas sobre sus propias colecciones y de abrirlas a públicos diversos. Aquí, el pasado no es un territorio fijo ni intocable: es un campo fértil para dialogar con el presente y para imaginar futuros posibles.