Paula Paredes · 25 de septiembre de 2026
“Lo normal es morirse”, dice ‘Oxigeno‘, el último libro de la autora española Marta Jiménez.
A propósito de esta lectura, conversamos con ella sobre esta que es su primera novela autobiográfica, sobre la muerte, la vida misma y otros temas más que atraviesan Oxígeno.
Corría la pandemia cuando Marta Jiménez casi muere.
La premisa de Oxígeno es cruda, pero el desarrolló del mismo acaba siendo un recorrido por temas muy humanos en los que incluso se da cabida a la ternura.
Te contamos de qué va el texto sin spoilers, aunque como la misma Marta dice, su existencia es el spoiler mismo.
“Parto de una anécdota personal que es que sufrí una intoxicación por monóxido de carbono en la que entonces era mi vivienda de alquiler, y estuve a punto de morir. Entonces utilizo esa experiencia cercana a la muerte para intentar hablar de cosas que, bueno, que creo que nos interpelan a todos, ¿no?De los miedos, de la relación con la vida, de qué es un hogar, de cómo funcionan los afectos… y de esto más o menos diría que va Oxígeno“, explica Marta.
Aunque el texto narra una experiencia sumamente personal y compleja, la manera en la que está escrito logra conectar con una audiciencia que quizá ni siquiera había contemplado esta posibilidad, pues lejos de ser un libro lugubre, la historia que Marta cuenta acaba siendo de la vida misma.
“Yo pensé que iba a escribir un libro más pesimista, sobre algo más oscuro y a medida que avanzaba en la escritura del libro, me daba cuenta de que la vida y la muerte son las dos caras de una misma moneda, ¿no? y que era imposible reflexionar y escribir sobre una sin sin escribir sobre la otra. Y para mi propia sorpresa, el libro termina siendo un libro luminoso que habla del asombro de estar vivos y del regalo que es la vida”
El reto de escribir Oxígeno es que justamente por la naturaleza de los hechos, Marta no recordaba lo sucedido por lo que tuvo que recurrir a las voces de quienes vivieron el suceso con ella: su pareja de ese entonces y el enfermero que la salvó; más allá de solo escuchar los relatos Marta confió en esas versiones, mismas que le ayudaron a completar un compecabezas.
“Yo estaba intentando montar un puzzle del que me faltaban piezas. El problema a la hora de armar el libro es que durante gran parte de la historia o durante el momento clave de la historia, la narradora está inconsciente y entonces ahí había que dejar hablar a los demás”
Lo anterior dio como resultado una estructura bastante interesante para el lector: un uso de la primera persona poco usual.
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Otro de los elementos centrales que descata el libro tiene que ver con la mirada íntima y vulnerable que deja entrever la escritora.
Marta explora sus propios miedos, pero lleva al lector también a hacerlo y de la mano con esto, la autora aborda cómo nos hemos relacionado con la muerte dependiendo de nuestra edad, cultura y creencias.

El libro no solo aborda la experiencia de Marta, sino que a lo largo de sus 160 páginas y a través de su vivencia acompañado de metaforas, la autora logra tocar temas tan universales y vigentes —por desgracia—, como la crisis de vivienda y la gentrificació.
“Hay una una gran reflexión sobre lo que es un hogar y el hogar necesita primero una infraestructura. Necesita un techo, un suelo y una pared en la que colgar un cuadro. Entonces, necesariamente reflexionar sobre el hogar me lleva a reflexionar sobre la precariedad de la vivienda y sobre lo difícil que es crear un hogar y una intimidad si no tenemos las condiciones materiales para ello”, explica.
“Creo que en todo el libro hay una propuesta básicamente que dice que lo material y lo emocional van de la mano. Porque está con la casa y el hogar, pero también está con el cuerpo, ¿no? Con el cuerpo de la protagonista y su conciencia”, agrega.
“Yo soy una malísima vendedora de mis libros, nunca sé decir por qué hay que leerlos, pero desde luego sí sé decir que no hace falta en absoluto conocerme. Yo desde el principio tenía muy claro que la anécdota por muy brutal que hubiera sido para mí, era irrelevante totalmente para la humanidad y que el objetivo del libro era precisamente convertir esa anécdota en algo universal, ¿no? Entonces, efectivamente, hay temas como la precariedad, la diferencia de clase, la responsabilidad, lo colectivo y lo individual, cómo nos relacionamos con la vida, que son temas que nos interpelan a todos, creo.”
A lo largo del texto hay una frase recurrente: Si Dios Quiere.
Esta, cuenta la autora se la decía su abuela antes de dormir y en su momento ella pensaba ¿que va a pasar de aquí a mañana que Dios no quiera”, después de escribir el libro, Marta tiene una relación diferente con ese refrán que seguro todos hemos escuchado.
“Para mí el arco del libro es la comprensión de esa frase. Cuando yo era pequeña, mi abuela me acostaba y me decía, “Hasta mañana si Dios quiere.” Y yo decía, “Pero ¿y qué puede pasar de aquí a mañana?” y claro, hay un momento en que uno se da cuenta de que pueden pasar un montón de cosas y creo que el libro es el caer en la cuenta de eso. En mi caso, primero se dispararon todos los pánicos y luego me relaciono mucho mejor que antes”, explica.
“De algún modo es como si alguien te dijera, “No hay nadie al volante.” Entonces primero entras en pánico y luego dices, “Bueno, pues voy a mirar por la ventanilla porque total tampoco tengo que conducir yo”, concluye Marta.
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