Animal MX · 13 de abril de 2026
La imagen que tenemos de Nicole Kidman suele estar ligada al glamour de Hollywood, a interpretaciones magistrales en Big Little Lies o a su reciente paso por el set de Prácticamente magia 2. Sin embargo, lejos de los reflectores y las alfombras rojas, la ganadora del Oscar está abrazando una vocación que, aunque para muchos podría resultar tabú, busca dignificar el final de la vida: ser doula de la muerte.
Durante una conferencia en la Universidad de San Francisco el pasado 11 de abril, Kidman compartió con la audiencia una faceta personal que ha transformado su visión sobre la existencia y el cuidado humano.
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La decisión de formarse en este acompañamiento no nació de un guion, sino de la pérdida. Tras el fallecimiento de su madre, Janelle Ann Kidman, la actriz experimentó en carne propia el vacío y la presión que enfrentan las familias cuando un ser querido llega a su etapa final.
“Puede sonar un poco extraño”, confesó Kidman durante la charla. “Mientras mi madre agonizaba, se sentía sola y la familia solo podía brindarle lo que podía. Entre mi hermana y yo tenemos tantos hijos, nuestras carreras y nuestro trabajo… queríamos cuidarla, pero mi padre ya no estaba. Fue entonces cuando pensé: ‘Ojalá hubiera gente en el mundo que estuviera ahí para sentarse imparcialmente y solo para brindar consuelo’”.
Ese “deseo de compañía” fue la semilla que la llevó a buscar formación profesional para convertirse en ese apoyo neutral y amoroso que ella misma necesitó.
Aunque el término “doula” se ha popularizado en los últimos años vinculado al inicio de la vida (el parto), su labor se extiende a cualquier transición humana profunda.
Doula de parto: Es una asistente que brinda apoyo emocional, físico y educativo antes, durante y después del nacimiento. No realizan tareas clínicas, pero ayudan a reducir la ansiedad y facilitan la comunicación con el personal médico.
Doula de la muerte: Bajo la misma premisa de acompañamiento no médico, estas profesionales se centran en el buen morir. Brindan consuelo, ayudan a organizar los deseos finales del paciente, acompañan a la familia en el duelo y aseguran que la persona no transite el final de su vida en soledad o desorientación.
Para Kidman, la labor de una doula es la de un faro imparcial: alguien que no está desbordado por el vínculo familiar primario, pero que ofrece una presencia sólida y humana.
Este giro vital no significa que la actriz abandone Hollywood. De hecho, Kidman atraviesa un momento profesional sumamente activo:
Prácticamente magia 2: En noviembre de 2025 terminó el rodaje de la esperada secuela junto a Sandra Bullock.
Big Little Lies: Los rumores y expectativas sobre una tercera temporada siguen cobrando fuerza en la industria.
La dualidad de Kidman —ser una de las figuras más poderosas de la industria y, al mismo tiempo, formarse para sostener la mano de un desconocido en su último suspiro— nos recuerda que, detrás de los personajes, hay una búsqueda de sentido.
Al final, su nueva vocación no es tan distinta a la actuación: ambas disciplinas requieren de una empatía radical, la capacidad de escuchar y, sobre todo, de estar presente cuando la vulnerabilidad es lo único que queda sobre la mesa.