Nacer en la guerra, apostar por la paz: "Mujer Triqui", la historia de Bety Pérez López

Animal MX. · 3 de febrero de 2026

Nacer en la guerra, apostar por la paz: "Mujer Triqui", la historia de Bety Pérez López

En medio de las montañas de Oaxaca hay una guerra que lleva más de medio siglo latiendo en silencio. Un conflicto armado que ha marcado generaciones enteras de la comunidad Triqui, pero que para millones de personas fuera de esa región sigue siendo apenas un rumor lejano.

De ese territorio atravesado por el miedo, el desplazamiento forzado y la fractura comunitaria nace “Mujer Triqui”, el libro de Beatriz “Bety” Pérez López, publicado por Grijalbo, una obra que entrelaza memoria personal, historia colectiva y una apuesta firme por la reconciliación.

El libro no es solo la autobiografía de una mujer indígena que llegó al Congreso de la Unión; es también la radiografía de un pueblo que ha resistido décadas de violencia alentada por cacicazgos, intereses políticos y actores externos que encontraron en la división una forma de control territorial.

A través de su propia vida, Pérez López reconstruye la experiencia de miles de mujeres triquis que crecieron entre la guerra, el desarraigo y la necesidad de sobrevivir.

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La niña que dejó la infancia para sobrevivir

Originaria de San Juan Copala, en la región triqui de Oaxaca, Beatriz Pérez López pasó de una infancia comunitaria de familia y vida colectiva a una realidad donde el peligro era parte del día a día.

Su padre fue uno de los hombres que se rebelaron frente al nuevo orden impuesto en su territorio, lo que obligó a la familia a vivir separaciones, ocultamientos y riesgos constantes. Desde muy pequeña entendió que la violencia no era una noticia ajena, sino el entorno cotidiano.

La infancia, en su caso, se transformó en aprendizaje forzado de supervivencia.

Sin embargo, en medio de ese escenario también encontró redes de apoyo que marcaron su vida: las monjas del internado que la acompañaron, amistades que se volvieron familia, y sobre todo las mujeres que sostenían a la comunidad mientras los hombres se enfrentaban a la guerra.

“Una mujer lucha por todo un pueblo, porque nosotras estamos acostumbradas… es parte de nuestra raíz, es parte de nuestro origen, caminar en colectivo”, señala Pérez López, subrayando el papel esencial de las mujeres triquis, muchas veces invisibilizadas, como columna vertebral de la resistencia comunitaria.

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Entender el origen de la violencia

Uno de los ejes más potentes de Mujer triqui es desmontar la idea de que el conflicto fue simplemente una confrontación interna entre comunidades.

Pérez López señala la intervención de cacicazgos y actores externos que fomentaron divisiones para controlar territorio y recursos naturales. Esa lectura la llevó a comprender que la violencia no era un destino inevitable, sino una construcción política.

Esa conciencia se afianzó con su formación académica: estudió Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Ahí comenzó a mirar el conflicto no solo desde la experiencia emocional, sino también desde la estructura legal y política que lo rodeaba. La rabia que sintió al entender la dimensión del problema se convirtió en impulso para actuar desde otros frentes.

Pero en ese proceso tomó una decisión que define el libro entero: no reproducir la violencia, sino buscar una alternativa.

“Ese tipo de cosas que fueron pasando en mi vida me hicieron entender de verdad que uno está para dos cosas, o sigues la violencia y ese camino, o haces este tema de la paz”, expresó.

Del dolor a la palabra: escribir para sanar

Escribir Mujer Triqui implicó volver a episodios dolorosos: la separación familiar, el miedo constante, la discriminación y la violencia.  No fue un proceso sencillo, pero sí profundamente transformador. La escritura funcionó como un ejercicio de memoria, pero también como catarsis y sanación.

La idea de contar su historia surgió, en parte, al recordar su paso por internados, cuando creyó que su experiencia era aislada, hasta que escuchó relatos similares de otras niñas atravesadas por la violencia.

Comprendió entonces que su historia era colectiva, que había un patrón de silencios que urgía romper. El libro, así, no solo narra lo vivido, también dignifica esas memorias y les da un lugar en la historia pública.

De la resistencia a la política

El camino de Pérez López no se quedó en la denuncia ni en el activismo comunitario.

Llegó a ser diputada federal entre 2018 y 2024, representando a decenas de municipios de Oaxaca. Desde el Congreso impulsó la reforma al Artículo Segundo Constitucional, que en 2024 logró el reconocimiento de los pueblos originarios como sujetos de derecho en México, un paso clave en una deuda histórica del Estado con las comunidades indígenas.

Su trayectoria muestra un tránsito poco frecuente: de vivir la violencia en carne propia a trabajar por transformaciones estructurales desde las instituciones.

Un libro que interpela al país

Mujer Triqui es una historia personal, pero también una postura política.

Insiste en la importancia de cuidar la autonomía de los territorios y de rechazar las intervenciones externas que fragmentan comunidades. Es una reflexión sobre justicia, memoria y reconciliación, y sobre el papel que pueden jugar las mujeres indígenas en la construcción de paz.

El libro deja una idea que atraviesa cada página: la paz no es olvido ni silencio, es una decisión consciente que exige memoria, organización y transformación.

Desde una región históricamente marginada, Beatriz Pérez López plantea una pregunta que rebasa a su comunidad y alcanza al país entero: qué hacemos con nuestras violencias y si somos capaces de elegir otro camino.

Porque si algo demuestra su historia es que incluso quienes crecieron en la guerra pueden convertirse en arquitectas de paz. Y que escuchar esas voces, por fin, también es una forma de empezar a sanar como sociedad.

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