Mette-Marit, la reina consorte de Noruega entre polémicas, salud y el caso Epstein

Luis Baylón · 28 de agosto de 2026

Mette-Marit, la reina consorte de Noruega entre polémicas, salud y el caso Epstein

 Cuando creemos que las coronas solo sirven para posar en las fotos familiares, la vida real nos recuerda que los palacios también guardan dramas dignos de un maratón de fin de semana.

La muerte del rey Harald de Noruega no solo puso a todo un país de luto, sino que activó la maquinaria de sucesión: su hijo Haakon es el nuevo monarca y, con él, Mette-Marit asume el título de reina consorte a sus 53 años. Pero la llegada de la nueva pareja real al trono se da en medio de un clima bastante convulso, donde el amor de más de 25 años de matrimonio contrasta con escándalos judiciales, un expediente oscuro y problemas de salud.

Aquí te contamos cómo la figura de Mette-Marit pasó de ser la “Cenicienta moderna” que enamoró a los noruegos a enfrentar una de las etapas más difíciles de su vida pública.

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Del “pasado salvaje” al perdón público: la camarera que desafió a la corona

La historia de Mette-Marit Tjessem Høiby con la realeza nunca fue tradicional. A finales de los años 90, cuando se supo que el príncipe heredero Haakon estaba enamorado de una joven plebeya y camarera, la sociedad y la Iglesia noruega pegaron el grito en el cielo.

No solo vivían juntos en un departamento en Oslo antes de casarse —algo inédito para la época—, sino que la prensa no tardó en destapar el pasado de la joven:

  • Había participado en un reality show de televisión para buscar pareja.

  • Era una figura habitual de la escena nocturna de Oslo y admitió haber consumido sustancias ilícitas.

  • Era madre soltera de un niño, Marius Borg, fruto de una relación con un hombre que enfrentaba cargos por tráfico de drogas.

Sin embargo, a tres días de su boda, el 25 de agosto de 2001, Mette-Marit tomó el micrófono. Con 28 años y junto a Haakon, dio una conferencia de prensa histórica donde pidió disculpas abiertamente por romper límites en su juventud y condenó el uso de drogas.

“He tenido experiencias y he pagado un alto precio por ellas. A pesar de que me gustaría, no puedo borrar el pasado”, declaró en aquel momento.

La jugada de honestidad le salió bien: el 70% de la población noruega aplaudió su valentía y aceptó su llegada a la familia real como una historia de superación.

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Las sombras del caso Epstein y el perdón a la nación

Veintitantos años después de aquella primera disculpa, la tormenta volvió a golpear las puertas de palacio. Documentos sacados a la luz por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaron que Mette-Marit mantuvo una relación cercana con el magnate y pedófilo Jeffrey Epstein.

Los archivos mostraron que intercambiaban mensajes e incluso llegaron a reunirse en varias ocasiones. Ante la indignación del público, la casa real y la propia Mette-Marit tuvieron que emitir un comunicado oficial para disculparse de nuevo:

“Quisiera expresar mi más profundo pesar por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante disculparme con todos ustedes por haberlos decepcionado. Algunos mensajes no representan la persona que quiero ser”, expresó la hoy reina consorte.

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El príncipe Haakon de Noruega junto a la princesa Mette-Marit, luego de abandonar el hospital donde falleció el rey Harald V. (Photo by Ole Berg-Rusten / NTB / AFP)

La condena de su hijo Marius Borg y la crisis médica

El escándalo de Epstein coincidió con un panorama personal y familiar extremadamente complejo para Mette-Marit.

Por un lado, su salud se vio seriamente comprometida a causa de la fibrosis pulmonar que padecía desde 2018, lo que la llevó a someterse a un trasplante de pulmón vital en junio de este año.

Por otro lado, la situación legal de su primogénito, Marius Borg, terminó por sacudir los cimientos de la corona:

  • En junio, Borg fue condenado en Oslo a cuatro años de prisión por dos casos de violación y maltrato a una de sus exnovias.

  • Tras apelar la sentencia, quedó bajo arresto domiciliario en la residencia real de Skaugum.

  • El 10 de agosto, un tribunal rechazó liberarlo de la prisión preventiva previa por riesgo de que intentara contactar nuevamente a una de las víctimas.

A pesar del tormentoso expediente judicial de Borg, el joven acudió al hospital para despedirse del rey Harald antes de su fallecimiento, dejando claro que, al menos a puertas cerradas, la familia busca mantenerse unida.

Hoy, Mette-Marit asume su rol como reina consorte de Noruega llevando sobre los hombros el peso de una salud delicada, el escrutinio público por sus amistades del pasado y el desafío de mantener la estabilidad de una monarquía que inicia un capítulo completamente nuevo.

(Con información de Agencias)