Verónica Santamaría · 26 de julio de 2024
Los árboles de la CDMX no son adornos, son hogar, son vida y muchas veces, por su edad, fueron los primeros en habitar el suelo de la capital. Sin embargo, con la urbanización y el crecimiento acelerado, los han puesto en peligro por la tala ilegal. Ahora, es común encontrar por las calles troncos de diversos tamaños que fueron talados o podados con malas prácticas de mantenimiento.
Para atender estas malas prácticas al arbolado urbano llega el Ejército de árboles para proteger los ejemplares de la Ciudad de México de la tala ilegal, el control de plagas y enfermedades, pero también, para plantar más árboles nativos que nutran de oxígeno y mitiguen la isla de calor en la que se encuentra la urbe.
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La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT) contempla que los árboles que predominan en la CDMX, de acuerdo con los recorridos que realizan, son fresno, trueno, jacaranda, hule, ficus, cedro blanco, eucalipto, ahuehuete y frutales.
Entre las amenazas naturales que tienen identificadas destacan las plagas y enfermedades por muérdago, conchuela, insectos defoliadores y barrenadores, cancros y afectaciones por bacterias.
En cambio, las amenazas por acción antropogénica o generada por los humanos son los desmoches y el retiro de arbolado que no cuenta con las autorizaciones correspondientes.
Reconocer y defender el arbolado garantiza que los servicios ecosistémicos que estos ejemplares nos brindan, es parte de la iniciativa que persigue el Ejército de árboles que nace de Los Supercívicos, un proyecto ciudadano que denuncia y muestra las irregularidades viales que ocurren en la ciudad.
Para Los Supercívicos es fundamental que ciudadanos y vecinos de la CDMX reconozcan cuáles son las malas prácticas que se realizan en los árboles, ya sea para dar mantenimiento, podar, talar, remover o, incluso, plantar un ejemplar que no corresponda a la vegetación nativa de la ciudad.
“Un árbol para la iniciativa privada, principalmente, significa muchas veces un estorbo ―tontamente― porque están afectando ellos mismos”, denuncia en entrevista para Animal MX, Arturo Hernández, integrante de Los Supercívicos.
Arturo, también conocido como Comandante Hérnandez, explica que el caso de las inmobiliarias es un fenómeno importante a tener en cuenta cuando se trata de proteger un árbol.
“Son principalmente las inmobiliarias, pero también nos podemos encontrar los anuncios espectaculares y de ahí, tal vez, el negocio chiquito que quiere tener su frente muy visual y le estorba el árbol. Entonces, creo que es importante que los ciudadanos sepamos cuándo se debe realizar o cómo se deben realizar las talas”, añada.

Hernández cuenta que el proyecto Ejército de árboles tiene mucho que ver con reconocer el arbolado con el que ciudadanos y vecinos convivimos en la CDMX. Con una frase célebre que ya es reconocida por las personas que siguen el trabajo de Los Supercívicos, resume el objetivo que buscan alcanzar.
“Si no somos capaces de defender al árbol que tenemos frente a nuestra banqueta, entonces jamás seremos capaces de defender al Amazonas”, comenta Hernández.
Los Supercívicos destacan que los árboles son fundamentales para mitigar el cambio climático y la canícula, fenómenos que afectan gravemente a las ciudades. Por ello, cuidar del arbolado es clave porque ayuda a regular la temperatura de la ciudad mientras produce oxígeno, preserva el bienestar físico y mental y el de toda la fauna y flora.
Para ‘armar’ este ejército que protegerá de los árboles en la ciudad, la causa de Los Supercívicos es comprometerse con la protección y revitalización del arbolado nativo urbanos.
Para ello, iniciaron una campaña de recaudación de fondos para atender a los árboles de la CDMX desde tres pilares importantes para cuidar de estos ejemplares que son nuestros aliados en la lucha contra el cambio climático que vive México.

Los Supercívicos estructuraron tres ejes de acción para proteger y dar mantenimiento a los árboles de la ciudad:
¡No dejes de denunciar! Las denuncias ciudadanas han sido de gran ayuda para identificar casos en los que un árbol se encuentre en peligro y así, lo antes posible para salvarlos.
Los Supercívicos piden a la ciudadanía que levante su voz. De esta manera la colaboración será entre todos y con las autoridades locales para identificar y detener la tala ilegal de árboles.
El Ejército de árboles fomentará prácticas de manejo sostenible y cuidado adecuado para los árboles, donde el apoyo de las personas será vital. Si deseas ser parte de esta iniciativa ¡buenas noticias! porque cualquier persona que desee unirse para aprender técnicas de diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Tener árboles nativos en la ciudad es preservar la biodiversidad, mejorar la calidad del aire y proporcionar refugio y alimento para la fauna urbana.
Para lograrlo será importante retirar los tocones en las banquetas, los restos del tronco y raíces profundas que quedan al talar un árbol. Aunque este proceso es complicado, se necesita para poder volver a plantar en el mismo espacio.
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Arturo Hernández comparte algunos consejos para reconocer cuando un árbol está en peligro.
Primero, toma en cuenta que cualquier tipo de tala se debe hacer durante el día. Si durante la noche escuchas alguna sierra eléctrica, ¡despierta! y avisa a tus vecinos, porque es muy probable que un árbol esté siendo víctima de un proceso de tala ilegal.
“Cuando empiezas a ver estas talas nocturnas a las 2:00 o 3:00 de la mañana, eso es ilegal. Quien lo va a hacer, lo hará de una forma legal, con documentos. Muchas veces nos ha tocado que sí tienen los documentos, pero cuando empiezas a ver que están ‘chuecos’ los documentos como pasó con el árbol Eugenio, que es un caso muy emblemático”, señala Hernández.
En el caso del árbol Eugenio, la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), había permitido a la constructora Grupo Adinse pagara 315 mil pesos por un árbol que tiene 150 años de edad y ahora es Patrimonio Cultural y Natural de la CDMX por “el derecho de estar primero ahí”, añade.
Comencemos a conocer y reconocer los árboles que habitan en la banqueta de la colonia en la que vivas. Si fuera de casa o el edificio donde vives hay árboles, arbustos y vegetación tómales una foto y consulta con Los Supercívicos en sus redes sociales.
“Con ese árbol que tienes en tu banqueta averigua qué es. Si es una jacaranda, un hule, un trueno. Eso es importante. También, algo que nadie sabe es qué árboles no deberían existir como los eucaliptos que representan un riesgo. Empoderarte en saber quiénes son y qué beneficios te generan”, recomienda Hernández.
En la Ciudad de México tenemos 16 alcaldías, estos entes son importantes para cuidar el arbolado urbano en sus demarcaciones. Sin embargo, Los Supercívicos alertan que no todas tienen la capacidad y los departamentos especializados para cuidar de los árboles.
“Nos damos cuenta de que las alcaldías, que son las encargadas de proteger a los árboles, no tienen gente preparada y esa es la realidad. Solo hay dos alcaldías (…) tienen autoridad competente en el tema del arbolado y son Miguel Hidalgo y Tlalpan. Fuera de esas las otras 15 no los tienen”, señala.
Los Supercívicos explican que las alcaldías deben tener funcionarios preparados y que sí sepan cómo cuidar a los árboles, cómo podarlos y qué especies tienen que sembrar. Entonces, sólo dos de las 16 alcaldías contextualizan el peligro que corren los ejemplares.

Si tú, al igual que nosotras y Los Supercívicos te importa proteger los árboles de la CDMX, entonces, sé parte de este Ejército de árboles para proteger el arbolado y aprender a identificar cuándo alguno de ellos se encuentre en peligro de ser talado.
Para que este proyecto siga conservando a los árboles de la ciudad se depende de los recursos que recauden de la campaña que iniciaron en GoFundme para rescatar cien árboles, como meta.
Alcanzar esta meta necesita de “destoconar” o triturar los restos de árboles que fueron víctimas de alguna tala que se realizó con malas prácticas para su retiro. Este proceso implica quitar el tocón que es la parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cortan por el pie.
“Ese proceso es caro. Hay dos maneras de hacerlo: de manera manual, con pico o comprar una destoconadora que cuesta medio millón de pesos”, explica Arturo Hernández.
Esta máquina tiene la apariencia de un carrito de helados que se pone debajo del tocón y comienza a hacer aserrín la madera del tronco que quedó después de ser talado. Una vez ejecutado este proceso es posible comenzar con la reforestación de arbolado nativo.
“Donde hubo un árbol muerto ahora habrá un árbol vivo. Estamos contentos de seguir salvando árboles y esperamos que al final del proyecto podamos salvar cien más”, finaliza el Comandante Hérnández.
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