Luis Baylón · 25 de julio de 2026
Cada detalle de las celebraciones por la victoria de la Selección Española se ha analizado hasta el agotamiento. Desde las canciones que sonaron en Cibeles hasta la comentada gorra MAGA de Ferran Torres, nada quedó fuera del radar. Sin embargo, uno de los grandes protagonistas de la noche fue Lamine Yamal.
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El extremo del Barcelona acaparó miradas y, aunque se le vio visiblemente cansado durante varios momentos de la celebración, lo dio todo al subir al escenario a bailar ¿Y qué fue?. Pero más allá de sus pasos de baile, lo que verdaderamente encendió las redes fue su atuendo: pantalones excesivamente caídos que dejaban su ropa interior al descubierto.
@la1_tve Cibeles le esperaba con ganas🤩 Lamine Yamal baila ‘Y Que Fue?’ encima del escenario #MundialRTVE #LaSegundaEsNuestra #EspañaSuperestrella ♬ sonido original – La1 de TVE
Aunque la imagen provocó que más de uno se escandalizara, Lamine no inventó nada. Esta forma de vestir cuenta con un profundo trasfondo en la cultura urbana y, como suele ocurrir con las modas, regresa periódicamente para conquistar a nuevas generaciones.
Pero, ¿de dónde surge esta tendencia?
Según documentó la cadena CNN, la moda de los pantalones caídos (sagging) tiene su origen en el sistema penitenciario de Estados Unidos. A los reclusos se les entregaba uniforme de tallas genéricas —casi siempre demasiado grandes— y, al no permitírseles el uso de cinturones por motivos de seguridad, los pantalones caían inevitablemente por debajo de la cintura.
Durante la década de los noventa, esta estética trascendió los barrotes para integrarse de lleno en la cultura del rap y el hip-hop. Fue entonces cuando las comunidades afroamericanas adoptaron este estilo no solo como una declaración estética, sino como una seña de identidad.
“Las personas en los márgenes están constantemente innovando en la moda porque habitualmente son quienes menos recursos tienen. Su reto es ser creativos con lo que hay a la mano”, explicaba Tanisha C. Ford, profesora de la Universidad de Delaware, en un reportaje sobre el fenómeno.
Para mediados de la década de 2000, la tendencia había roto cualquier frontera social y geográfica. Adolescentes de todo el planeta replicaban el uniforme urbano popularizado por íconos globales como Eminem o Jay-Z.

Incluso la moda femenina adoptó su propia versión mediante el tiro ultra bajo, donde mostrar las tiras de la ropa interior (o el afamado thong leak) se volvió el estándar de la época.
La tendencia nunca desapareció del todo entre los adeptos al streetwear, pero sí sufrió un duro revés durante la década de 2010. Fue la era dorada de los pantalones pitillo (skinny jeans) y las siluetas extremadamente ajustadas al cuerpo, un periodo donde incluso los trajes y americanas redujeron sus márgenes al mínimo.
Aquel cambio de era trajo alivio a muchos padres que esperaban no volver a ver calzoncillos al descubierto. Sin embargo, la moda es intrínsecamente cíclica.
Tras la pandemia, el confort y las siluetas oversize reclamaron el trono. Junto a la nostalgia por los años 2000 (el movimiento Y2K), han regresado a los escaparates elementos que muchos juraron no volver a usar: desde los bolsos de hombro en formato mini hasta zapatillas retro como las Puma Speedcat.
En este escenario de resurgimiento vintage, el gesto de Lamine Yamal no es un caso aislado, sino el reflejo de una tendencia que vuelve a ganar terreno. Y cuando una figura mediática con millones de seguidores jóvenes abraza un estilo, el impacto en las calles está prácticamente garantizado.