"La IA no es la amenaza; lo es nuestra falta de inteligencia y el plagio arraigado"

Luis Baylón · 16 de abril de 2026

"La IA no es la amenaza; lo es nuestra falta de inteligencia y el plagio arraigado"

La traducción literaria en México no suele ocupar las portadas, pero cuando lo hace, es para recordarnos que los libros que amamos no se escriben solos dos veces. Roberto Rueda Monreal, traductor, politólogo y autor de la novela Pétalos negros (2024), se prepara para representar a México en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026.

En el marco del V Foro de Traducción Editorial y Literaria, Rueda Monreal se une a una delegación de peso junto a la escritora Dahlia de la Cerda y el editor Gonzalo García Barcha. Pero antes de despegar, platicamos con él sobre el estado de un oficio que lucha contra la invisibilidad y sobre el elefante en la habitación: la Inteligencia Artificial.

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La deidad del escritor vs. el traductor invisible

En México, el escritor ocupa un pedestal casi sagrado, una “superioridad moral” que, según Rueda, ha relegado al traductor a un papel secundario y paupérrimo.

“Ante semejante ‘deidad’, no es ninguna sorpresa que el especializado oficio del traductor literario haya sido reducido al papel de un más que secundario, casi paupérrimo, en el mundo del libro”, afirma Rueda Monreal.

Gracias a esfuerzos como la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli), esta figura empieza a ganar visibilidad. Sin embargo, el reto es cultural. Rueda lanza una pregunta incómoda para todos: “¿A qué traductora o a qué traductor has leído últimamente?”.

El mito de la IA: ¿Amenaza o distracción?

En un momento donde los algoritmos parecen querer redactar hasta nuestras cartas de amor, la pregunta sobre si la IA reemplazará al traductor literario es obligatoria. Pero Rueda Monreal tiene una visión mucho más ácida y provocadora sobre este “debate”.

Para el traductor, gran parte de la conversación actual es una “bola de nieve” alimentada por gente que no domina el tema pero teme quedar fuera del debate.

Yo no veo ninguna amenaza en la IA. Antes bien, sí observo una, y muy grande: lo poco inteligentes que últimamente estamos demostrando ser cada día, lo sumamente arraigado que tenemos el plagiar y el copiar… la ignorancia es atrevida“.

Rueda distingue entre la traducción técnica —donde colegas ya usan la IA para uniformar términos científicos o protocolos— y la literaria, donde la herramienta solo sirve, por ahora, para “jugar” con estilos. El problema real, advierte, es el uso de estas tecnologías para amparar el plagio y la falta de criterio propio.

Roberto Rueda Monreal. (Cortesía)

¿Fiel o traidor? El dilema de la cultura

La traducción no es un puente estático; es una decisión política y estética. Rueda Monreal analiza el paradigma sourcier-cibliste (fuente-meta) para explicar que traducir no es solo pasar palabras de un idioma a otro, sino decidir a qué cultura vas a acercar la obra.

  • ¿A quién acompaña el traductor? Depende del proyecto. Puede acercar al lector a la cultura original o adaptar la obra para que se sienta propia en la lengua meta.

  • La figura del “traidor”: Rueda busca superar el viejo dicho traduttore, traditore para posicionar al traductor como un autor de literatura traducida.

El trato editorial: ¿Creadores o prestadores de servicios?

A pesar de los avances, la industria editorial mexicana todavía tiene deudas pendientes. Rueda señala que el Estado apenas otorga un par de apoyos al año para esta categoría en el Sistema Nacional de Creadores, y es inexistente para los jóvenes.

“La gran mayoría de las editoriales nos siguen tratando como meros prestadores de servicios, ese trato que, triste e injustamente, sigue propiciando la invisibilización de nuestro arte y de nuestro papel como pensadores”.

El llamado de Rueda Monreal es claro: es hora de que los editores vean en el traductor no solo una herramienta para vender libros, sino una pluma peculiar con una propuesta intelectual propia. En la FILBo 2026, su voz será la de miles de “autores en la sombra” que reclaman, por fin, su lugar bajo la luz.

Si quieres conocer su faceta creativa más allá de la traducción, busca Pétalos negros, su incursión en la narrativa publicada apenas hace dos años.