Abigail Camarillo · 15 de octubre de 2025
Kim lo hizo de nuevo. Primero fueron los brasieres con pezones falsos integrados. Ahora, Kim Kardashian lanzó una tanga con vello púbico sintético. Ambos productos, de su marca SKIMS, se agotaron en horas.
Sin embargo, no solo es el furor de lo que se habla en redes sociales, sino también del intenso debate que despierta sobre el cuerpo de las mujeres, los tabúes, lo que se considera “bello” y lo que no, y sobre todo, se enfatiza la pregunta de si estos productos son una forma de empoderamiento femenino o son simplemente una estrategia de marketing que capitaliza las inseguridades de las mujeres.
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Por si no te apareció en tus redes sociales, tal cual se trata de una tanga que incluye una especie de parche con vello púbico sintético. El producto fue lanzado en colores distintos de vello y se agotó en horas, demostrando su increíble impacto comercial y mediático.
A finales de octubre del 2023, Skims lanzó el Ultimate Nipple Bra, un sostén con pezones falsos perfectamente marcados. La idea es que, al usarlo, parezca que tus pezones están erectos sin importar la temperatura.

Al momento de lanzarlos, la propia Kim Kardashian dijo con ironía:
“Para que sin importar qué tan caliente se ponga el planeta por el cambio climático, tú siempre te veas fría”.
Así es como Skims tomó dos partes anatómicas (los pezones y el vello púbico) para convertirlas en accesorias de moda que se pueden comprar y poner a voluntad.
Lo más polémico de estos dos casos es que Kim Kardashian nos está vendiendo un cuerpo que ya tenemos y que fue censurado por la misma industria de la moda y belleza durante años al hacernos sentir inseguras sobre esas partes del cuerpo.
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La historia con el vello corporal ha sido muy diversa a través de los años. Por ejemplo, para los antiguos griegos, la depilación era una práctica común tanto en hombres como mujeres.
Sin embargo, durante el siglo XV el vello púbico era símbolo de salud y nobleza, por lo que personas que querían ocultar síntomas de enfermedades de transmisión sexual usaban unas pelucas para cubrir los genitales que recibieron el nombre de merkin.
Específicamente, The Oxford Companion to the Body, una guía sobre la biología del cuerpo, así como sobre las actitudes sociales y religiosas hacia él, afirma que estas pelucas púbicas se remontan a 1450.
Por otro lado, el estilo “full bush” llegó en la década de los 70 cuando “lo natural” estaba de moda, lo que incluía dejarse el vello del pubis o de las axilas. Este cambio en la percepción del vello corporal también implicó un cambio en la forma en que las personas percibían la autonomía sobre sus cuerpos.
Así es como el “full bush” se refiere a dejar el vello púbico crecer de forma natural y sin depilar, o solo recortándolo ligeramente para mantenerlo ordenado.
Sin embargo, esa libertad se detuvo en seco con la depilación extrema que dominó los 90 y los 2000 y que llegó incluso a la industria del porno, lo que alimentaba y moldeaba las fantasías y expectativas de los hombres sobre los cuerpos de las mujeres.
De ahí, la industria de la moda y la belleza se dejaron ir con todo vendiéndonos todo tipo de rasuradoras, cremas, procesos con láser y la imagen de que “un cuerpo sin vello es perfecto y bello”.
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Aunque desde hace años surgió en redes el movimiento del body positive (o positividad corporal), no podemos ignorar el hecho de que diseñadores y marcas se han subido a este tren.
En febrero del 2018, los merkins debutaron en la alta costura en la Semana de la Moda de Nueva York. Modelos con pelucas del pubis desfilaron por la pasarela como parte la colección “Jardín Oriental” del diseñador surcoreano Kaimin.

Las pelucas venían en una gran gama de estilos: desde triángulos de aspecto natural hasta un mohicano minimalista sobre ropa interior color piel.
Un portavoz del diseñador declaró a BBC Three: “Kaimin eligió representar la diversidad, la singularidad y la aceptación de la individualidad con la vagina humana, la cual se aludió en los videos artísticos proyectados durante el desfile y se enfatizó con el mohicano en la pasarela”.
Luego, durante su desfile de alta costura de primavera/verano de 2024, la marca de moda Maison Margiela envió a sus modelos a la pasarela con vello púbico falso (ajá, los merkin de los que te hablamos arriba). Este acto generó un gran debate y atrajo la atención de la industria de la moda.
La colección fue diseñada por John Galliano y las modelos iban con vestidos de encaje transparente y tul con peluquines debajo. Según The Guardian, Galliano quedó cautivado por los “retratos voyeuristas” de Brassaï, un fotógrafo húngaro-francés que documentó París al anochecer entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.
El decorado del desfile reflejaba el barrio de Montparnasse por el que Brassaï vagaba, y también se reflejaban los habitantes que retrató en bares, esquinas y burdeles con poca luz, incluyendo “tres musas pintadas”, con vello púbico.

Sabemos que lo que se ve en las pasarelas de moda de alta costura difícilmente es algo que vemos en la calle en cualquier día, pero que Kim Kardashian traiga el bello de regreso es otra cosa.
No hay duda de que las Kardashian moldean tendencias. Tienen una influencia considerable en la creación y popularización en los ámbitos de moda, belleza y estándares estéticos. Su impacto es tan grande que ha sido apodado el “efecto Kardashian”.
Es por eso que no podemos dejar de cuestionar bajo qué finalidad es que tenemos la tanga de vello púbico de Kim Kardashian.
Podríamos verla como una forma de desafiar y hasta ridiculizar la censura histórica que ha habido contra el vello corporal, transformando algo considerado como tabú en un accesorio comercial.
Si queremos vernos positivas, igual esta podría ser una prenda para las mujeres que se sometieron a una depilación permanente y que ahora desean tener un look más natural.
Sin embargo, ese mismo punto tiene la polémica de que Skims genere enorme ganancias a partir de una parte natural del cuerpo al reducirla a un producto.
Igual podríamos cuestionar por qué lucra con las inseguridades que la misma Kim y la industria de la moda han ayudado a crear.
La pregunta final no es si debemos comprar o no el producto más reciente de Kim Kardashian, sino cuestionar si las tendencias o figuras como las Kardashian deben seguir definiendo cómo deben verse los cuerpos de las mujeres.