Abigail Camarillo · 27 de marzo de 2025
¿Te acuerdas de la vez que le arrojaron sopa a una pintura de Van Gogh? ¿O cuando atacaron con martillos una obra de Velázquez? Pues esas son algunas de las acciones de protesta disruptivas que dejará en el pasado la organización Just Stop Oil.
“Luego de tres años después de aparecer en escena con un resplandor naranja, a finales de abril colgaremos el chaleco de alta visibilidad”, dijo el grupo de activismo climático en un comunicado.
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Hay que recordar que uno de los principales objetivos de Just Stop Oil es poner fin a la producción de petróleo y gas y es algo que, según el grupo, ya se consiguió al ser una política gubernamental, “lo que nos convierte en una de las campañas de resistencia civil más exitosas de la historia reciente”.
“Hemos mantenido más de 4 mil 400 millones de barriles de petróleo bajo tierra y los tribunales han declarado ilegales las nuevas licencias de petróleo y gas”, remarca Just Stop Oil.

“Así que se acabó la sopa en los Van Goghs, la maicena en Stonehenge y las marchas lentas por las calles”, detalló la organización en su comunicado. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que NO desaparecen.
“Mientras las corporaciones y los multimillonarios corrompen los sistemas políticos en todo el mundo, necesitamos un enfoque diferente”. Su lucha ahora continuará en los juicios y tribunales “defendiendo a nuestros presos políticos y denunciando las opresivas leyes antiprotestas del Reino Unido”.
Antes de dejar las acciones de protesta directas, realizarán una última el próximo 26 de abril en la Plaza del Parlamento.

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Just Stop Oil fue fundado en febrero del 2022 y empezaron sus protestas desde marzo de ese mismo año, apareciendo en eventos culturales y deportivos, así como en terminales petroleras.
Sin embargo, sus acciones más virales y polémicas fueron las realizadas en museos, galerías y monumentos. Entre algunas de sus acciones más virales están:
En los últimos meses, sus activistas vertieron látex líquido sobre un robot en una tienda Tesla, rociaron polvo naranja en Stonehenge y pintaron sobre la tumba del naturalista británico Charles Darwin en la Abadía de Westminster de Londres.
