Luis Baylón · 20 de agosto de 2026
En México, la pasión por los videojuegos ya no es cosa de adolescentes. Con más de 70 millones de gamers en el país y una edad promedio de 34 años, los controles y las consolas son parte de la rutina diaria de miles de adultos. Sin embargo, el amor por los pixeles está cobrando factura en la vida en pareja: el uso desmedido de las pantallas se ha convertido en una causa recurrente de discusiones, distanciamiento y hasta infidelidades.
De acuerdo con una encuesta reciente de Gleeden (la app de encuentros extramatrimoniales), el 40% de las mujeres encuestadas confesó que la adicción de su pareja a los videojuegos las empujó a cometer una infidelidad.
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Aunque podría parecer que el conflicto es por títulos como Call of Duty, EA Sports FC o League of Legends, en realidad la molestia va mucho más profunda. El 72% de las encuestadas vive con un gamer y el 29% reporta que su pareja juega todos los días.
Las razones principales por las que la consola está destruyendo el romance incluyen:
Sensación de abandono (45%): Sentir que las necesidades afectivas y de comunicación quedan en segundo plano.
Falta de atención (35%): Intentar hablar con alguien que no te escucha por estar pegado a la pantalla.
Falta de presencia emocional (20%): La pérdida progresiva de la complicidad en el día a día.
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El estudio revela que el desgaste no ocurre de la noche a la mañana, sino a través de patrones diarios que desplazan la vida en pareja:
Desequilibrio en el hogar (40%): Preferir seguir jugando en lugar de cooperar con las tareas de la casa.
Cero planes fuera de casa (35%): Priorizar quedarse a jugar que salir a una cita o hacer actividades juntos.
Irritabilidad al interrumpir (25%): Reacciones defensivas o de enojo si se les pide atención a mitad de una partida.
Especialistas advierten que cuando el ocio digital le gana a la presencia física y emocional, el vínculo se fractura. Al final, no se trata de prohibir los videojuegos, sino de entender que si no alimentas tu relación fuera de la pantalla, alguien más podría terminar haciéndolo.