El regreso de lo análogo: ¿Realmente nos estamos 'desconectando' o solo lo aparentamos?

Animal mx · 23 de febrero de 2026

El regreso de lo análogo: ¿Realmente nos estamos 'desconectando' o solo lo aparentamos?

Después de un par de años marcados por la sobrecarga de información, de estímulos y  pantallas, el 2026 prometió ser el año para desacelerar y desconectarse. 

Y bueno, esta tendencia no es nueva, sin embargo si es más evidente: Lo analógico está cada vez más de moda, y cómo no si funciona como una especie de refugio: coleccionar vinilos, tomar fotos en película, esperar el revelado, escribir a mano. Gestos que, en apariencia, se oponen a la inmediatez digital.

Sin embargo, en medio de todo este entusiasmo ¿estamos realmente desconectándonos o solo reinterpretando la conexión?

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La magia de lo tangible

Hay algo que se ha vuelto profundamente atractivo en lo físico: el error, la espera, la imperfección.

Al poner una aguja sobre un vinilo y escuchar el leve crujido antes de la música, o al no saber saber exactamente cómo saldrá una foto hasta días después. Con estas cosas pequeñas lo analógico ofrece lo que lo digital ha ido borrando: tiempo.

Y quizá por eso se siente como un acto casi político. Elegir lo lento en un mundo que exige velocidad.

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¿La desconexión como estética?

Y aunque sí, estamos ante un regreso, esas prácticas también han sido absorbidas por la lógica de mostrar.

Las cámaras análogas aparecen en feeds perfectamente curados. Los vinilos se convierten en objetos de exhibición. El revelado deja de ser un proceso íntimo para transformarse en contenido.

Así, lo analógico no escapa de lo digital, pero entonces que tanto lo estamos convirtiendo solo en una estética y no en una desconexión real?

¿Desconectar o resignificar?

Tal vez el punto no sea juzgar si estas prácticas son “auténticas” o no, porque incluso cuando están mediadas por lo digital, algo cambia. Hay una intención distinta: la de buscar experiencias más conscientes, más lentas, más presentes.

Esto nos lleva a que quizá la verdadera desconexión no esté en abandonar las pantallas ni en romantizar el pasado, sino en la forma en la que habitamos el tiempo.

¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de una canción sin pausas, tomaste una sola foto de ese momento especial y la imprimiste, o mejor aún, iniciaste un nuevo hobby sin exigirte ser experto desde el inicio o sin compararte con alguien en redes?

Foto: Pexels.

La importancia de estar presentes

Tal vez entonces, ese supuesto regreso a lo análogo debería ser la forma en la que habitamos el tiempo. En permitirnos procesos sin prisa y momentos o experiencias sin validación externa.

En un mundo donde todo parece diseñado para no detenerse, cualquier intento de pausa por chiquito que sea es significativo.

Al final de cuentas no importa si escuchas vinilos o playlists, si tomas fotos con rollo o con el celular. La pregunta, al final, es otra: ¿estás realmente ahí cuando sucede?

Porque tal vez desconectarse no sea desaparecer del mundo digital, sino volver, aunque sea por un momento, a la experiencia de estar presente.