Animal MX · 30 de marzo de 2026
La Galería König, uno de los puntos neurálgicos del arte en la colonia Condesa de Ciudad de México, se convirtió este fin de semana en el epicentro de una protesta que escaló del mundo digital al físico. El artista israelí Amir Fattal decidió poner fin a su muestra luego de que el inmueble fuera vandalizado con mensajes que calificó como discriminatorios.
Entre las frases que cubrieron la fachada del recinto se leían consignas como “sionismo = nazismo”, “aquí hay terroristas” y cifras alusivas al conflicto en Medio Oriente como “200 mil niñxs asesinados”. Además de los grafitis, grupos de manifestantes se congregaron afuera de la galería gritando “fuera sionistas de Palestina” y realizando una protesta donde incluso bailaron salsa frente a los accesos.
La exposición estuvo programada entre del 3 de febrero al 28 de marzo.
Fattal no tardó en reaccionar a través de sus plataformas, señalando que el acoso no se debe a su obra, sino a su nacionalidad.
“Todo esto solo porque la gente se enteró que nací en Tel Aviv. No se trata de nada que yo dije, literalmente es solo por existir como un israelí en el mundo del arte”, comentó el artista en sus redes sociales.
En entrevista con El Universal, Fattal sugirió que la frustración por la situación en Medio Oriente está siendo dirigida hacia individuos específicos. Recordó el caso de la cantante Noga Erez, quien también enfrentó protestas en su visita a la CDMX, y señaló que los manifestantes buscan a alguien “de carne y hueso para aterrorizarla” ante la falta de control sobre el conflicto internacional.

Amir Fattal (Tel Aviv, 1978) no es un artista convencional. Radicado en Berlín, su trabajo siempre ha sido un clavado profundo en la historia de la estética y las referencias culturales. Pero ahora, ha decidido llevar la conversación a la “frontera” tecnológica, utilizando IA, impresión 3D y animación digital para cuestionar qué significa ser creativo hoy en día.
En su nueva serie, titulada “Pintura Postartificial”, Fattal le da una vuelta de tuerca a los escenarios clásicos del arte. El proceso suena a magia digital:
El susurro a la máquina: Todo comienza con una serie de prompts o indicaciones que Fattal lanza a la Inteligencia Artificial.
Extracción de datos: Estas órdenes extraen retratos ficticios desde lo que él llama el “inconsciente colectivo” de la IA.
El toque humano: Una vez que la máquina “sueña” la imagen, Fattal toma los pinceles y emplea técnicas tradicionales de pintura al óleo sobre lienzo para darle vida.
El resultado es un corto circuito visual que difumina la línea entre lo que es real y lo que es mera imaginación algorítmica.
A pesar de las críticas, el artista fue frontal sobre sus convicciones. Aunque admitió tener un posicionamiento que apoya las actividades de Israel, subrayó que ha tomado la decisión profesional de separar su vida política de su carrera artística en redes sociales.
Sobre su postura: Reconoció que es una persona política y que participa en protestas cuando está en Israel.
Sobre sus redes: Defendió su derecho a usar su Instagram exclusivamente para su creatividad.
Sobre la intimidación: Aseguró que no cederá ante quienes intentan obligarlo a tomar una postura pública en sus canales profesionales.
“Tengo derecho a usar mi Instagram de la forma que yo quiera y tengo derecho de concentrarme en mi propia creatividad... si las personas tienen una idea distinta, esa es su forma de pensar y no tiene nada que ver conmigo”, concluyó.
La Embajada de Israel en México reconoce la legitimidad de la protesta y crítica política, aunque consideran que ella no debe verse degenerada en una retórica antisemita ni en daños dirigidos a personas por su identidad y origen nacional.
La crítica ha sido que desde su cuenta de Instagram sigue a cuentas proisraelí y que dan soporte a la invasión a territorio palestino, por lo que su actividad en redes sociales sí tiene un tilde político, por lo que ha sido señalado de ese doble discurso.
El cierre de esta exhibición abre un debate necesario sobre la tolerancia y los límites de la protesta en los espacios culturales en CDMX.