¿Qué es la 'ecoansiedad' y cómo podemos manejarla? Recomendaciones para promover la acción climática

Verónica Santamaría · 17 de enero de 2025

¿Qué es la 'ecoansiedad' y cómo podemos manejarla? Recomendaciones para promover la acción climática

En las noticias y las redes sociales encontramos diario información constante sobre la situación de los ecosistemas, la flora y la fauna en el país. Pero, también, sobre la presencia de las alteraciones que provienen del cambio climático y la velocidad con que se desarrollan.

El consumo constante de esta información puede llevar a las personas a experimentar emociones diversas relacionadas con la ecoansiedad.

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La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) definió en un artículo que la ecoansiedad es la manifestación de una preocupación creciente, miedo o estrés constantes relacionadas a la crisis climática y la pérdida de los ecosistemas. Esto genera cambios en el comportamiento, como centrarse en actividades para protegerse de ciertos elementos del ambiente o dejar de hacer otras por temor a peligros en el entorno.

Algunas de las emociones que las personas que comienzan a experimentar ecoansiedad son tristeza, ansiedad, enfado, culpa, impotencia e indefensión.

Irene Baños, periodista ambiental multimedia en Sevilla, España y experta en comunicar ecoansiedad desde sus redes sociales y foros, lo define como el conjunto de emociones que sentimos cuando entendemos la gravedad de la situación en la que nos encontramos, respecto a la crisis climática y ambiental.

Ese conjunto de emociones que las personas llegan a experimentar son rabia y pena, por darnos cuenta de la situación en la que nos encontramos. Incluso, la frustración por no tener las herramientas para hacer frente al problema o la culpabilidad por formar parte de un sistema que empeora la situación.

Baños expresó que aunque hay emociones distintas, cada persona las siente de una manera diferente.

“La ecoansiedad no es una enfermedad mental y no está diagnosticada como tal. El problema no es no sentir ecoansiedad, sino despertar a la realidad climática y ambiental en la que nos encontramos. Por tanto, hay que validar esas emociones y esos sentimientos que nos genera y entender que la ecoansiedad puede ser una aliada como un punto de partida para empezar y tratar de transformar la situación”, explicó Irene Baños en entrevista para Animal MX.

Comunicar con arte, incidencia y activismo

En México, un grupo de jóvenes que conforman la iniciativa Hackers por Nuestro Futuro de la organización Nuestro Futuro se enfocan en comunicar y accionar ante la transición energética.

El esfuerzo es conjunto. Los Hackers por Nuestro Futuro se encuentran en todo el país y ponen sus estudios, metas, sueños y mentes para encontrar, en conjunto, soluciones en la forma en la que se logre transitar a nuevas visiones de un futuro más sostenible y sustentable para México.

Sus integrantes son personas jóvenes de todas las especialidades. Es una iniciativa multidisciplinaria que les permite tener una amplia visión desde todos los ángulos que se puedan para tratar un problema, observar y tener propuestas hechas por jóvenes.

Ecoansiedad
Foto: Hackers por Nuestro Futuro.

Para hablar de Ecoansiedad, Animal MX platicó con cuatro personas jóvenes de Veracruz, Puebla y Ciudad de México que son parte de Hackers por Nuestro Futuro, sobre qué acciones pueden ayudar a seguir incidiendo en el cuidado del medio ambiente y del planeta ante las emociones que experimentamos sobre la preocupación constante a la crisis climática.

Ilze Nava tiene 26 años y vive en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México. Ella es fotógrafa y emprende proyectos artísticos y sociales con población vulnerable en México, y contó que fue la fotografía y el activismo los que le permitieron incidir ante la ecoansiedad.

“Fue a partir de esta inquietud, donde la ansiedad tiene estas emociones y pensamientos que no solo se reflejan a través de la mente sino también a través del cuerpo, es que podemos expresarnos a través del arte y de la fotografía para poder expresarlo y escuchar a los que nos rodean”, dijo.

Salvador Bustos Hernandez, de 27 años de edad, vive en Xalapa, Veracruz y es docente de nivel medio superior y colabora con una organización no gubernamental de protección al medioambiente. Como profesor, ha notado en sus alumnos que la ansiedad genera indiferencia y apatía que los lleva a no querer saber más, respecto a los desastres que ocurren en el mundo y sus consecuencias.

“Participar e incidir disminuye la ansiedad al poner ‘mi granito de arena’ para incidir y crear acciones en contra del cambio climático. Lo que he podido notar como docente en las nuevas generaciones es que, de veras, les preocupa como algo que sucede ahora y no que va a suceder en el futuro”, señaló.

Detente, descansa y pide ayuda 

Irene Baños explicó que la ecoansiedad se detona del consumo masivo de noticias al que estamos expuestas hoy día, tiene un impacto directo. Además, recalcó que la causa de la ecoansiedad no es solo la información climática y ambiental en la que se plasma una realidad. 

“Pero es verdad que la cobertura que realizamos desde los medios de comunicación la mayoría de las veces se centra en la parte negativa, en los impactos, y no se centra apenas en las herramientas de cambio que tenemos o en presentarnos esos futuros por lo que sí merece la pena apostar, el sentimiento y la sensación que nos deja es de agobio constante y parálisis”, aclaró.

Sin embargo, cuando una persona comienza a experimentar síntomas habituales de la ecoansiedad, como gente que no puede levantarse de la cama, pierde la energía para continuar sus actividades diarias como el trabajo o los estudios, es el momento para acudir con un profesional de la salud mental por tratarse ya de un problema que afecta a la persona. 

Baños insistió en que a la ecoansiedad no hay que eliminarla, sino transformarla en una aliada para que sea ese impulso que nos lleva a seguir adelante porque se habla de superar o eliminarla cuando, en sí, muestra la realidad en la que se encuentra el planeta.

“Muchas veces hablamos de superar la ecoansiedad o eliminarla y no. La ecoansiedad es la aliada, es la que nos está diciendo que hemos entendido que estamos en una situación grave y ahora, lo que tenemos que hacer es transformarla para que nos sirva de impulso”, añadió.

La periodista ambiental, experta en comunicar ecoansiedad, agregó que una vez que aceptamos la realidad ambiental y climática en la que vivimos, nos toca avanzar y generar acciones para saber qué podemos hacer para evitar que esta situación empeore. 

Además de comenzar a adaptarnos para que las consecuencias y los impactos en la salud y bienestar de las personas y del planeta sean lo menor posible.

“No partamos de lo imposible, porque entonces la frustración está asegurada. Partamos de lo que sí podemos cambiar. Es la única manera de conseguir que lo imposible se vuelva posible pensando en lo que sí está al alcance de nuestras manos”, añadió.

No dejes de incidir por el planeta

Pese a la situación en la que se encuentra el mundo, los Hackers por Nuestro Planeta recomiendan no dejar de incidir con acciones pequeñas y en colectividad para defender el territorio.

Oscar Valentín tiene 27 años de edad y vive en la Ciudad de México, de profesión es ingeniero en energía y desarrollo sustentable, por su experiencia en la tecnología, explicó que para no caer en desinformación dentro de las redes sociales es importante verificar la información a la que accedemos.

“También está en nosotros buscar más fuentes de información, expertos en el tema y verificar con ellos que lo que se menciona en redes sociales tiene cierta validez”, señaló.

Ecoansiedad
Oscar en un evento de Hackers por Nuestro Futuro. Foto: Oscar Valentín.

Ismael Contreras, originario de Puebla, tiene 25 años de edad. Es ingeniero en recursos naturales y actualmente cursa la Maestría en Ciencias Ambientales. Él trabaja con organizaciones civiles que tengan que ver con la protección al medioambiente.

Al incidir en temas relacionados con la contaminación del río Atoyac, en la cuenca del Alto Atoyac donde se encuentra uno de los ríos más contaminados en el país, ha logrado que más jóvenes se incluyan en la defensa de su territorio, como sucede con este cause.

En un foro que organizaron con juventudes detectaron que uno de sus mayores miedos ante la crisis climática es la desesperanza y el conformismo con lo que el gobierno realiza.

“Este miedo comienza a crecer porque empiezan a ver todas las consecuencias que tiene vivir en un río contaminado, en la cuenca del río y no es normal, porque en un futuro mi familia se va a enfermar porque empieza a afectar cadenas productivas”, explicó.

Ecoansiedad
Ismael Contreras de Hackers por Nuestro Futuro Puebla. Foto: Thelma Morán.

Para Ismael, defender el territorio parte del conocimiento del lugar en el que habitamos, por eso, insiste en que es momento de comenzar a relacionar esas afectaciones con los efectos que tendrá en las personas.

“Al hacerlo el miedo puede crecer más pero, en lugar de que nos paralice que nos ponga a actuar. De cómo podemos transformar el miedo a una acción, ya pensado de manera integral”, añadió.

¿Qué puedo hacer por el planeta?

Las juventudes de Hackers por Nuestro Planeta nos compartieron una serie de acciones que puedes realizar para seguir incidiendo por el planeta pese a que las emociones de la ecoansiedad se hagan presentes.

Salvador Bustos nos recomienda:

  • Ahorrar electricidad al desconectar aparatos eléctricos que no utilizamos.
  • No generar tickets o recibos de papel y que esa papelería nos llegue al correo electrónico o teléfonos.
  • Consumir productos locales para regenerar el tejido social que promueve la defensa del territorio y nos involucra en eso que queremos proteger. 

Oscar Valetín nos dice que si no sabes por dónde empezar, una opción es:

  • Buscar tener redes de apoyo para compartir nuestras ideas.
  • Atrevernos a aburridos y crear ideas a través del aburrimiento.
  • Reducir el consumo de carne o eliminarlo, ya aportamos bastante en temas energéticos, de contaminación atmosférica y de agua.

Ilze Nava ve en el arte un buen aliado:

  • Reconecta con tu entorno y desenchufarse de la ansiedad que nos producen las redes.
  • Si no tienes un espacio verde, crea un espacio que te dé paz. Un respiro ayuda mucho.
  • Cuando sueltas el celular reconectas con las personas y tu entorno. Apuesta por la colectividad y deja de pensar en la individualidad porque cuando conversas con el otro y lo escuchas, te sentirás acompañado dentro de todo esto que encontramos y sentimos que viene encima.

Ismael Contreras hace hincapié en conocer nuestro rol y las responsabilidades que tenemos dentro del territorio en el que cohabitamos con la naturaleza:

  • No te culpes y tampoco busques ser perfecto porque muchas veces caemos en eso.
  • Las pequeñas acciones se vuelven un estilo de vida y no deben ser perfectas.
  • En manejo de ecosistemas podemos ser partícipes en programas de ciencia ciudadana que te ayudan a la parte de concientización y acción como descargar Naturalista, tomar fotos a las plantas, subirlas y aportas con datos biológicos que generan un vínculo con la naturaleza. Incluso acude a una reforestación.

La periodista Irene Baños también apuesta por la colectividad y las conversaciones que tengamos con la gente que nos rodea en el día a día, para imaginar futuros posibles entre todas las personas y crear “ecotopías”.

“Se nos ha olvidado pensar en estas ‘ecotopías’ (…) con mundos verdes donde haya menos coches, en los que estemos jugando en el patio y haya comunidad con nuestra comunidad. Esos imaginarios los tenemos que volver a crear y volver a poner en el centro, sobre todo a la juventud le pasa eso que vive con un muro y no tienen capacidad en un futuro por el que merezcan la pena apostar y sin eso, ni apetece involucrarse en ningún cambio social”, recomendó.

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