Abigail Camarillo · 21 de julio de 2025
“No puedo ser donador si tengo tatuajes” es uno de los mitos más comunes en torno a la donación de células madre, pero es impreciso y también importante de aclarar, pues gran parte de la población en México tiene al menos un tatuaje.
Cifras del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) indican que una de cada 10 personas en el país tiene un tatuaje; es decir, unos 12 millones de mexicanos están tatuados.
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Para ahondar un poquito en este tema, hoy venimos a desmitificar algunas creencias sobre las células madre y los tatuajes. Pero vamos por partes.
En el sitio especializado Mayo Clinic, se describe que son células con la capacidad de regenerar tanto el sistema inmunológico como el sistema sanguíneo, pues son las encargadas de producir glóbulos rojos, blancos y plaquetas.
“Este proceso es completamente seguro, es voluntario y lo más importante es que en muchos de estos casos es la única esperanza de vida para los pacientes que lo requieren”, explicó Erika Espino, Gerente de Marketing Social de NMDP México, organización sin fines de lucro que busca la donación de células madre, en una plática sobre el tema a la que asistió Animal MX.
Igualmente, añadió que este tipo de procedimiento es crucial para muchas personas porque un trasplante puede tratar más de 75 enfermedades, incluyendo leucemias, linfomas, anemias severas y algunas enfermedades autoinmunes.
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Normalmente se piensa que la donación de células madre es un procedimiento pesado, que se realiza únicamente en un quirófano y de lenta recuperación, pero la realidad es otra.
Existen dos métodos de donación y la elección depende de las características del paciente receptor:
Este es el método más común, pues aplica en el 90% de los casos. Es un procedimiento ambulatorio donde se conectan vías en los brazos a una máquina que selecciona las células madre, muy parecido a como cuando donas sangre.
Dura entre 2 y 6 horas y es mínimamente invasivo. De hecho, los donadores pueden retomar sus actividades diarias casi de inmediato.
Este procedimiento implica la extracción de médula de la cadera mediante una aguja, bajo anestesia. No es una cirugía mayor, pues el donador suele ser dado de alta al día siguiente.
La molestia principal es un moretón o dolor leve en la zona de la punción, que mejora con analgésicos comunes.
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Los requisitos básicos son bastante sencillos y muy similares a cuando vas a donar sangre.
Idealmente, se pide que el donador tenga entre 18 y 35 años de edad (al momento de realizar su registro) y gozar de buena salud, es decir, no tener antecedentes de alguna enfermedad de importancia o relevancia clínica.
Todos los donadores, tengan o no tatuajes, pasan por “un examen físico, exámenes de laboratorio y todo esto va a ser lo que va a determinar si es un buen candidato o no para la donación”, explicó en la misma plática la Dra. Nishalle Ramírez, médica cirujana y hematóloga de la UNAM.
El registro para ser donador de células madre se puede realizar incluso el mismo día o al día siguiente de tatuarse, ya que el proceso de donación real se lleva a cabo solo si se encuentra una compatibilidad y para ello pueden pasar meses o hasta más de un año.
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Los tatuajes son algo que sigue muy estigmatizado; sin embargo, tener tatuajes no excluye a una persona de registrarse como potencial donador de células madre. Como explicó la Dra. Ramírez, “lo importante es que la persona esté sana y cumpla con los criterios médicos y de edad establecidos”.
“Incluso en la norma mexicana no hay un apartado en donde digan que si una persona está tatuada, no puede realizar una donación”, añadió la especialista.

Pablo Díaz, fundador de Soy Feliz Estudio y tatuador con más de 11 años de experiencia, y la Dra. Ramírez coincidieron en que el mito sobre los tatuajes nace porque se piensa que la tinta llega a contaminar la sangre y que ya no saliera nunca del cuerpo. Pero eso no es verdad.
“Se deposita en la piel, en la segunda capa: la dermis, debajo de la epidermis, y ahí se queda encapsulada”. La tinta permanece células la encapsulan, lo que hace que el tatuaje sea “permanente”.
“Todos estos estos mitos, todo este estigma, todo este miedo que hay relacionado a los tatuajes está infundado”, añadió la Dra. Nishalle Ramírez.
La única consideración sobre los tatuajes, en el contexto de la donación de células madre, radica en la posibilidad de contraer una infección durante el procedimiento de tatuado si no se realiza en un lugar seguro y estéril. Por eso, se pide un tiempo de espera para asegurar que no se haya incubado ninguna enfermedad.
Pablo Díaz comentó que es crucial elegir un lugar que cumpla con todas las normas de sanidad. Se debe verificar que todo el material utilizado sea completamente estéril y nuevo, abierto frente al cliente.
Los estudios de tatuajes profesionales deben estar registrados ante la Secretaría de Hacienda (SAT) y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), quien regula las condiciones de salubridad y los materiales. Además, es importante que los artistas estén certificados.
Si quieres conocer más del proceso de donar células madre y hasta registrarte como potencial donador, puedes ir al sitio de NMDP México, organización que facilita la conexión entre pacientes y potenciales donadores.
La participación de cada persona puede representar la esperanza que alguien necesita una segunda oportunidad de vida.