Luis Baylón · 21 de mayo de 2026
Explorar la Ciudad de México es, literalmente, un viaje en el tiempo. Puedes estar pisando una calle asfaltada de última generación y, un par de metros bajo tus pies, rozar las piedras de un imperio antiguo. Para todas las personas que aman perderse en sus calles (y para quienes creen que ya se la saben de todas todas), llega una publicación imperdible: La Guía de la CDMX.
Esta joya editorial traza un hilo conductor que conecta el pasado prehispánico de la cuenca con la vitalidad de una de las metrópolis más fascinantes y complejas del planeta. A través de siete rutas que atraviesan la capital de norte a sur —desde la imponente Basílica de Guadalupe hasta los históricos embarcaderos de Xochimilco—, el libro reúne más de 160 sitios que revelan la verdadera riqueza cultural, histórica y urbanística de la ciudad.
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Este no es el típico folleto turístico aburrido. Fue una colaboración de Arquine con la Secretaría de Turismo de CDMX en una primera edición. Está pensada para recorrer la ciudad con ojos de cronista local a través de:
165 sitios clave: Una curaduría fina de templos, museos, plazas y paisajes urbanos, acompañada de textos explicativos y fotografías inéditas que muestran cómo conviven distintas épocas en un mismo territorio.
Cartografía urbana: Las siete rutas están distribuidas a lo largo de cinco mapas detallados de norte a sur para que no te pierdas en el intento.
Información con “chisme histórico”: Cada parada incluye datos prácticos, una reseña que destaca su importancia arquitectónica o social y, lo mejor de todo, un breve dato curioso para que lances el fun fact con tus amigos a mitad del recorrido.
La guía no solo es visual, también recoge las voces de quienes han pensado y habitado la ciudad desde la cultura y el urbanismo. Como bien apunta Carlos Martínez Velázquez en las primeras páginas de la publicación:
“A lo largo de los recorridos incluidos en este libro, descubrirás una ciudad edificada sobre el agua y sobre el tiempo, en una antigua cuenca que albergó enormes lagos y fue testigo de una de las hazañas constructivas más impresionantes de la humanidad: Tenochtitlan”.
En una charla con Animal MX, Carlos Martínez Velázquez, Director General del Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX, mencionó los esfuerzos que hace el gobierno local para que la derrama del turismo impacte de forma positiva en la ciudadanía.
“Los impuestos del turismo se están invirtiendo en la ciudad, eso resulta clave para que los fenómenos urbanos derivados del turismo puedan ser más manejables”, señaló el funcionario.
“Empezamos con invertir en infraestructura urbana, proteger al pequeño comercio, etcétera. El turismo no tiene porque desplazar ni un rompimiento social. Ciudad de México es un gran centro de la globalización y hay que atender eso para que los efectos tengan beneficios”, señaló Martínez Velázquez.
“Lo más importante es indicar que la inversión viene de los impuestos de los turistas y no de los contribuyentes locales”, enfatizó.
Durante la presentación la secretaria de Turismo de CDMX, Alejandra Frausto, señaló que los esfuerzos para darle visibilidad a más espacios de la capital mexicana no obedecen a un proceso de “turistificación” de la ciudad, sino que estos ayudarán al residente a identificar con más claridad el valor histórico y cultural de grandes espacios referentes de CDMX.
Los colores de la guía: naranja y morado ¿La razón? El morado representa el color de la jacaranda, elemental en la primavera de Ciudad de México y el naranja es el espíritu del cempasúchil para la fiesta de Día de Muertos.

Miquel Adrià, arquitecto y editor de Arquine indicó que este producto editorial no es un libro.
“El tamaño de esta guía es para poder llevarlo en el bolsillo y que sea una herramienta de consulta por todos los rumbos de la ciudad”, apuntó durante la presentación en el Museo Kaluz, mismo que indicó fue el primer hotel de América.
El viaje de la guía culmina en el sur profundo, un territorio donde el agua todavía se resiste a desaparecer bajo el asfalto. Al respecto de la zona chinampera, Andrés Semo García nos recuerda por qué este rincón del mapa es tan vital:
“La preservación de la zona chinampera y de su red de canales condujo a su declaratoria como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1987, en reconocimiento a su valor histórico, cultural y ambiental”.
Si tienes ganas de armar un tour de fin de semana, salir de la rutina de los mismos tres cafés de siempre y entender de qué hilos está tejida la identidad de nuestra caótica pero hermosa CDMX, esta guía es el tumbaburros definitivo que necesitas en tu mochila.