Animal MX · 5 de mayo de 2026
La alfombra de la Met Gala 2026 estaba diseñada para ser un jardín de Monet —puros tonos pasteles y flores etéreas—, pero Madonna decidió que el surrealismo oscuro tenía otros planes. Fiel a su papel de provocadora cultural, la “Reina del Pop” convirtió su paso por el museo en un performance que dejó a todos buscando en Google un nombre: Leonora Carrington.
Ataviada en un diseño dramático de Saint Laurent por Anthony Vaccarello, Madonna lució una capa violeta teatral y un sombrero en forma de barco, una pieza escultórica que hacía referencia directa a una de las pinturas más icónicas de la artista británico-mexicana: La Tentación de San Antonio.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.

La referencia de Madonna no fue casualidad. Mientras ella posaba en las escaleras del MET, el mercado del arte estaba viviendo un terremoto. En la misma ciudad de Nueva York, en Sotheby’s, el arte latinoamericano liderado por mujeres rompió récords históricos en 2014. Aunque hay que decir que estos trabajos han seguido en ascenso a través de las décadas:
La Tentación de San Antonio (1945): La obra de Carrington que inspiró a Madonna fue subastada por 2.63 millones de dólares.
Hacia la Torre (1960): De su “hermana” creativa, Remedios Varo, alcanzó la impresionante cifra de 4.31 millones de dólares.
Ambas joyas pertenecían a la colección privada de Lorenzo Zambrano, el fallecido magnate de Cemex, quien durante años resguardó estas piezas que hoy vuelven a ser el centro de la conversación global. Mismas que llegaron a exponerse en los muros del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey como parte del acervo de la empresa cementera en el mayor museo de Nuevo León.
Su pintura Las Distractiones de Dagoberto se vendió por la estratosférica cifra de 28.5 millones de dólares, marcando un hito para la carrera de la artista británica-mexicana.

El nuevo dueño es Eduardo F. Costantini (fundador del MALBA), quien confesó que esta era una “espinita” que tenía clavada desde 1995, cuando intentó comprar el cuadro por primera vez y fue superado por otro postor que, en aquel entonces, pagó apenas 475,500 dólares. Tres décadas después, el valor de la obra se multiplicó de forma brutal, demostrando que el interés por las mujeres surrealistas que hicieron de México su hogar está más encendido que nunca.
Pintado en 1945, La Tentación de San Antonio es una explosión de misticismo. Leonora, quien siempre rechazó las interpretaciones lineales, presenta a un San Antonio rodeado de criaturas fantásticas, calderos y una simbología celta y alquímica. El barco que Madonna llevó en la cabeza es un elemento recurrente en la obra de Carrington, simbolizando el viaje del alma a través de lo desconocido.

Si el look de Madonna te despertó las ganas de sumergirte en el mundo de la “Novia del Viento”, México es el lugar sagrado para hacerlo.
El lugar con la colección más importante de la artista es el Museo Leonora Carrington, ubicado en el Centro de las Artes de San Luis Potosí. Este espacio alberga una impresionante cantidad de esculturas monumentales, joyas, grabados y objetos personales que Leonora donó antes de morir. También existe una sede en el Pueblo Mágico de Xilitla, justo al lado del Jardín Escultórico de Edward James.
Casa de la Primera Imprenta (CDMX): Mantiene la exposición permanente “Leonora Carrington: Personajes Fantásticos”, con esculturas de pequeño formato que son una joya.
Museo de Arte Moderno (MAM): Como parte de su reestructuración de colección permanente, el MAM exhibe piezas clave donde Leonora dialoga con Remedios Varo y Alice Rahon.
Casa Estudio Leonora Carrington (Colonia Roma, CDMX): Aunque está cerrada al público actualmente, esta es la casa donde vivió y trabajó la artista por más de 60 años. No es una galería tradicional, sino una inmersión total en su vida cotidiana: desde su cocina hasta su caballete.
El cuadro que se vendió en Nueva York ha viajado por todo el mundo, desde Tokio hasta Pittsburgh. Grandes museos de San Francisco, Londres Pittsburg, Milwaukee y Monterrey la tuvieron en sus muros, pero con el empujón mediático de Madonna, se espera que el interés por el surrealismo mexicano alcance precios que ni la propia Leonora hubiera imaginado en sus sueños más locos.