Animal.MX · 24 de julio de 2026
Durante años, el término “generación de cristal” se usó como calificativo para las generaciones más jóvenes, acusándolas de ofenderse por todo, de no tolerar opiniones, de no aceptar errores o de ser demasiado sensibles.
Sin embargo, varios episodios y algunos de ellos muy recientes han planteado una pregunta: ¿y si quienes menos soportan ser cuestionados no son precisamente los jóvenes, quién es la verdadera generación de cristal?
Lo anterior lleva a pensar en cómo la edad se convierte muchas veces en escudo para no cuestionarse lo que hacemos o cómo somos. El caso más reciente ocurrió con Pedro Sola. Te contamos más un poquito más y que hay detrás de este mecanismo.
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En días pasados en “Ventaneando”, el presentador comentó un episodio en el que daba a entender su molestia de que ahora muchos espacios como tiendas, restaurantes o supermercados sean “pet friendly”.
En ese contexto, dijo que le daban ganas de “aventar un trozo de carne envenenada”, haciendo referencia a los animales.
La declaración, por supuesto, estalló y tuvo repercusión en redes en las que se volcaron todo tipo de comentarios contra Pedro Sola por la violencia de su declaración. Esto obligó al presentador a ofrecer disculpas públicas.
En un video publicado en sus redes sociales leyó:
“De alguna forma cometí un error al expresar cosas que al final de cuentas no siento. Lamento mucho haber dicho ese comentario, reconozco que los tiempos han cambiado y que ahora las mascotas ocupan un lugar muy importante en la familia —tal vez antes no o sí, yo no me di cuenta porque nunca tuve— y que es verdad que al ser miembros de la familia necesitan inclusión, así que no había sido consciente de eso y lo siento de verdad”
Después de reiterar que pide una disculpa, y que sería incapaz de hacerle daño a otro ser, Pedro retoma el argumento:
“les ruego a todos ustedes, disculpen… también es la edad, la época en la que yo viví, la época en la que estamos viviendo ahora. Hoy es diferente, pero de repente a uno se le olvida.”
Este video es mi sincera disculpa por los comentarios desafortunados que expresé el lunes pasado en mi programa de televisión. pic.twitter.com/wBrjzEfiWC
— Pedro Sola (@tiopedritosola) July 8, 2026
Como vimos en las declaraciones de Sola, en más de un momento hace referencia a cómo han cambiado los tiempos, y si, es cierto, las normas sociales cambian.
Por ejemplo, lo que hace décadas era visto como aceptable, hoy puede generar rechazo, y comprender el contexto histórico ayuda a entender por qué ciertas conductas fueron normalizadas.
Sin embargo, el problema aparece cuando esa explicación se convierte en un escudo.
Autores como el sociólogo Pierre Bourdieu explicaron que las personas incorporan desde la infancia formas de pensar, costumbres y valores que parecen naturales porque son producto de la época y del entorno en el que crecieron.
A ese conjunto de disposiciones el les llamo habitus. En otras palabras, nadie construye su visión del mundo en el vacío: sino que es producto de los tiempos que habitamos.
Con frecuencia, figuras públicas y no públicas responden a las críticas con frases como “así nos educaron”, “antes era normal” o “es que soy de otra generación”. Este tipo de argumentos trasladan la conversación de la responsabilidad individual al contexto en el que crecieron.
Comprender por qué alguien piensa de determinada manera no significa que esa postura quede exenta de cuestionamientos, es decir, entender el origen de una idea no justifica la permanencia de la misma.
Si la edad bastara para explicar por qué alguien no puede cambiar, difícilmente la historia habría avanzado, por ejemplo: hubo generaciones enteras que crecieron viendo normal que las mujeres no votaran, que las personas LGBT+ fueran perseguidas o que el bienestar animal no ocupara un lugar en la conversación pública.
Sin embargo, muchos de quienes crecieron bajo esas normas también fueron capaces de cuestionarlas y transformarlas, y así ha funcionado el mundo.
Las sociedades cambian precisamente porque las personas pueden revisar aquello que aprendieron como erróneo o minimo, como algo cuestionable.
Laura Perls y su esposo Fritz Perls desarrrollaron la Terapia Gestalt, un modelo de psicología que habla del desarrollo personal. Dentro de este modelo está presente un concepto clave que vale la pena mencionar en este caso: “El aquí y el ahora”.
Este concepto invita a reconocer que aunque sí, el pasado influye en quienes somos, las responsabilidades sobre nuestras acciones recaen en el presente.
En otras palabras, entender cómo fuimos educados o el contexto en el que crecimos puede ayudar a explicar ciertas conductas, pero no elimina la posibilidad, ni la responsabilidad de revisarlas, cuestionarlas y actuar de forma distinta cuando el entorno y el conocimiento cambian.
Retomando el caso, el presentador de “Ventaneando” no tiene la excusa del contexto en el que creció para la falta de adaptación a la actualidad.
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Retomando el punto inicial, durante años se ha señalado que los jóvenes no toleran opiniones distintas, que todo les parece ofensivo y que reaccionan de forma exagerada ante comentarios polémicos.
Sin embargo, cuando son las generaciones mayores quienes reciben críticas, no pocas veces la respuesta consiste en descalificar a quienes cuestionan, acusarlos de exagerados o refugiarse en la idea de que “ya no se puede decir nada”.
La paradoja es evidente: quienes suelen acusar a otros de ser demasiado sensibles también pueden mostrar poca disposición a aceptar que sus propias palabras sean debatidas.
Quizá ahí el término “generación de cristal” termina diciendo más sobre quien lo utiliza que sobre quien lo recibe.

Crecer en otra época influye en la forma en que una persona entiende el mundo. Nadie nace con los valores actuales y es natural que existan diferencias entre generaciones.
Pero una cosa es explicar el origen de una idea y otra muy distinta sostener que esa idea no puede revisarse.
Aceptar que una idea ya no tiene lugar en la sociedad no implica renunciar a la propia historia, sino reconocer que el conocimiento y la sensibilidad evolucionan.
Lo correcto entonces no está en defender a toda costa frases o conductas del pasado, sino en tener la capacidad de decir: “Eso era lo que pensaba entonces, pero hoy entiendo por qué ya no es aceptable”, pero no solo quedarse en la frase, sino accionar respecto a ello.