¿Quién puede hablar de moda? El clasismo detrás de los ataques a Guillermo Herrera

Paula Paredes S · 19 de noviembre de 2025

¿Quién puede hablar de moda? El clasismo detrás de los ataques a Guillermo Herrera

Cada día es más común el contenido relacionado a moda en redes sociales, ya sea stylear una prenda, combinaciones que deberías probar o recomendaciones de estilo. Hasta ahí todo bien, sin embargo, como todo o casi todo lo que sucede en el internet no todo es bueno ni todo es malo.

Este tipo de contenido además de servir como fuente de inspiración, por desgracia también se ha convertido en un espacio donde el clasismo se hace presente. Entre las recomendaciones de cómo y qué vestir solemos toparnos con espacios cuidados, personas hegemónicas, prendas de marcas costosas y otor tipo de características que aunque estén creadas desde una buena intensión, los usuarios han interpretado de otra manera, tal como lo ocurrido con Guillermo Herrera.

¿Quién es Guillermo Herrera?

Guillermo Herrera, es un estudiante potosino que difunde contenido de moda y estilo con dedicación, creatividad y una sensibilidad propia. Sin embargo, esto se vio opacado cuando alguien compartió una foto de Guillermo usando transporte público.

El simple gesto cotidiano de desplazarse de un lugar a otro desató la polémica en redes quienes empezaron a cuestionar que  alguien sin los privilegios habituales ocupe un espacio que, según ciertos discursos, “no le corresponde”.

Pero esto no es todo. En sus propias redes sociales, Guillermo conto que ha recibido comentarios despectivos sobre su apariencia, su origen y su contexto. No lo atacan por su contenido, sino por “no ser hegemónico”, por “no parecer influencer”, por “no tener el físico o el nivel económico para hablar de moda”.

@guillermoherreramtz

He cometido errores, y los reconozco. Si en algún momento me puse una máscara o intenté aparentar algo que no era, también lo acepto. La vida me ha enseñado que la verdadera elegancia está en la autenticidad, no en las apariencias. He aprendido, sigo aprendiendo y lo seguiré haciendo, porque he hecho lo que mis retractores no pueden: dar la cara.

♬ sonido original – GUILLERMO HERRERA

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Más que un simple comentario

Esta polémica alrededor de una acción simple como hacer uso del transporte público dejó entrever el clasismo arraigado en nuestro país. El mensaje de fondo es claro: Verse bien, cuidarse, expresarse a través de la moda… sería un territorio reservado para quienes encajan en un molde muy específico.

Como si la estética fuera propiedad privada, arreglarse fuera un privilegio, y lo que tenemos o no define si podemos expresarnos o no.

La comunidad respondió: no es sobre outfits, es sobre igualdad

Tras compartir lo que estaba viviendo, recibió una ola de apoyo de seguidores y también de personas que se reconocieron en sus palabras: chicos de cuerpos diversos, estudiantes de escuelas públicas, personas que no pueden costear ropa de marca pero tienen algo más valioso: estilo y creatividad.

Uno de las muestras de apoyo más significativas fue la de Emiliano Medina, uno de los creadores de este tipo de contenido con mayor presencia en redes. Emiliano no dudó en señalar lo obvio: el clasismo.

“Este caso revela una idea de clasismo que esta muy equivocada. La absurda creencia de que la “apariencia correcta” solo pertenece a cierto estrato social”, declaró el influencer.

@emilianomedgil

Probablemente has visto los videos de Guillermo…

♬ sonido original – Emiliano Medina

¿Por qué este caso importa?

Los comentarios que recibió Guillermo no nacen solo del odio gratuito: nacen del clasismo, y más específicamente, del clasismo internalizado, ese que opera como un filtro que asigna valor estético según tu capital económico y que hace creer que:

  • Verse bien es sinónimo de dinero.
  • La estética es un marcador de estatus.
  • Ciertos cuerpos, ciertos rostros, ciertas realidades “no deberían” ocupar espacios.
  • Si no naces en el privilegio, tu lugar está en la sombra.

La moda no debería ser un club exclusivo, sino una forma de expresión al alcance de cualquiera con ganas de crear, jugar y construir identidad, y recordarlo, especialmente en un entorno tan inmediato como las redes sociales, es fundamental para desmontar esos prejuicios que seguimos arrastrando. 

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