Abigail Camarillo · 24 de abril de 2026
Cada mañana, frente al espejo, repetimos un ritual que parece inofensivo: una capa de crema hidratante, un toque de bloqueador y ese labial que nos da confianza para enfrentar el día. Sin embargo, ¿alguna vez te has detenido a cuestionar el camino que recorrieron esos productos antes de llegar a tu cosmetiquera?
Aunque desde hace décadas se habla sobre los cosméticos cruelty free, pocas veces nos asomamos realmente a investigar si los productos que usamos a diario se hicieron libres de crueldad animal.
¿Basta con que un producto tenga el famoso sello de conejito? ¿Es México un líder en la materia o estamos ante un espejismo legislativo? Para conocer más del tema, en Animal MX hablamos con Nicole Valdebenito, Directora de Incidencia y co fundadora de Te Protejo, organización sin fines de lucro que promueve el uso de productos libres de pruebas en animales.
¿Quieres estar al día con Animal MX? Dale clic a nuestros canales gratuitos en Whatsapp y en Instagram.
El término cruelty free (o libre de crueldad) describe productos e ingredientes que no han sido probados en animales en ninguna etapa de su desarrollo, producción o distribución. Esta etiqueta es común en cosméticos, artículos de higiene personal y productos de limpieza para asegurar que no se causó sufrimiento o muerte animal para verificar su seguridad.
Nicole Valdebenito explica que para que un producto pueda salir al mercado, necesita pasar por un proceso de comprobación de diferentes niveles. “Uno de ellos es comprobar que sean seguros para quienes lo vamos a usar; otro es para evaluar el nivel de toxicidad que tienen sus ingredientes o formulaciones finales. (…) Esas pruebas, en muchos casos se hacen en animales”, añade.
Aunque podría parecernos vieja la idea de que aún se hagan pruebas en animales, PETA informa que en algunos países, como China, Rusia e incluso la Unión Europea, las agencias reguladoras y químicas aún exigen pruebas en animales.
Existe una confusión generalizada que la industria suele aprovechar a su favor. Es común pensar que si un producto es vegano, automáticamente es libre de crueldad, pero esto no necesariamente es así. Un producto puede ser uno sin ser el otro:
Valdebenito nos explica que la industria cosmética en específico toma estas diferencias —vegano, cruelty free y orgánico— como “atributos de valor” dentro de sus productos para publicitarlos, pero no siempre significan lo mismo.
“Por supuesto que a una persona vegana puede sonarle como una contradicción esto o decir ‘si mi producto es vegano, yo quiero que esté completamente libre de cualquier tipo de opresión animal’, pero es por esta razón”, añade.
Un elemento muy popular de los cosméticos y productos libres de crueldad animal es un sello con el dibujo de un conejito. Pero identificarlo no basta, ya que algunas marcas usan logos propios no oficiales.
“En México y en varios países de América Latina no existe una regulación con respecto a qué sellos pueden poner las marcas en su etiqueta”, cuenta Nicole Valdebenito. “Eso genera que muchas veces vemos sellos muy bonitos de conejitos en envases, pero que no pertenecen a una certificación oficial y es ahí donde nos toca hacer como un doble chequeo“.
La co fundadora de Te Protejo explica que para revisar que un producto cuente con una certificación oficial podemos recurrir a varias fuentes y directorios oficiales.
El más conocido en todo el mundo es PETA, pero también están Leaping Bunny y Cruelty Free International, y también la certificación de Te Protejo, que principalmente está activa en América Latina. Cada una tiene su propio directorio que puedes revisar en sus páginas oficiales.

“En el caso de Te Protejo, no solamente indicamos aquellas marcas certificadas por nosotras, sino que también hacemos el trabajo adelantado de decirte qué otras marcas de México tienen un sello de estas otras organizaciones (PETA, Leaping Bunny, Natrue)”, explica Nicole.
¿Por qué la certificación es tan clave e importante? “Porque así nos podemos asegurar que en toda la cadena de producción de un producto cosmético —en la compra de sus ingredientes, la producción de una fórmula, cuando se maquila el producto o incluso cuando llega al mercado o es posteriormente exportado—, no haya ninguna prueba en animales”, explica la experta.
A pesar de que hay quienes todavía buscan justificar las pruebas en animales, la realidad es que existen diversas pruebas científicas reconocidas internacionalmente que se basan, por ejemplo, en tecnología celular y simulaciones avanzadas.
Estos métodos son validados por organismos globales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), lo que garantiza su precisión y seguridad para el consumo humano.
Nicole Valdebenito detalla que existen más de 40 métodos alternativos que ya han sido aprobados por la comunidad científica y respaldados por la OCDE que la industria cosmética puede utilizar para comprobar seguridad o toxicidad de sus productos o formulaciones.
Dentro de estas metodologías, destacan los modelos in vitro (en células y tejidos) e in silico (modelos computacionales).
Nicole menciona que en México una de las más conocidas es el uso de microchips que contienen células humanas vivas que imitan la estructura y función de órganos reales (corazón, hígado, pulmones) para observar reacciones biológicas complejas.
“También tenemos cultivos celulares que son los más comunes. En una pipeta se pone la formulación con un conjunto de células para ver cómo van a responder a estos ingredientes de las fórmulas”, explica.
Menciona también los cultivos epiteliales, que tal cual emulan la piel de una persona para ver cómo reacciona a ingredientes o formulaciones específicas. También los modelos matemáticos son muy usados, pues Nicole explica que se utilizan bases de datos masivas de pruebas realizadas en los años 80 y 90 para predecir, mediante fórmulas, cómo se comportará un ingrediente sin necesidad de nuevas víctimas.
En septiembre de 2021, México hizo historia al convertirse en el primer país de Norteamérica en prohibir la experimentación con animales en productos cosméticos. Fue un triunfo ciudadano sin precedentes, pero hoy la implementación se encuentra en un limbo legal preocupante.
El plazo de 180 días dictado para la publicación de la Norma Oficial Federal (NOM) ya ha expirado. Sin este reglamento técnico, la Secretaría de Salud y la COFEPRIS no tienen las herramientas para fiscalizar ni obligar a las empresas a adaptarse.

“Necesitamos tener la NOM publicada para poder comenzar la entrada en vigor de la ley, pero también saber cómo se va a fiscalizar el cumplimiento de esta ley”, explica Nicole Valdebenito.
La ley está aprobada y publicada, pero no puede entrar en vigor. Aunque las prioridades de salud tras la pandemia han retrasado el proceso, es urgente que la burocracia deje de ser un obstáculo para la ética.
“Si no tenemos la NOM publicada, no puede empezar a correr el plazo que tiene la industria cosmética para adaptarse a dejar de probar en animales. Por eso es tan fundamental”, añade.
A pesar del freno legislativo, el motor de cambio en México es la ciudadanía. De acuerdo a Te Protejo, la movilización para impulsar la ley en 2021 logró recaudar 1.5 millones de firmas, una de las peticiones más exitosas en la historia de la región.
El mercado ha respondido a esta exigencia: hoy existen 199 marcas certificadas como cruelty free disponibles en el país.
El rechazo al sistema antiguo es contundente:
Nicole añade que ejercer nuestro poder al comprar productos es la herramienta más fuerte que tenemos. Debemos “ejercer nuestro derecho como consumidores responsables”. Cada vez que eliges una marca certificada, envías un mensaje directo a la industria y al gobierno sobre el mundo que quieres construir.
La belleza no tiene por qué costar el sufrimiento de un ser sintiente. Mientras presionamos para que la NOM sea finalmente publicada, nuestra responsabilidad reside en la información. Este desafío trasciende los cosméticos: el “Día Mundial de los Animales Utilizados en Laboratorio” nos recuerda que la lucha sigue en sectores como el farmacéutico.
La próxima vez que estés por comprar un artículo de cuidado personal, pregúntate si el conejito que ves en la casa es solo un adorno o es una promesa cumplida. Tu decisión de compra es el voto más importante que puedes emitir hoy.