Animal mx. · 19 de mayo de 2026
Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Lesbofobia, Transfobia y Bifobia. Aprovechando esta fecha, hablamos de cómo ha sido la representación de la comunidad trans en el cine.
La pantalla siempre tienen peso, a lo largo de décadas, el cine y la televisión han construido imaginarios sobre las personas trans que terminan reproduciendo estigmas sociales fuera de la ficción.
Para Rocío Sánchez Granillo, fundadora de PreVIHene, uno de los estereotipos más persistentes es el de la mujer trans asociada exclusivamente al trabajo sexual.
Desde thrillers hasta series contemporáneas, la figura de la mujer trans suele aparecer bajo una misma narrativa: personajes hipersexualizados, vinculados a relaciones clandestinas o utilizados como detonantes de traición dentro de la historia.
“El cine hollywoodense está repleto de personajes arquetípicos y marcados por estereotipos”, explica Rocío Sánchez Granillo. “Sin embargo, hay uno del que poco se habla: el o la trabajador/a sexual trans”.
La especialista retoma las ideas de la escritora y activista Julia Serrano, quien ha señalado que muchas veces las mujeres trans son representadas como figuras que “seducen” o “engañan” a hombres cisgénero, generalmente en secreto y desde un lugar asociado al conflicto moral.
Series como “Dark” o películas como “Las dos reinas” reproducen estas dinámicas narrativas. En ambos casos, los personajes trans aparecen ligados a la infidelidad, el ocultamiento o incluso el castigo.
“Todos estos ejemplos tienen algo en común: están enraizados en una serie de creencias y prejuicios comunes que han contribuido a la discriminación de las mujeres trans en nuestra sociedad”, señala.
Para Rocío, estas representaciones no pueden entenderse separadas de la realidad social que viven las personas trans, particularmente en México.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021, al 37.8% de las personas trans no se les garantizó su derecho a un empleo equitativo. Esa exclusión laboral y económica empuja a muchas personas hacia trabajos precarizados o al trabajo sexual como alternativa de supervivencia.
“Esta discriminación se extiende también a los espacios de trabajo”, explica. “Por esta razón, muchxs miembros de la comunidad son marginalizadxs económicamente, recurriendo al trabajo sexual como una forma de sustento”.
Sin embargo, Rocío insiste en que el problema no es el trabajo sexual en sí mismo, sino la forma en que se usa para alimentar prejuicios sobre las identidades trans.
Otro de los estigmas más frecuentes es la idea de que las mujeres trans “engañan” a los hombres para relacionarse sexualmente con ellos, una narrativa que el cine ha repetido durante décadas.
“Esto no es así”, subraya Rocío. “En muchos casos, quienes solicitan estos servicios son personas que en su vida cotidiana no encuentran espacios seguros para expresar su identidad de género u orientación sexual”.
La especialista explica que muchas relaciones atravesadas por el secreto o la clandestinidad tienen más relación con el miedo social y el rechazo que con las personas trans en sí mismas.
“Esta dinámica, lejos de resolver el conflicto, lo profundiza: la vivencia de la sexualidad desde la clandestinidad refuerza el estigma y perpetúa tanto la discriminación hacia las personas trans como el rechazo hacia la propia identidad”.
Para la fundadora de PreVIHene, el problema principal es que las representaciones mediáticas y la discriminación social terminan alimentándose mutuamente.
“Las representaciones estereotipadas en el cine alimentan el estigma social hacia las personas trans, y ese mismo estigma vuelve a nutrir las historias que se cuentan en pantalla”.
Ese ciclo provoca que ciertos prejuicios terminen normalizándose y parezcan naturales para el público.
“Los prejuicios se reproducen, se legitiman y terminan pareciendo normales”, advierte.
En el marco del mes en que se conmemora el Día Internacional contra la Lesbofobia, Transfobia y Bifobia, Rocío considera importante cuestionar no solo las películas o series que consumimos, sino también las ideas que existen alrededor de la diversidad sexual y de género.
“La mejor forma de atender estos problemas no es solo cuestionando los productos audiovisuales, sino también nuestras propias creencias alrededor de la sexualidad y la diversidad de género”
Para ella, hablar de salud sexual y diversidad también implica construir espacios libres de tabúes y estigmas.
“La mejor solución siempre es aceptarse a unx mismx y vivir una vida sexual sana y sin tabúes”.
Y concluye con una invitación a mirar el cine desde otra perspectiva:
“La próxima vez que veas en la tele un personaje trans hipersexualizado, probablemente esté arraigado en estas creencias y tabúes. Necesitamos adoptar una mirada más crítica de lo que consumimos, pero también de lo que pensamos sobre las personas trans”.
PreVIHene es una organización civil fundada en 2018 que trabaja en la promoción de la educación sexual integral y el combate al estigma alrededor de la sexualidad.
A través de acompañamiento terapéutico, proyectos educativos y espacios comunitarios, la iniciativa busca generar conversaciones más abiertas sobre salud sexual, diversidad y bienestar emocional. La organización también impulsa acciones de prevención de infecciones de transmisión sexual y trabaja con poblaciones en situación de vulnerabilidad desde una perspectiva libre de discriminación.
Puedes conocer más sobre esta organización civil y todo lo que ofrece en su sitio web, dale click aquí.
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