Abigail Camarillo · 21 de febrero de 2026
¿Te acuerdas de tu última ruptura? ¿Todavía visitas ciertos lugares que te recuerdan a esa persona? ¿Buscas cualquier pretexto para revisar sus redes sociales?
Superar una ruptura amorosa es una de las experiencias más difíciles y devastadoras para muchas personas. Aunque tus amix con buenas intenciones te digan que solo necesitas “darle tiempo al tiempo”, la ciencia nos dice que un rompimiento no es solo un proceso emocional, sino hasta uno neuroquímico.
Es por eso que ahora hablaremos de todo lo que recomienda la ciencia para superar un rompimiento.
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En la cultura popular se dice que superar a un ex toma la mitad del tiempo que duró la relación.
Sin embargo, la ciencia sugiere algo más complejo. Un estudio de marzo de 2025 publicado en Social Psychological and Personality Science, por los investigadores Jia Y. Chong y R. Chris Fraley, revela que la disolución total del apego es un camino de largo aliento.
Los datos indican que a una persona promedio le toma 4.18 años llegar apenas a la mitad del camino del desapego.
Para alcanzar una “indiferencia total” —es decir, el punto en el que te sientes tan vinculado emocionalmente a tu ex como lo estarías con un extraño— el proceso puede extenderse hasta los 8 años.
Aunque ojo: esto no es precisamente una regla exacta para todas las personas. El tiempo para superar completamente a un ex se ve influenciado por variables críticas como el estilo de apego y el contacto continuo con la expareja.
El cerebro necesita de bastante tiempo para desmantelar la infraestructura mental construida durante la relación. No es falta de carácter; es tu cuerpo y tu mente adaptándose a una nueva realidad.

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De acuerdo con Ciencia UNAM, el duelo por ruptura es frecuentemente más difícil de superar que el duelo por muerte
¿La razón? No hay un final definitivo y se mantiene la esperanza persistente de un reencuentro o el conocimiento de que la otra persona continúa su vida con alguien más.
La investigadora Rozzana Sánchez Aragón (UNAM) identifica etapas específicas en el duelo amoroso:
Después vendría la completa aceptación, pero llegar a ese paso puede ser un proceso bastante largo.
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Un rompimiento no solo involucra tristeza, decepción o enojo. Pueden tener consecuencias neurológicas de por vida.
Según una reconocida investigación de resonancia magnética funcional (fMRI) de 2005, realizada por la difunta antropóloga Helen Fisher, como autora principal, el amor se considera principalmente un estado motivacional, más que emocional, al menos para el cerebro.
Y es que al estar enamoradas, se liberan neurotransmisores como la oxitocina, la dopamina y la noradrenalina, que contribuyen a la sensación de apego y recompensa.
La liberación de dopamina, en particular, puede tener efectos neurológicos similares a los de la adicción a las drogas. De igual manera, se reducen los niveles de cortisol y serotonina, lo que puede resultar, respectivamente, en menor estrés.

Los estudios demostraron que, bajo una resonancia magnética, el cerebro de una persona con el corazón roto muestra una activación en el sistema de recompensa idéntica a la de un adicto experimentando abstinencia de sustancias.
Por eso, aunque sabes que la ruptura fue para bien, tu cerebro sigue aferrándose, pues intenta reconfigurarse sin su principal fuente de recompensa.
Y tal y como las adicciones, este proceso no se termina de la noche a la mañana. El cerebro necesita tiempo (hasta años) para desmantelar por completo esa estructura mental y emocional.
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En esta era digital, la vigilancia en redes sociales es el principal obstáculo para la recuperación tras un rompimiento.
La psicóloga Tara Marshall (Universidad McMaster) ha identificado un fenómeno denominado “resaca emocional del día siguiente”.
A través de encuestas a largo plazo, Marshall confirmó que ver a tu ex en redes sociales aumenta considerablemente el dolor emocional.
“Cuando las personas buscaban deliberadamente a su ex, se sentían peor no solo ese día, sino también al siguiente. Esto crea lo que yo llamo una «resaca emocional del día siguiente». Desencadena recuerdos, pensamientos y una cascada de sentimientos negativos que se prolongan”, explica Marshall.
Para este punto nos parece importante retomar un consejo publicado por Divulgación de la Ciencia UNAM:
Desaparece a tu ex por 30 días. No le hables, no lo veas, no revises sus redes sociales ni su estado en WhatsApp. Tu cerebro necesita tiempo para deshacer los lazos neurológicos creados por la liberación de neurotransmisores.
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No solo tu cerebro no sabe qué hacer sin su principal fuente de recompensa, sino que tras un rompimiento seguramente puedes sentir una crisis de identidad.
¿Quién eres sin esa persona? ¿Todavía te gustan los mismos lugares o solo ibas a ellos por tu ex? ¿Cambiarías tus rutinas? ¿Iniciarás un hobby que por la otra persona te detenías a hacer?

Un artículo de Grace Larson y David Sbarra sugiere que para ayudar a superar esta crisis (y al rompimiento como tal) puede ayudar mucho hacer una reflexión guiada de la separación; solo hay que tener cuidado de no obsesionarse.
Precisamente, el objetivo de hablar de la relación y el rompimiento es reconocer tu nuevo estado de soltería y al mismo tiempo combatir el enmarañamiento: ese estado donde el “yo” y el “nosotros” se han fusionado tanto que la pérdida de la pareja se siente como una pérdida de la propia identidad.
Responder preguntas detalladas sobre la ruptura ayuda a “reorganizar el yo”, separando tu esencia de la identidad compartida y reduciendo la sensación de desolación existencial.
Un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology examinó diversas estrategias cognitivas y encontraron una que funcionó mejor para ayudar a las personas a superar una ruptura: la revalorización negativa.
Consiste en realizar una lista detallada de los hábitos irritantes, defectos y momentos de incompatibilidad con la ex pareja.
Es importante advertir que este ejercicio empeora el estado de ánimo a corto plazo (genera frustración), pero al menos en ese experimento fue la intervención con mejores resultados para reducir el sentimiento de amor y el apego a largo plazo, pues rompe la idealización que mantiene al cerebro “enganchado” con la ex pareja.
No importan todos los consejos para superar un rompimiento según la ciencia y tus amix. A veces lo que sentimos es tan grande que es un proceso que no podemos completar por nuestra cuenta.
Por eso, si te sigues sintiendo mal o si crees que no tienes las herramientas necesarias para cerrar el ciclo por tu cuenta, recuerda que puedes visitar a una psicóloga.
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Así podrán explorar qué tipo de vínculo tuviste con el fin de entender de qué manera estás llevando esa ruptura. Igualmente, la UNAM menciona que este tipo de ayuda también te puede servir para que en tu próximo enamoramiento no trates de aplicar la de “un clavo saca a otro clavo”.
El camino hacia la sanación tras una ruptura amorosa no es una línea recta, sino una espiral de crecimiento. Habrá días de progreso y días de recaída neuroquímica. La clave es la autocompasión y el reconocimiento de que estás atravesando una transición emocional y neurológica genuina.
Aunque el dolor es inevitable y los tiempos de recuperación pueden ser extensos, el uso de estrategias como el distanciamiento digital, junto con el apoyo social y profesional, permite transformar el desamor de una patología potencial en una experiencia de aprendizaje y crecimiento personal.