El poder de la nostalgia: cómo coleccionar juguetes nos permite volver a ser niños por un momento

María Paula Paredes Solarte · 8 de noviembre de 2024

El poder de la nostalgia: cómo coleccionar juguetes nos permite volver a ser niños por un momento

En medio de la prisa de la vida adulta, muchas veces nos olvidamos de lo mágica que se sentía la vida cuando éramos niños. Sin embargo, para algunos, alimentar ese niño interior se convierte en una forma de vida.

Para algunos, esa forma de regresar a la infancia es coleccionando juguetes, como el caso de Bryan Montes, un joven de 24 años que a través de las Barbies clásicas logra reconectar con sus recuerdos y emociones.

El fenómeno de los ‘kidults’

Un kidult es un adulto que mantiene intereses y aficiones que suelen estar asociadas a la infancia, como coleccionar juguetes, ver dibujos animados o disfrutar de videojuegos y cómics, ya sea por simple placer o nostalgia.

Bryan Montes, quien forma parte de este grupo, nos platica qué es lo que hay detrás de su afición por el coleccionismo.

El arte de coleccionar: un viaje con nostalgia al pasado

En términos generales, la colección de Bryan mezcla elementos de los años 80, esto incluye vinilos, Barbies y algunos juguetes de la misma época; sin embargo, si tenemos que hablar del elemento más importante de su colección, son las Barbies las que se llevan el puesto número uno.

El coleccionismo para Bryan no es solo una afición sino un modo de reconectar con una época que le gusta mucho.

“Entre las Barbies tengo desde las versiones clásicas de los 80 hasta algunas ediciones más raras, como una Barbie ‘troll’ que me recuerda mucho a mi infancia. También colecciono vinilos y juguetes como los Ositos Cariñositos y He-Man…”

Coleccionismo
Algunos objetos de la colección de Bryan.

La Barbie que marcó el comienzo del coleccionismo

La primera Barbie que Bryan tuvo fue una Barbie troll de 1993.

“La conseguí un domingo cuando con mis papás, cuando íbamos caminando por una plaza y vi en una tienda de antigüedades una Barbie rubia con un estampado de ‘trolls’, desde sus pantalones hasta su playera y accesorios… como todo niño dosmilero, me encantaban los ‘trolls’”

Como si fuera amor a primera vista, Bryan quedó encantado con la muñeca y decidió pedírsela a su papá. Esta es una escena que recuerda con mucho cariño y resalta el punto de que en un entorno como con roles tan marcados como México, haya sido su papá quien le regaló su primera Barbie.

“Creo que es bonito porque mi papá, mexicano y muy alejado de la idea de regalarle una Barbie a su hijo, decidió darme esa muñeca, y desde allí comenzó todo. En mi infancia tuve una o dos más, pero fue hace seis años cuando realmente empecé a invertir en mi colección.”

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Foto: E-bay.

Valor emocional vs. Valor monetario

Ser coleccionista implica estar dispuesto a buscar e invertir en las piezas de tu colección. Entre risas y haciendo cálculos rápidos, Bryan asegura que con todo lo que ha invertido podría haberse comprado uno o incluso dos autos. Sin embargo, a veces las piezas más valiosas no son las que se pueden comprar con dinero.

“Tengo varias Barbies que me regalaron mi papá, mi abuelo o incluso mi novio en fechas especiales. Para mí, esas son las piezas que más aprecio y a las que más apego les tengo. Tienen un valor sentimental enorme y cada una de ellas tiene una historia que me conecta con esas personas.”

La colección de Bryan no solo está compuesta por objetos materiales, sino por recuerdos y momentos compartidos con seres queridos. Esto es un reflejo de lo que significa mantener viva la memoria afectiva.

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La búsqueda de la pieza perfecta

Encontrar una pieza, requiere todo un trabajo que en muchas ocasiones viene mas bien ligado a tener suerte o no.

“A veces es fácil, otras veces muy difícil. Por ejemplo, hace poco encontré una Barbie ‘Happy Birthday’ del 80, que llevaba años buscando. La conseguí por 300 pesos, cuando en eBay estaba muchísimo más cara. Fue increíble encontrarla por ese precio”, relata.

Según comenta, encontrar una Barbie de esta década en su empaque es una de las tareas más difícil, por eso al lograrlo y poder destaparla se siente la misma emoción que cuando eres un niño.

 “Es como si estuvieras volviendo a ser niño por un momento Ahora, aunque soy adulto, sigo sintiendo esa emoción al abrir una Barbie. Es un momento especial, como cuando le das un regalo a un niño y lo ves feliz. Es una sensación única, porque de alguna forma alimenta mi niño interior y también le recuerda a mi versión adulta buscar esa felicidad de momentos simples”, asegura.

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Foto: Bryan Montes.

El aumento del valor del coleccionismo

Este mercado de la compra y venta de juguetes clásicos entre los adultos va en crecimiento por diferentes factores, por ejemplo, en el caso de las Barbies, después del estreno de la película hubo un crecimiento importante en la demanda de las muñecas, y es que esta tendencia colectiva conecta a una nueva generación con la nostalgia del pasado.

“Las personas empezaron a buscar las Barbies de su infancia, lo que provocó un aumento en los precios. Algunas piezas que antes costaban mil pesos, ahora se venden por 7 mil. Pero también trajo cosas bonitas, como un auge en los productos relacionados con Barbie: ropa, accesorios. Fue un boom que creció la comunidad y visibilizó a los coleccionistas”, explica el coleccionista.

Entrar a la habitación en la que Bryan tiene su colección es como hacer un viaje al pasado: desde todos los objetos que tiene, la ambientación y los detalles mas mínimos que han sido cuidados para combinar con la época.

De alguna forma todo esto ha contribuido a que después de un día de trabajo agitado y el caos de la ciudad, esta se sienta más como su lugar de descanso y refugio para olvidarse de los problemas de adulto.

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Foto: Bryan Montes

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Un forma de recordar con alegría y nostalgia

Por si te lo estabas preguntando, consultamos con él si en algún momento tiene estaría dispuesto a parar su colección:

“Es una pregunta que yo mismo me he hecho, y hablando de Barbie, creo que me detendría cuando logre conseguir la línea ochentera de estas muñecas… pero quien sabe a veces ya tienes lo que quieres y miras alguna más y dices, ‘no estaría mal tenerla en mi colección entonces no lo sé”, admite.

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Foto: Bryan Montes

Aunque su colección aún no tiene una fecha de finalización definitiva, podemos ver que en un mundo que avanza rápidamente, el coleccionismo puede ser una forma creativa y hermosa de mantener vivo el espíritu de la niñez, incluso siendo adultos.

A través de estas piezas, no solo se coleccionan objetos, sino también momentos y emociones que nos recuerdan que la felicidad se encuentra en las cosas más simples: un objeto, un recuerdo, y un niño interior que sigue soñando.

Puedes conocer mejor la colección de Bryan siguiéndolo en sus redes sociales, como Instagram y TikTok, donde comparte contenido como unboxings, recomendaciones musicales y mucho más.