"Así me siento", el libro para hacerle frente a eso que sentimos y a veces ignoramos

Paula Paredes S. · 4 de marzo de 2026

"Así me siento", el libro para hacerle frente a eso que sentimos y a veces ignoramos

Aunque cada vez vemos más material que habla sin tabú sobre las emociones y la salud mental, aún no es suficiente, por esto textos como “Así me siento” resultan valiosos.

¿De qué va “Así me siento”?

Así me siento es básicamente un manual de compañía que te dará herramientas para entender, sentir y sobrellevar tus emociones. Tomando como punto de partida la historia personal del autor, este texto se convierte en un espacio de aprendizaje y reflexión con ejercicios prácticos de la mano de expertos para hacerle frente a esas emociones que a veces por una u otra razón solemos evitar.

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En Animal.mx tuvimos la oportunidad de hablar con Juan José Tejada, autor del libro quien nos compartió su perspectiva sobre este tema, y qué fue lo que le impulso a escribir este texto que acaba convirtiéndose en una compañía para surfear por el mar que pueden llega a ser nuestras emociones.

La importancia de abrir la puerta

Durante mucho tiempo, Juan José hizo lo que muchos solemos hacer: evitó abrir la puerta a sus emociones. Sin embargo, poco tiempo después notó que hacerlo es inútil:

“Eso es como querer tapar el sol con un dedo o querer desviar un río con una sola mano”. Las emociones, asegura, siempre encuentran la manera de hacerse escuchar. “Puede ser tan suave o tan rudo como tú quieras”, advierte. 

No permitirnos sentir solo reprime o acumula hasta que ocurre lo inevitable:salen a flote y nos comunican la razón por la que las sentimos.

“Llegan a tu puerta y en algún momento, así como lo puse en el libro, con estruendos y con gritos te entregan su mensaje”, explica Juan.

 

Entonces,¿por dónde empezar a sentir?

Decirlo es fácil, pero ya en la práctica empieza lo complejo. Para quienes no saben por dónde empezar a navegar ese mar de emociones la propuesta de Juan es clara y se resume en tres pasos.

“El primer paso es quitarle las etiquetas a las emociones de que son buenas y malas…crecimos creyendo que algunas están permitidas y otras deben ocultarse, pero todas las emociones están bien. Todas las emociones vienen por algo y tienen un mensaje que entregarnos”, explica.

El segundo paso es sentir, incluso con miedo: “empezar a sentirlo todo aunque sea con miedo y con incomodidad”. Después de esa incomodidad, promete Juan, que hay una conexión más auténtica con uno mismo.

Con el tiempo, las emociones dejan de llegar con estruendo. “Conforme vas conectando con ellas… empiezan a llegar mucho más suavecitas y con más paz”, explica. “Se aprende a sentarse con ellas, a escucharlas”, agrega.

Y el tercer paso es verbalizarlas: “hablarlas, escribirlas, empezar a entender por qué están acá y poder conectar qué te quieren decir”. Abrir conversaciones emocionales según el autor genera vínculos más genuinos y poderosos.

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Un libro que habla distinto sobre emociones

Como comentamos inicialmente,  por suerte cada vez se habla más de estos temas, y cada vez más abundan los contenidos sobre salud emocional, frente a esto “Así me Siento” busca diferenciarse desde el lenguaje. Este no es es un texto técnico ni clínico, sino cercano:

“El lenguaje nos acerca o nos aleja”, explica, y por eso eligió uno sencillo, cercano, donde cualquiera pudiera encontrarse.

Así, este libro fue pensado como una herramienta para cultivar el amor propio a través del permitirnos sentir, pero también como un espacio pensado para todos y más allá de explicar las emociones, busca empatizar desde las experiencias, esas que como seres humanos tanto compartimos:

“No está enfocado solo en mujeres, solo en hombres… es un espacio que es para todos, todas y todes”.

Son emociones, no problemas

La estructura del libro también responde a esa intención. Está dividido en tres partes.

Primero, su historia personal. “Para mí las historias son muy importantes, son el punto de partida donde nos podemos encontrar”, dice. Compartirse abre espacios vulnerables y empáticos: “cuando te encuentras en la historia de las demás personas, duele menos”.

Posteriormente, aborda las emociones en sí mismas, lejos del conflicto o lugar de origen, porque, como explica: “las emociones no tienen por qué estar ligadas a problemas. Asociarlas únicamente a conflictos es seguir satanizándolas.”

Lo que sigue es hablar de emociones básicas y derivadas: la alegría y también el amor o la inspiración; la tristeza y también la soledad o el abandono. Finalmente, ofrece ejercicios prácticos para conectar con cada una.

Foto: Juan José Tejada

El libro como un refugio

Cuando describe el libro como un refugio, no lo hace en sentido metafórico únicamente. Los ejercicios están pensados desde la escritura y el arte, prácticas que han sido fundamentales en su propio proceso.

“Cuando escribes no hay juicio de nada”, afirma. La escritura permite procesar lo que se siente. Lo mismo ocurre con el arte: “es una forma creativa de procesar las cosas y nos conecta también con nuestro niño interior”.

Los ejercicios invitan a preguntarse cosas simples pero profundas que muy poquitas veces nos detenemos a pensar: ¿cómo siento yo la humillación? ¿Qué la detona? ¿Qué parte de mi historia toca? Además, el libro se complementa con materiales online y episodios de podcast, convirtiéndose en una experiencia “muy 360”, pensada para acompañar.

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Sobre las emociones y la masculinidad

No podíamos no tocar el tema de la masculinidad al hablar de emociones, pues gran parte de la historia de Juan se ve atravesada por este tema.

Habiendo crecido con mensajes claros sobre lo que “debe” ser un hombre: proveedor, fuerte, imperturbable. “El sentir nos lo muestran como sinónimo de debilidad”, reflexiona.

En una sociedad machista, un hombre que expresa lo que siente parece no tener lugar, por eso, cuestionar esa idea fue clave en su proceso: “El detenerme a pensarme como un ser emocional… me permitió repensar mi masculinidad”.

Hoy sostiene que sentir no tiene relación con el género: “El sentir no tiene nada que ver con lo que tienes dentro de las piernas… El sentir está ligado a ser un ser humano”.

Para él, las emociones son como una brújula que redefine lo que queremos “Puedes seguir siendo el hombre que quieres ser… pero sintiéndolo”.

La importancia de tener y ser un espacio seguro

En su historia, su abuela ocupa un lugar central, es más es a quiej dedica el libro, ya que fue un refugio emocional, un espacio donde podía sentir sin ser juzgado. También su mejor amiga ha sido “uno de esos jardines en los que yo he podido sentirlo todo”.

Derivado de esto destaca la importancia de tener a otros con quien ser una persona con quien podamos ser sin editarnos. “Con una persona que tengamos con la que nosotros podamos ser y sentir es suficiente”.

También habla de reciprocidad y límites: no siempre estamos disponibles para sostener a otros, y eso también está bien. Las relaciones atraviesan estaciones; lo importante es que sean espacios seguros.

El verdadero regalo

Si tuviera que resumir lo que desea que el lector se lleve, lo dice sin rodeos: “la certeza de que sentir está bien y que sentirlo es hermoso”.

Las emociones no vienen a hacernos daño ni a debilitarnos, sino que vienen a conectarnos, a ayudarnos a vivir con más autenticidad y a sanar nuestra historia.

Su deseo es que el libro se convierta en eso: un espacio seguro, una herramienta permanente para entenderse y entender a los demás, porque al final de cuentas permitirse sentir es un regalo.