“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia

Baruch Ponce y Tlahuiz Vargas / Mentoría: Rafael Cabrera / Multimedia: Alan Sánchez · 13 de septiembre de 2026

“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia

Baruch Ponce y Tlahuiz Vargas / Mentoría: Rafael Cabrera / Multimedia: Alan Sánchez

“Deja me pongo mis lentes de sol”, dice Amanda Lalena Escalante Pimentel, Amandititita, mientras se apropia de un angosto sillón aterciopelado en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI). Aunque no hay necesidad de usar lentes oscuros —está en interiores—, se los pone como si le ayudaran a concentrarse. Lleva un largo vestido negro y una delgada estola azul. Suelta una gran sonrisa, una sonrisa que mostrará cada que termine de contestar una pregunta.

La mañana del sábado 29 de agosto, Amanda presentó el libro Tiro Libre: Relatos cancheros de fútbol, del que escribió el prólogo. Y más tarde, la obra con la que se inició en el mundo de la literatura: Trece Latas de Atún.

Han pasado exactamente trece años desde que Amandititita, también conocida como la “Reina de la Anarcumbia”, publicó su primer libro. Un libro que, en su primera edición, acabó triturado porque apenas se vendió. Pero hoy, una enorme fila de personas espera la firma del libro.

Trece latas de atún mezcla relatos ficticios y autobiográficos hasta borrar los límites entre ambos. Amanda remarca que ella no busca adornar sus historias; su verdadera intención, dice, ha sido mostrarse transparente. Es esa sinceridad con la que el público ha conectado con su obra

“Yo ya ni siquiera soy la del libro”, dice con su sonrisa blanca.

Y ese es parte del truco de Amanda: crecer, evolucionar. Aceptar que hay que dejar atrás versiones de uno mismo para continuar.

En una entrevista para Corriente Alterna, la cantante, compositora y escritora compartió algunas reflexiones sobre su trayectoria creativa.

“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia
“Hay que ser rebeldes”; Amandititita. Foto: Alan Sánchez.

Tu primer libro desborda un lenguaje rebelde, temáticas irreverentes, pero al mismo tiempo muy emotivas. ¿Cómo consigues este íntimo resultado, tanto en tu música, como en tus textos?

Creo que soy yo. No lo estoy tratando, no estoy investigando, simplemente estoy hablando como hablo y siendo muy honesta en escribir lo que pienso. Muchas veces siento que los autores no quieren ser tan sinceros porque quizás no se ve tan bien, no se escucha tan bien; hay que ser más diplomático e intelectual. Y hablo al final de puras cosas que viví.  A pesar de que algunas partes son ficción, siempre parten de algo real. Entonces, creo que más que una búsqueda lingüística, es una honestidad brutal. 

Hablando de Trece Latas de Atún, por momentos parece haber un cierto desdén a los excesos de la vida bohemia ¿Qué tan necesario es encontrarse con este mundo y acercarse a estos excesos para escribir?

A mí me gustó mucho transitar por los excesos y viví en todo tipo de excesos: hasta el exceso de leer compulsivamente, el exceso de dejar de leer. Siento que todos son oportunos para desarrollarte, pero que no pueden permanecer mucho tiempo. Ningún tipo de exceso y de adicción debe de permanecer en tu vida mucho tiempo.

Es como leer un libro muchas veces, pero llega un momento donde tienes que leer más libros. Entonces, este libro yo lo escribí justo en una época donde estaba transitando por muchas emociones. Mi madre iba a morir y yo estaba muy mal, pero no fue para siempre. Mi reflexión sería: sí hay que vivirlo todo, pero no demasiado tiempo, porque cada vez se puede crecer de otra manera. 

Cuando a veces formamos una personalidad y nos aferramos a esa personalidad, te evitas darte cuenta que había otras siete personalidades más que se iban a [desarrollar]. Y justo cuando uno se sumerge a cualquier tipo de exceso, el que sea, si no te sales a tiempo, te pierdes de otro exceso.

Amanda se muestra alegre. En más de una ocasión, tanto dentro como fuera de sus conferencias, agradece al público por el recibimiento y la nueva oportunidad que ahora recibe Trece latas de atún, un libro nacido del duelo y de las crisis de los veinte.

“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia
Para la escritora de Trece Latas de Atún el éxito ha sido encontrar la paz dentro de la tormenta. Foto: Baruch Ponce.

Una temática que abordas en el libro es tu enemistad con los medios de comunicación y la “mala fama” que estos te crearon. Después de tantos años y después de acercarte a los medios nuevamente en varias ocasiones, ¿qué hiciste para lograr hacer las paces con esta cuestión?

Primero que nada hay que separar la farándula, la prensa, los medios de comunicación. Es algo que me llegaban a preguntar mucho: “¿Qué problema tienes con la prensa?” Y yo decía: “No, con la prensa no. Tengo problemas contigo”. Han sido muy agresivos, pero también han sido muy generosos otro tipo de publicaciones y de medios. 

La compositora de canciones como “Metrosexual” y “La mata viejitas” ha aprendido a sortear los medios, y por eso prefiere colaborar con aquellos que, a su juicio, tratan de construir un mundo con ella.

Es una tontería creer que yo viví [diciendo] como: “Ya no voy a dar entrevistas”. Porque siempre distorsionan. Y yo digo: “No, no. Voy a dar entrevistas a quien yo considere y a quien yo sienta que van a salir bien”. Aun así, me he decepcionado terriblemente en lugares culturales. Incluso en el Canal 22 y en el Canal 11 me ha pasado. Me pasó una vez que fueron buscando esa nota amarilla y me agarraron con las banderas abajo. Yo llegué ahí bien relajada y de pronto dije: “Okay, tengo que seguir aprendiendo, pero definitivamente necesito esta relación”. 

En tu libro hay una línea difusa entre algunas historias personales y de ficción ¿Nos puedes comentar si buscaste que hubiera un equilibrio entre ambos estilos?

No lo sé, en los que son muy biográficos queda super claro que soy yo. Sin embargo, me di cuenta que iba a ser algo interesante borrar la línea en algunos textos. La gente se preocupa mucho, pero si se pone a pensar se da cuenta que no tiene sentido que me hayan pasado a mí. Y hay otros, como el cuento ‘Tres naranjas’, con el que la gente se identifica mucho. Es la voz de un niño, pero la gente sabe que es una historia mía. ¿Por qué? Porque es una cosa tremenda la escritura. 

Cuando tú hablas puedes ficcionarlo todo, pero cuando tú tienes una verdad que surge de algo de una experiencia, eso se siente. La verdad no fue a propósito, pero es algo muy interesante.

“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia
Trece latas de atún, libro publicado por Amandititita, está próximo a cumplir trece años desde su primera edición y lanzamiento. Foto: Alan Sánchez.

En algunos relatos hablas de los abusos de la industria discográfica. Aquí miras con muchas bondades la música en internet y sus posibilidades. Hoy en día las cosas han cambiado: nos enfrentamos a música hecha con IA y plataformas de streaming de música igualmente abusivas. ¿Cuál es tu visión frente a estas problemáticas? 

Cuando escribí ese libro apenas estaba la música en YouTube […] Definitivamente ahorita las plataformas son igual de peligrosas que las disqueras. [El] que estés encabezando una playlist o que estés en Times Square ya se volvió la misma mafia de la disquera, donde el dinero es el que lleva la última palabra.

A pesar de que le inyecten dinero a los artistas, se compren granjas [de bots], la música va a contactar con los corazones y tú puedes inyectarle millones a una canción pero si no contacta no va a funcionar. 

La autora usa de ejemplo a dos productores, Tainy y Drake, quienes pagan millones por megaproducciones que priorizan el número de ganancias. Para Amanda es una fortuna estar dentro de la música, pero no respetarla. No quiere ser parte de la industria: “Si a mí me dice ‘Spoty’: ‘No nos gustó lo que dijiste de nosotros’; no me importa. Ya estoy fuera de todo el sistema y sigo en el sistema”. 

Yo estoy muy contenta de darme cuenta de que al final del día el amor con el que tú compones es lo que va a hacer que alguien guarde tu canción. No una inyección de dinero.

Al ser una escritora cuyo primer libro tardó en ser reconocido, ¿cómo te abres camino en un espacio que en ocasiones puede resultar tan hostil?

Ni idea. Este libro lo trituraron cuando salió. Yo tengo un prejuicio muy grande que porque cumbia, que porque mujer. Nadie se dio el chance de leerlo y lo colocaron mal. De repente había unos libros que no se vendieron. Me hablan de la editorial y me dicen: “¿Los puedes comprar?”. Yo no tenía dinero y los trituraron. Para mí, que mi primer libro haya sido triturado, fue un golpe emocional de “pues no soy buena escritora”. 

Pese a que Amanda considera que existen libros “mucho mejor escritos”, autores como Cristina Rivera Garza, Carlos Cuarón o Guillermo Fadanelli han reconocido la pluma de la tampiqueña. El mérito rindió frutos con su reedición de bolsillo y con ello, se despegaron las ventas de un libro que había sido triturado.

Es lo mismo con la música. Lo único que digo es: sean honestos y no traten de amoldarse o de ser más amables, porque no estamos buscando cosas bonitas, estamos buscando cosas en que espejearnos y la vida no siempre es bonita. Ese libro está aquí, sobreviviendo. Yo ya ni siquiera soy la del libro, ya no me parezco a la persona del libro.

“Hay que ser rebeldes”: Amandititita, la reina de la anarcumbia
Brenda Ríos presentando el Trece Latas de Atún en compañía de Amandititita. Foto: Baruch Ponce.

¿Qué cambios hiciste en tu vida? De unos años para acá tuviste un alza muy importante. Tuviste un conciero en el Zócalo, publicaste tu segundo libro,  Algún día contaré esta historia, y se reeditó Trece latas…. De repente todos los astros se acomodaron. 

Bueno, tú le llamas astros, yo le llamo Dios. Cuando tú decides parar la violencia que tienes contra ti mismo, que puede ser una relación que no te sirve, adicciones, relaciones. Cuando tú haces esa restricción y dices: “No más a esto, que me lastima”; el universo tiende a corresponderte con lo que tú más amas. 

En este caso siento que a mí me llegó un reconocimiento cuando yo ya ni lo quería. Yo ya estaba en paz, pero lo que hice fue disciplinarme y decir: “Estoy viviendo la vida un poco como… mmm… rodando. Y dije: voy a parar y voy a caminar”,

Y en mi caso dejé el alcohol, empecé a cortar relaciones que me encantaban, pero me hacían mucho daño. Empecé a ponerme límites. Este libro lo escribí hace muchos años, ¿por qué lo están leyendo ahora? Porque hace muchos años yo no estaba capacitada para compartir todo, estaba muy mal.

Amandititita encuentra un logro en lo no tangible: el espíritu, la literatura. “Eso es lo único real que soy”, dice. Aunque la fila de jóvenes y no tan jóvenes esperan a tomarse una foto con la escritora, ella elige desconfiar siempre de lo material o la fama.

¿Hay alguna otra cosa que quisieras agregar? 

Agradecer la rebeldía. Agradecer que no dejen morir la anarquía y la rebeldía. Y sobre todo decirles que yo he hecho todo lo contrario a lo que me han dicho y ahorita estoy viviendo de esto. Yo estuve en Televisa haciendo lo contrario a lo que me decía, en una disquera haciendo lo contrario. 

Nos dicen: “No, no, no, para que tú vendas o para que existas o para que publiques tienes que hacer lo que te dice el sistema”. Y yo les digo: “No. Hagan lo que sientan.” El sistema nos quiere moldeados, callados y bonitos, bonitas

Hay muy poca gente que levanta la voz y yo agradezco mucho estar en este lugar donde esa energía se siente. No la dejen morir y no hagan nada por complacer a los demás, porque los demás no existen en última instancia.  

Trece años después, como parte de una peculiar coincidencia, Trece latas de atún fue presentado ante un auditorio lleno. Amanda Lalena Escalante se abre paso entre vítores, el público está eufórico por la presencia de una artista que durante años ha transitado entre la rebeldía y la espiritualidad.

Este trabajo fue realizado sin fines de lucro para la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) de la Coordinación de Difusión Cultural UNAM, y publicado originalmente en la plataforma Corriente Alterna. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización previa de la UIP. La publicación original se puede consultar en corrientealterna.unam.mx