Israel Fuguemann · 30 de septiembre de 2025
Dos semanas antes de que la tierra frente a su negocio se hundiera y abriera un agujero enorme de más de seis metros de diámetro y por lo menos ocho de profundidad, las preocupaciones de Ulises, locatario de una pequeña tienda en la colonia Porvenir, Iztapalapa, eran llegar a fin de mes, no tener problemas con ninguno de sus vecinos y que sus hijos fueran sanos y salvos a la escuela. Ahora, a la suma de sus pendientes, se agrega la idea de no perder su casa y todo lo que hay en ella, un pensamiento que no lo abandona.
Pese a que las autoridades del Gobierno de la Ciudad de México y de la alcaldía Iztapalapa se presentaron durante las primeras horas después de la aparición del socavón, conforme han pasado los días, su presencia ha disminuido y la información sobre los avances en la reparación o sobre los daños en la zona es escasa, lo que incrementa la sensación de incertidumbre entre los habitantes.
Lee: Socavones en CDMX: ¿qué los ocasiona y por qué su reparación es tan complicada?
“A pesar de que las ventas han bajado hasta en un 70%, no queremos hacer un escándalo ni comenzar a cerrar avenidas, tampoco perjudicar a terceras personas. Lo único que queremos es que vengan las autoridades y nos expliquen bien qué está pasando y qué riesgos tenemos en cada casa. Yo no me siento tranquilo, mucho menos en esta época de lluvias que poco a poco van desgajando el hoyo”, cuenta Ulises.

Sentado tras un anaquel en su negocio, Ulises recuerda que antes de ver cómo la tierra se tragaba un camión repartidor de refrescos frente a él, el único miedo con el que vivía era provocado por la inseguridad de la zona. Los constantes problemas con este y otros barrios aledaños han convertido en un foco rojo esta periferia que circunda el Parque Cuitláhuac. Este espacio fue antes un relleno sanitario que Clara Brugada, entonces alcaldesa, buscó transformar en el nuevo pulmón de Iztapalapa durante su gestión en la demarcación.
Antes de convertirse en un entramado de calles averiadas por los baches, con cientos de toneladas de desechos esperando ser reciclados en casas que nunca terminan de construirse, la colonia Renovación era un llano baldío de olores fétidos, parte de un basurero al oriente de la ciudad, donde decenas de personas vivían de la pepena.
Los abuelos de Ulises, originarios de Santa Cruz, fueron de los primeros habitantes que llegaron hace cuarenta años. Poco a poco los asentamientos humanos dieron vida a este lugar, carente de planeación y urbanización, pero abierto a miles más que, como ellos, vieron en el nombre de la colonia, “Renovación”, la esperanza de encontrar un mejor lugar para vivir.
“Yo trabajo desde hace treinta y cinco años en este barrio, me conozco casi todas sus calles, las barro y limpio casi todos los días; problemas siempre ha habido, pero lo de los socavones es más reciente y cada vez más frecuente. Aquí adelante hubo otro agujero y se tardaron casi dos años en arreglarlo”.
La voz es de Virginia, una mujer de 74 años que fuma su cigarro mientras una Virgen de Guadalupe le cuida las espaldas. Ella es trabajadora de la alcaldía Iztapalapa y vecina de la colonia. La casa donde vive se encuentra a veinte metros de un grupo de trabajadores que, con maquinaria pesada, remueven escombros y tratan de contener la expansión del socavón.

“De lo único que tenemos miedo es de que se nos venga el muro de la casa encima. Desde que apareció el hoyo en el suelo, la pared de la calle se cuarteó y las grietas que ya teníamos se hicieron más grandes”, narra.
Virginia dice que entiende a las autoridades: que en Iztapalapa hay muchas necesidades y problemas, que ellos no son los únicos damnificados dentro del catálogo de emergencias que enfrenta la alcaldía, donde siempre pasa algo. “Siempre hay un accidente o una inundación; pero si no son ellos, ¿quién más puede ayudarnos? Solo espero que no tarden mucho o sea demasiado tarde”.
El gobierno capitalino, a través de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua), informó que los avances en la reparación del socavón rondan el 40 % y que la falla ocurrió por la ruptura de un colector de agua que atraviesa la zona.

Este socavón no es el único en la zona ni en la ciudad, y sus apariciones se incrementan año con año, aunque pocos tienen las dimensiones de este.
El temor de Ulises y Virginia no es aislado, sino parte de las preocupaciones de miles de familias que cada día ven con más inquietud la aparición de estos hundimientos. Tan solo en 2025, hasta septiembre, se estima que más de 150 socavones han surgido en toda la capital, cifras que no son solo estadísticas, sino grietas que atraviesan la vida misma de la ciudad.