Antonio González · 19 de septiembre de 2025
Han pasado 40 años desde que la Ciudad de México sufrió el sismo de 8.1 grados, en aquella mañana del 19 de septiembre de 1985. Actualmente, los terrenos donde se encontraban edificios emblemáticos oscilan entre la memoria colectiva y el olvido, convertidos en paisajes de contrastes.
En algunos lugares se conservan placas y monumentos en honor a las víctimas, mientras que otros se han transformado en espacios de comercio informal o explanadas donde se diluyó el recuerdo de lo que fue y lo que sucedió esa mañana.

Uno de los ejemplos más representativos es el del Hotel Regis, ubicado a un costado de la Alameda Central y que se convirtió en símbolo de la tragedia.

Tras su derrumbe, el predio fue utilizado como explanada y remodelado para ser la Plaza de la Solidaridad, pero en los últimos años fue ocupado por ambulantaje.

Cientos de puestos de comida, libros, ropa, juguetes, estampillas, e incluso como bodega utilizan el espacio para dejar los artículos. Al fondo del lugar, se encuentra un grupo de personas que enseña a jugar ajedrez y los usuarios ocupan un pequeño espacio de lo que fue uno de los hoteles más emblemáticos del entonces Distrito Federal.
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Otro edificio que se derrumbó esa mañana fueron las Torres del Conjunto Pino Suárez. Hoy, domina un espacio donde se venden artículos de casa, así como calzado y ropa deportiva. Con el paso del tiempo, el comercio informal creció y el espacio es utilizado al igual que en la Plaza de la Solidaridad y vendedores almacenan al aire libre la mercancía.
En contraste, en Paseo de la Reforma 274, donde se erigía el Edificio Nuevo León del Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, el recuerdo se mantiene vivo. En el lugar se construyeron jardineras y pasillos que hoy transitan los vecinos, además de dos monumentos que honran a las víctimas.

Uno de ellos, es un memorial en piedra que se construyó en 1995.
“… La tierra tembló y esos nuestros cantos y estas nuestras piedras ya son nuestra mortaja”, fragmento de los “Cantos floridos y de amistad” de Nezahualcóyotl, es lo que reza la estructura.

También está un busto dedicado al tenor español Plácido Domingo, quien se unió a las labores de rescate para buscar a familiares atrapados bajo los escombros.

Dicha estructura fue develada en 2005, como homenaje al cantante de ópera. A un costado, se encuentra un estacionamiento y ahí era la entrada a dicho conjunto habitacional.

La colonia Obrera también guarda un derrumbe: el de los talleres textiles, en San Antonio Abad, donde decenas de mujeres dedicadas a la costura perdieron la vida bajo los escombros del edificio.
A 2 días de cumplirse 40 años de ese 19 de septiembre, trabajadores del gobierno capitalino realizaron labores de limpieza y mantenimiento en el predio, para recordar su memoria. En dicho lugar se encuentra una unidad habitacional, así como la estructura de la mujer costurera que cose una bandera de México.

Los edificios Aztlán, Hotel del Prado y de la Secretaría de Marina fueron remodelados para convertirse en espacios de confort, plazas públicas o estacionamientos.
Ahora, sobre la avenida Juárez, se encuentran el Parque Alameda, un conjunto de comercios y comida rápida, para dar atención a las personas que se encuentran cerca de sus sitios de trabajo y a turistas.

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En el Hotel Hilton, lugar que se erigió como un centro de convenciones en donde se reúnen empresarios y políticos, así como turistas y el que fue edificio de la Secretaría de Marina, que se encontraba entre las calles de Luis Moya e Independencia, existe un estacionamiento público y a un costado la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En avenida Chapultepec, el edificio de Televisa fue reconstruido. Ahí, cientos de personas, entre ellos periodistas, quedaron bajo los escombros.
Movimientos sociales de la Ciudad de México, junto con el Movimiento Urbano Popular, convocaron a una marcha conmemorativa el próximo viernes 19 de septiembre, a 40 años del terremoto de 1985 y a 8 años del de 2017.

La movilización será por el derecho a la ciudad y en defensa del territorio. El punto de reunión será en Tlatelolco a las 16:00 horas del 19 de septiembre y se dirigirán al Zócalo de la Ciudad de México.
El 19 de septiembre de 1985 no solo fue un día de tragedia, sino también el catalizador para que México se organizara. Antes de ese sismo, el país no tenía un Sistema Nacional de Protección Civil, ni se realizaban simulacros.

En 2017, la historia fue distinta. Aunque el terremoto también dejó edificios afectados, la cifra oficial de víctimas fue de 369, una cifra mucho menor a los 3 mil muertos que se registraron oficialmente en 1985.
La gran diferencia entre ambas tragedias es que en 2017 ya existían organizaciones como Los Topos, que no solo respondieron de inmediato, sino que también han trabajado continuamente en fomentar una cultura de prevención con simulacros y programas de capacitación.

La cifra de las 4 mil personas rescatadas en 1985 es un recordatorio de la resiliencia de la sociedad civil.