Scarlett Nordahl| Revista Espejo · 29 de julio de 2025
En Sinaloa, la violencia no solo mata, también impide curar. Cuatro centros de salud permanecen cerrados por motivos de inseguridad, así lo confirmó el secretario de Salud estatal, Cuitláhuac González Galindo.
Las unidades afectadas se encuentran en Concordia, Rosario y Baila, una comunidad rural del municipio de Culiacán.
“Ahora tenemos cuatro centros de salud cerrados. En Baila (Culiacán), tenemos cerrados en el sur, en Concordia y Rosario por violencia”, detalló el funcionario.
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Aunque la cifra ha disminuido, en semanas anteriores se reportaron hasta 12 cierres, el sistema de salud sigue vulnerable en las zonas rurales más afectadas por la violencia. Y aunque no hay reportes oficiales de agresiones directas al personal médico, la realidad en campo es otra: escasez de personal, miedo a trasladarse y caminos intransitables que impiden la operación continua de los servicios de salud.
González Galindo explicó que en otras localidades donde no hay servicio médico activo, la causa no es la violencia sino las dificultades de acceso.
“Si hay puntos en donde no están trabajando y no tiene que ver con la violencia, tiene que ver con que el punto de acceso es complejo”, afirmó.

Aseguró que la Secretaría de Salud está enviando pediatras a las comunidades que lo solicitan, sobre todo para reforzar las campañas de vacunación infantil.
“Mandamos pediatras, apoyamos con pediatras para la vacunación cada que nos soliciten”, dijo.
A pesar de la narrativa institucional que busca minimizar los efectos de la violencia, el cierre de centros de salud refleja una realidad urgente: en muchas comunidades, el derecho a la salud depende de factores fuera del control del propio sistema de salud. Mientras tanto, poblaciones enteras siguen sin acceso a atención médica básica.
El pasado mes de febrero, paramédicos de la Cruz Roja buscaron manifestarse luego de haber sido agredidos en diferentes situación al atender personas que fueron heridas.
El 23 de enero, una ambulancia de la delegación acudió a la colonia El Barrio, en Culiacán, para atender a una persona herida por disparos de arma de fuego. Sin embargo, civiles armados interceptaron la unidad y asesinaron al herido dentro de ella.
El 25 de enero, civiles armados tomaron el control de la ambulancia 235 de la Cruz Roja, retuvieron a los paramédicos en su interior y recorrieron varias colonias del sector norte de Culiacán. Finalmente, devolvieron la ambulancia y los paramédicos regresaron ilesos.

La noche del 31 de enero, mientras los socorristas se dirigían a la colonia Lombardo Toledano, al norte de Culiacán, fueron interceptados y agredidos por civiles. Les amarraron las manos con cinchos, los golpearon y los empujaron contra el vehículo.
La violencia en Sinaloa persiste tras casi un año de que comenzó como consecuencia de los enfrentamientos entre dos grupos del crimen organizado en el estado. Esto a pesar del despliegue de más fuerzas federales y de las sesiones del Gabinete de Seguridad federal en la entidad.
Apenas el pasado sábado 26 de julio se registraron 16 asesinatos y durante las primeras horas del domingo hubo un enfrentamiento con muertos y heridos.
Dicha situación ha provocado que el municipio de Culiacán sea percibido como el más inseguro, al encabezar la lista la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), con un 90.8 % de percepción. Un aumento considerable, ya que el año pasado registró un 44.7 %.
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El Inegi precisó que, de las 91 áreas urbanas de interés incluidas en la encuesta, 10 registraron incrementos estadísticamente significativos de percepción de inseguridad entre marzo y junio de 2025, mientras que seis áreas urbanas presentaron disminuciones significativas, entre las que se encontró Mazatlán.