Sinaloa vuelve a celebrar el Grito de Independencia entre violencia y cuestionamientos por seguridad

Edgar Ledesma · 16 de septiembre de 2026

Sinaloa vuelve a celebrar el Grito de Independencia entre violencia y cuestionamientos por seguridad

“¡Viva la paz! […] ¡Viva Sinaloa!”, exclamó la gobernadora Graciela Domínguez ante miles de personas reunidas en la explanada de Palacio de Gobierno en Culiacán. Después de dos años sin festejos masivos por la violencia, Sinaloa retomó la celebración pública del Grito de Independencia, aunque la crisis de seguridad que obligó a suspenderla en 2024 y 2025 continúa.

Vestida con un traje rosa mexicano con motivos florales, Domínguez salió al balcón acompañada de integrantes de su gabinete y su familia. El protocolo de entrega de la Bandera comenzó a las 22:16 horas y, alrededor de las 22:20, dio el grito, unos 40 minutos antes del horario anunciado, con una arenga que incluyó a los migrantes, las comunidades indígenas y la dignidad del pueblo sinaloense.

El regreso de la música y la pirotecnia estuvo acompañado por un debate sobre las condiciones para celebrar. Mientras la mandataria defendió la recuperación de los espacios públicos, en Escuinapa las autoridades revirtieron la cancelación del festejo en medio de una ola de asesinatos de mujeres y en Mazatlán, el gobierno federal anunció nuevos refuerzos para contener la inseguridad.

Sinaloa vuelve a celebrar el Grito de Independencia entre violencia y cuestionamientos por inseguridad
La gobernadora salió acompañada de integrantes de su gabinete y su familia. Foto: captura de video

Antes de la ceremonia, Domínguez recorrió la explanada de Palacio de Gobierno y saludó a las familias que acudieron a los festejos, donde se presentó Carolina Ross y después del grito, el espectáculo de 90’s Pop Tour. “Esta festividad para Culiacán es el reencuentro con sus espacios públicos”, sostuvo.

La gobernadora había defendido desde días antes la realización de los festejos como una oportunidad para recuperar la convivencia y preservar la memoria histórica. “Queremos hacer énfasis en esta oportunidad que tenemos de celebrar las fiestas patrias, que nadie nos las debe de robar”, declaró el 13 de septiembre.

Dos años antes, el mensaje desde el gobierno estatal fue otro. El 12 de septiembre de 2024, apenas tres días después del inicio de los enfrentamientos entre Los Chapitos y la facción vinculada con Ismael “El Mayo” Zambada, Rubén Rocha Moya anunció la suspensión de la fiesta.

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“El festejo del grito del 15 de septiembre va a ser suspendido, no habrá festejo alguno, ni público ni privado”, señaló entonces. La decisión mantuvo únicamente el acto protocolario en Palacio de Gobierno, sin invitados, y estuvo acompañada de la suspensión de clases durante dos días en Culiacán, Cosalá, Elota y San Ignacio.

Rocha dio aquella noche el Grito ante una explanada vacía, entre enfrentamientos, bloqueos y asesinatos que habían alterado la vida cotidiana. En 2025 volvió a cancelar los festejos populares por la inseguridad, aunque conservó la ceremonia protocolaria, por lo que la noche del martes 15 de septiembre regresaron el público y los espectáculos a la sede del Ejecutivo estatal.

La violencia siguió acumulando víctimas durante ese periodo. Un recuento de Noroeste, elaborado con fuentes oficiales, colectivos de búsqueda y trabajo periodístico, registró 3 mil 861 homicidios dolosos entre el 9 de septiembre de 2024 y el 14 de septiembre de 2026. En otro corte, Sinaloa encabezó los homicidios reportados en el país entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre, con 33 casos, según cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Sinaloa vuelve a celebrar el Grito de Independencia entre violencia y cuestionamientos por inseguridad
Algunos actores políticos de Sinaloa criticaron que se hayan celebrado actividades paralelas al Grito de Independencia Foto: Especial

En Escuinapa, la discusión sobre celebrar tuvo como antecedente inmediato el asesinato de Sara Rosalina, una maestra de preescolar de 31 años atacada a balazos el lunes 14 de septiembre frente a su domicilio, en la colonia Centro. Con su muerte, el municipio acumuló 16 mujeres asesinadas desde junio, seis de ellas durante septiembre.

El alcalde Víctor Manuel Díaz Simental anunció inicialmente la cancelación del festejo al señalar que no había ánimo entre la población para celebrar. Horas después, la secretaria del Ayuntamiento, Araceli Ibarra Rojas, confirmó que sí habría verbena y Grito de Independencia. Desde el 9 de septiembre, las autoridades municipales evaluaban suspender las actividades por la inseguridad y por amenazas contra trabajadores de la administración local.

La celebración fue autorizada sin pirotecnia ni drones y bajo un operativo de seguridad, mientras los desfiles escolares permanecieron cancelados. El Ayuntamiento también defendió el festejo por su impacto económico y sostuvo que buscaba respaldar al comercio y a las familias que dependen de esas actividades.

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El cambio de decisión llegó al Congreso estatal, donde la coordinadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Irma Moreno, cuestionó que las autoridades revirtieran la cancelación mientras las familias seguían de luto y rechazó que una fiesta se utilizara para proyectar una normalidad que, a su juicio, no existía.

“No se puede maquillar el dolor de un municipio con música y espectáculos”, expresó. La legisladora pidió revisar cuánto costaban las celebraciones y qué parte de esos recursos podía destinarse a atender la emergencia que vivían las mujeres de Escuinapa.

Por separado, la diputada Elizabeth Montoya, de Movimiento Ciudadano (MC), exigió a la Fiscalía estatal esclarecer los crímenes de mujeres y al Gobierno de Sinaloa establecer una estrategia para los municipios donde se concentran las agresiones.

Sinaloa vuelve a celebrar el Grito de Independencia entre violencia y cuestionamientos por inseguridad
La diputada priista Paola Gárate calificó la celebración del Grito de Independencia como parte de una estrategia de “pan y circo”. Foto: Especial

Los cuestionamientos también alcanzaron al festejo realizado en la capital del estado. La diputada priista Paola Gárate consideró que el gasto debía dirigirse a seguridad, economía y servicios públicos, y calificó la celebración como una estrategia de “pan y circo”.

La jornada coincidió con un nuevo anuncio de refuerzos federales. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó del envío de mil 836 elementos adicionales para reforzar la seguridad en Sinaloa, 836 de su dependencia y mil de la Secretaría de Marina, con presencia principalmente en Mazatlán, Culiacán y los principales tramos carreteros.

Esos contingentes se sumaron a más de 2 mil integrantes de ambas instituciones que ya estaban desplegados en el estado, mientras la Secretaría de la Defensa Nacional mantenía más de 15 mil 900 efectivos. Con ese corte, las autoridades federales estimaron una presencia cercana a 20 mil elementos en la entidad.

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“El despliegue tiene como objetivo ampliar la presencia institucional y fortalecer las acciones de seguridad y protección a la población”, señaló el Gobierno federal, que anunció mayor vigilancia en la zona urbana de Mazatlán y en los principales tramos carreteros.

Horas después, Defensa anunció otro refuerzo de mil 600 efectivos para Mazatlán, integrado por mil 500 elementos del Ejército y 100 miembros del Cuerpo de Fuerzas Especiales. Ese contingente fue informado después del balance que situaba en cerca de 20 mil la presencia federal en Sinaloa, por lo que no estaba incluido en ese primer corte.

El regreso de los festejos dejó así dos escenas en Sinaloa: la explanada de Palacio de Gobierno nuevamente abierta a la música, la pirotecnia y el público y, en el sur del estado, celebraciones restringidas, desfiles suspendidos y nuevos contingentes federales frente a una violencia que no dio tregua para la conmemoración.