Fotogalería: La Santa Muerte, refugio y resistencia

Israel Fuguemann · 4 de noviembre de 2025

Fotogalería: La Santa Muerte, refugio y resistencia

Mientras Julieta Virginia García avanza arrastrando las rodillas sobre el pavimento, pone su vida en riesgo; ella lo sabe, pero aun así, el primero de cada mes repite el ritual. Si su cardiólogo lo supiera, seguramente se lo prohibiría tajantemente, pero para alguien como ella, con más de 60 años de edad, una vida a cuestas y un corazón funcionando apenas al 16 %, cada segundo se convierte en un regalo que su Santa Muerte le concede” para seguir aquí, entre los vivos.

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Desde la madrugada, la calle Alfarería, en el barrio de Tepito, comienza a llenarse. En el ambiente flota una mezcla áspera de esencias, flores, licor de caña, tabaco y marihuana que asciende con el sol. Sobre el asfalto, entre las vecindades que rodean el altar de esta figura cada día más venerada en México y en otras partes del mundo, una multitud de imágenes cadavéricas elegantemente vestidas, rodeadas de dulces y collares, protagonizan las ofrendas montadas este a de Muertos.

Baile prehispánico festejos Santa Muerte
Foto: Israel Fuguemann

La fila en la que se arrastra Virginia, aferrada a un cuadro donde un esqueleto con túnica y guadaña está sentado en un trono, es un mosaico religioso y social: padres de familia, hombres tatuados, mujeres con niños en brazos, ancianas con rosarios, migrantes. Dolor, sudor y devoción avanzan juntos hacia una pequeña puerta rodeada de flores que precede al altar mayor.

Dentro de ese minúsculo espacio de apenas veinte metros cuadrados, en la colonia Morelos, los espera, tras un cristal y vestida como novia, la también llamada Niña Blanca”, envuelta en veladoras titilantes y rezos entrecortados.

Festejo Santa Muerte hombre manda cargando figura
Foto: Israel Fuguemann

En medio de ese pequeño caos acompasado por un corrido moderno que un grupo de jóvenes interpreta en vivo, Virginia cumple su promesa. A pesar de su enfermedad cardíaca y una artritis reumatoide que cada día dificulta su traslado desde su casa en Salto del Agua, dice que su fe es más grande: Mientras esté viva, aquí estaré mes con mes”, como lo ha hecho durante los últimos diez años, desde que sobrevivió a una cirugía de corazón abierto.

Hombres y mujeres figuras de la Santas Muerte y arrodilladas
Foto: Israel Fuguemann

El origen

A un costado del altar, detrás de un aparador rodeado de cientos de imágenes, cadenas y veladoras que los creyentes pueden comprar para dejar su ofrenda, está Enriqueta Romero, conocida como Doña Queta”, una mujer de 80 años y figura emblemática dentro del culto, que sin saberlo ni planearlo erigió, hace 24 años, este altar a la Santa Muerte: el más famoso y concurrido de la Ciudad de México, y quizá del mundo.

Doña Queta asegura que su devoción a la Santísima” tiene más de 50 años, pero fue hasta principios de este siglo que decidió construir un espacio público para montar la figura que hasta hoy resguarda. Desde entonces, la veneración pública y el número de seguidores se han incrementado exponencialmente. Ella cree que esa fe desbordada nace de la necesidad de alivio en un país con muchas carencias, donde muchos, tras peregrinar por distintas figuras religiosas, encuentran aquí una respuesta, donde se les realizan sus ilusiones”.

Locales venta Santa Muerte
Foto: Israel Fuguemann

A pesar del rechazo de la Iglesia católica, Doña Queta sigue considerándose devota: para ella no existe diferencia entre adorar a Dios, a la Virgen de Guadalupe o a la Santísima Muerte. Así ha sido siempre y así será en nuestro país”, dice.

En México, la veneración a la muerte se remonta siglos atrás y ha tenido distintos nombres y representaciones. La referencia más antigua de su culto moderno aparece en el libro Los hijos de Sánchez (1961), de Oscar Lewis. Desde entonces, su presencia se ha extendido. Sin cifras oficiales, se estima que en el Continente Americano hay alrededor de 12 millones de seguidores.

mini figuras de la Santa Muerte
Foto: Israel Fuguemann

No sólo en Tepito sino en muchos otros estados  de la República, los templos a la Santa Muerte, son el último lugar donde diversos grupos y personas que cargan con un alto estigma social como las trabajadoras sexuales, los miembros de la comunidad LGBTQ+, expresidiarios y otros más, encuentran un lugar de resistencia y un lugar seguro donde hacer residir su fe.

 El poder de la imagen

Entre esos miles de peregrinos que van colmando el entramado de calles y puestos callejeros del Barrio Bravo, la figura discreta de un hombre se escurre sigilosamente, es Pavel Vélez, el fotógrafo urbano, que lleva casi una década documentando el culto y veneración por la Santa Muerte. El poder de sus imágenes le ha dado la vuelta al mundo y ha sido reconocido en certámenes de fotografía a nivel internacional, no sólo por la intensidad de las figuras que se retratan en ellas, sino por el humanismo que refleja su trabajo, el cual intenta alejarse del exotismo y en cambio busca acercarse para entender y compartir, sin el estigma social que lo precede”.

Hombre cargando Santa Muerte festejo público
Foto: Israel Fuguemann

Como muchos otros, Pavel llegó a la Santa Muerte, atraído por la curiosidad que envuelve los rituales alrededor del culto. Luego de sus primeros acercamientos y entrevistas con los devotos de La flaca”, hubo un momento de reflexión para entender dónde radicaba la importancia personal y social de su trabajo, así nació “Sagrada Guardiana”, la primera etapa de su proyecto de fotografía documental.

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Desde su experiencia, como una persona no creyente, ni devota de la Santa Muerte, que ha seguido constantemente las demostraciones de fe que llegan hasta este punto de la ciudad, el fotógrafo está seguro de que la mayoría de los seguidores de la Santa Muerte, son personas trabajadoras, con carencias económicas y de salud, o con problemáticas personales surgidas del mismo entorno de violencia social a la que están expuestos y que encuentran un motivo para seguir adelante gracias a ella.

Festejo Santa Muerte hombre fiel
Foto: Israel Fuguemann

Cada año hay más gente que llega a la calle de Alfarería sin ser creyente, desafortunadamente cada vez son más los que vienen atraídos por un like, por los views que puede generar en redes sociales haber estado aquí”, un lugar con tanta carga histórica, cultural y de resistencia. El problema radica en que muchas de estas personas curiosas”, no se dan el tiempo de acercarse verdaderamente a las personas, de tratar de saber y empatizar con sus historias, y esto sólo provoca que la desinformación y los estereotipos que ya existen alrededor de la Santa Muerte y sus creyentes se sigan propagando.

hombre gorra pistola festejo santa muerte
Foto: Israel Fuguemann

No se trata de justificar a nadie, aquí hay de todo, durante este tiempo me ha tocado ver cosas pesadas”, pero aquí hay una regla no escrita que todos conocen: No importa quién seas, ni a qué te dediques, cuando estás en Alfarería con la Santa Muerte, tienes que respetar a todos”.