Redacción Animal Político · 7 de febrero de 2026
Madres y padres de familia de dos escuelas en Paraíso, Tabasco, convocaron a una marcha pacífica para el próximo lunes, ante la falta de soluciones, información y garantías de seguridad para los planteles, que se encuentran en colindancia directa con la refinería Olmeca de Dos Bocas.
El llamado a la protesta, que tendrá lugar a las 7:00 de la mañana en las inmediaciones de la refinería, surge tras una serie de reuniones y comunicaciones con autoridades estatales y educativas que, a juicio de las familias, han resultado insuficientes.
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Este sábado, los padres y madres reiteraron sus exigencias: la reubicación inmediata de los planteles —el jardín de niños “Agustín Melgar” y la primaria “Abías Domínguez Alejandro”— a un lugar seguro; la apertura de un canal de comunicación formal, constante y accesible con autoridades que puedan tomar decisiones; y la elaboración y socialización de un plan de protección civil que garantice una respuesta eficaz ante cualquier emergencia mientras se concreta la reubicación.
La convocatoria a la marcha surge después de que, el 5 de febrero, funcionarios estatales intentaran notificar a los padres y madres sobre el cierre de los planteles, según señalas las familias.
La Secretaría de Educación de Tabasco, junto con representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Secretaría de Gobierno y Protección Civil, informó a las madres y padres sobre la decisión.
Esto generó una confrontación. Los padres y madres dejaron en claro que no aceptaban el cierre de las escuelas ni su traslado a otras instalaciones, y exigieron que los planteles fueran reubicados a un sitio que cumpliera con la distancia mínima de 500 metros respecto a la refinería, conforme a la normativa de seguridad.

Posteriormente, funcionarios, directivos de las escuelas y representantes de las sociedades de padres sostuvieron una reunión de más de tres horas, que concluyó sin acuerdos.
Desde la instalación y operación de la refinería, los padres y madres han denunciado afectaciones constantes en la salud de sus hijos, como dolores de cabeza, náuseas, vómitos, desvanecimientos, hemorragias nasales y dificultades respiratorias, derivadas de la exposición al ruido, los olores a gas, el humo negro y la caída de partículas en los planteles.
Además, reportan que las escuelas han tenido que ser evacuadas en diversas ocasiones y que los residuos de coque han cubierto paredes, pisos y salones, provocando riesgos sanitarios y ambientales graves.
“Desde la instalación y operación de la refinería, nuestra realidad ha cambiado radicalmente. El lugar donde vivimos y donde intentamos formar a nuestros hijos se ha convertido en un foco de riesgo permanente. Lo que era un verdadero Paraíso hoy es un lugar que les enferma y amenaza todos los días”, señalaron las familias en una rueda de prensa realizada el miércoles.
En la misma, recordaron que llevan siete años solicitando la reubicación de los planteles, incluso entregando oficios dirigidos a la Secretaría de Educación Pública en 2024, sin obtener respuesta.
Organizaciones civiles han respaldado las demandas de las familias y urgido a las autoridades a garantizar la seguridad de los estudiantes. Señalan que la cercanía de las escuelas a instalaciones petroleras de alto riesgo viola la normativa educativa mexicana, y que la ausencia de alarmas, rutas de evacuación y planes de contingencia constituye una omisión grave por parte de las autoridades responsables.