Redacción Animal Político · 15 de febrero de 2024
José de Jesús González Hernández, obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, reveló que los cuatro obispos de Guerrero se reunieron con líderes criminales para buscar la paz en la entidad pero no se lograron acuerdos.
González Hernández dijo que cada obispo tuvo acercamientos con los grupos delictivos que operan en su diócesis. Leopoldo González en Acapulco, Joel Ocampo en Tierra Caliente, Dagoberto Sosa en Tlapa y el propio González Hernandéz en la región Centro.
En entrevista con medios de comunicación, el obispo de Chilpancingo detalló que los líderes criminales “pedían una tregua con sus condiciones”, las cuales no fueron de “agrado” para algunos de los participantes.
Dichas condiciones, señaló el religioso, era el territorio, el cual no quieren soltar porque “les ha costado vidas, les ha costado trabajo, le ha costado dizque ganárselo”.

El obispo señaló que en esos primeros encuentros no se logró un acuerdo ya que los jefes delictivos están movidos por la ambición, el dinero, el cobro, el poder y el territorio, pero que seguirán buscando espacios de diálogo para lograr la paz en el estado.
A su vez, el obispo José de Jesús González dijo que se deben buscar más formas de mediar con los grupos criminales e hizo un llamado al gobierno a interceder ya que “ellos tienen poder, tienen los recursos, tienen los medios, ellos pudieran mediar, pero parece que los han abandonado, o nos han abandonado”.
Ante la inacción de las autoridades estatales, el obispo dijo que esto puede responder a dos cuestiones, porque simplemente no les interesa o bien porque están coludidos con los grupos del crimen organizado.
El sacerdote contó que las reuniones con líderes criminales de Guerrero fueron después de su encuentro con el papa Francisco en el Vaticano, en junio del año pasado, quien, incluso, los autorizó a intervenir en el tema y les dijo que invitaran a hacer lo mismo a más miembros de la Conferencia Episcopal Mexicana.
La decisión de alzar la voz fue por la grave crisis de violencia e inseguridad que se vive en Guerrero y porque ésta también ya ha alcanzado a los miembros de sus congregaciones, señaló el obispo de Chilpancingo-Chilapa.
Salvador Rangel, obispo emérito de Chilpancingo-Chilapa, señaló en entrevista con Azucena Uresti que es “un intento valioso por parte de los obispos acercarse a los narcotraficantes”, además de que él también busca medios entre los grupos criminales.
El sacerdote dijo que está amenazado de muerte aunque no sabe si “por el gobierno o por estos capos”, pero que cuando le den la oportunidad él seguirá dialogando con ellos: “Les prometo que seguire trabajando por la paz de Guerrero”.
De acuerdo con Rangel, y en el mismo sentido de lo que dijo el obispo José de Jesús González, el gobierno no tiene “voluntad de apagar estos fuegos”, le tiene miedo al crimen organizado o tiene acuerdos con ellos.
Guerrero atraviesa una crisis de violencia e inseguridad con constantes enfrentamientos, ataques armados, homicidios y desapariciones.
Ya van tres semanas desde que comenzaron las agresiones contra transportistas de Taxco, Acapulco y Guerrero. Vehículos han sido incendiados, choferes asesinados y el servicio ha tenido que ser suspendido, lo cual se ha extendido a otros municipios.
Otro caso es el hallazgo sin vida en Chilapa de una familia de autodefensas que había sido secuestrada hace poco menos de un mes en Ayahualtempa.

Un exfiscal y un exministerio público fueron asesinados en Iguala y en Huamuxtitlán mataron al fundador de Morena en dicho municipio y padre de la aspirante a la alcaldía, mientras que tres militantes de Movimiento Ciudadanos fueron asaltados y agredidos.
En 2023, en Guerrero se registraron mil 688 víctimas de homicidio doloso, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Con información de El Sur de Acapulco y Quadratín Guerrero.