París Martínez · 13 de agosto de 2025
El señor Nicolás Martínez Badillo, campesino de 70 años, desapareció el 10 de junio pasado, en las inmediaciones de su milpa, ubicada en el poblado de Santa María Amealco, en Hidalgo. Desde entonces, sus hijos y hermanos lo buscan en cañadas, montes y llanos que discurren por la carretera local, sin éxito.
Gracias a este rastreo, al menos dos pistas importantes que podrían esclarecer su paradero han sido identificadas por la familia del señor Nicolás. La primera es un registro de la Central Camionera de Tula, en donde se expidió un boleto de autobús hacia la Ciudad de México, adquirido por una persona del mismo nombre; la segunda, es un video que muestra el fondo de una mina de la zona, en donde hay tres bultos envueltos en sábanas y con manchas de lo que parece ser sangre.
Sin embargo, a dos meses de la desaparición del señor Nicolás Martínez, ninguna de estas pistas ha sido analizada por el Ministerio Público.
“Mi papá vive en el Estado de México, pero desde hace mucho tiempo, cada año se traslada durante algunos días al pueblo de donde es originario, en Hidalgo, para trabajar una milpa que tiene allá, explica Eduardo, hijo del señor Nicolás. Pero esta vez, cuando nos comunicamos con él para saber cómo estaba, no obtuvimos respuesta, entonces hablamos con otros familiares que hay en el pueblo y nos dijeron que no sabían nada y decidimos trasladarnos a esa zona, para buscarlo”.

El video de una cámara de seguridad, proporcionado por un vecino, muestra al señor Nicolás caminando junto a la carretera el día de su desaparición. “A todos nos parece que se ve en malas condiciones”, afirma su hijo. “Se le ve un cierto cojeo, su andar es muy raro y parece que está sufriendo un desvanecimiento, él es diabético y creemos que no llevaba sus medicamentos. Parece que camina sin rumbo”.
Primero con apoyo de la Policía Municipal de Chapantongo, y luego de la Fiscalía de justicia de Hidalgo, los familiares y vecinos del señor Nicolás lo buscaron en las inmediaciones del pueblo y luego en todos los pueblos cercanos.
“En las llanuras y en las barrancas que hay entre una localidad y otra. Hemos buscado con drones de la policía y peinamos los 100 metros que hay a cada lado de la carretera, a lo largo de los seis kilómetros que hay de su parcela al pueblo, pero no hemos encontrado nada”.
La primera pista que logró identificarse gracias a este rastreo familiar fue un registro de la Central Camionera de Tula, en donde el 22 de junio se emitió un boleto con rumbo a la Central de Autobuses Norte de la capital del país, a nombre de una persona que dijo llamarse “Nicolás”, pero que no proporcionó sus apellidos.
“Lamentablemente –detalla el hijo del señor Nicolás–, todo es muy lento y el Ministerio Público de la Fiscalía de Hidalgo me dice que no han podido revisar esta información, porque pidieron la colaboración de la Fiscalía de la Ciudad de México para checar los videos de la Central del Norte, pero a la fecha no ha habido respuesta. Y esos videos son cruciales”.
Lo mismo ocurre con el segundo indicio de importancia recabado por la familia del señor Nicolás.
“A mediados de julio fuimos a una mina, en donde nos avisaron que avientan gente –señala el hijo del señor Nicolás–, pero no pudimos descender, sólo bajamos un celular y una lámpara, con una cuerda. Las imágenes que grabamos muestran que en el fondo hay por lo menos tres objetos, no puedo asegurar yo nada, pero parecen bultos envueltos en sábanas, que parecen tener manchas de sangre”.
No obstante, desde que este hallazgo fue reportado, la Fiscalía de Hidalgo no ha realizado ninguna acción de búsqueda en dicha mina.

“Las autoridades no me dan la negativa –explica el hijo del señor Nicolás–, pero tampoco me han dicho cuándo van a revisar esas cosas que están en esa mina. Estamos en el proceso de que me den fecha para que las propias autoridades extraigan lo que hay ahí. Pero, mientras tanto, seguimos sin saber nada”.
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Por parte de la autoridad, concluye, “la atención es muy errática y la verdad es que eso desespera, yo he hecho mis propias búsquedas prácticamente solo, porque es muy frustrante que algo que debería hacerse de inmediato se tome 15 días, tres semanas, un mes, dos meses”.
Cualquier información que permita localizar al señor Nicolás Martínez Badillo puede ser proporcionada a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo, a través del teléfono 8800 912 1314.