Patricia Mayorga/Raíchali · 19 de enero de 2025
Decenas de unidades del Ejército mexicano, la Guardia Nacional, personal del Instituto Nacional de Migración, agentes estatales y municipales rodearon la madrugada de este sábado un campamento de migrantes en la ciudad de Chihuahua para desalojar los predios particulares en los que personas extranjeras se han refugiado desde hace un año.
Ante la desesperación por ser deportados y por proteger a bebés, niñas y niños, y después de meses o años de intentar avanzar por México hacia Estados Unidos, migrantes apilaron decenas de colchones y les prendieron fuego para ganar tiempo y huir de la redada.
Agentes de migración les comentaron que ingresarían al campamento para revisar, sin embargo, no les mostraron órdenes para hacerlo, de acuerdo con testimonios de los mismos migrantes, entre quienes se encontraban mujeres embarazadas, tres bebés y una mayoría de niñas y niños.
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En tanto, agentes de migración, con el apoyo de la fuerza pública, detuvieron a 39 personas, de las cuales 20 son hombres y 19 mujeres. De entre ellos y ellas, 2 menores de edad no acompañados, 7 núcleos familiares y 17 menores de edad (niñas, niños o adolescentes).

El resto de las personas migrantes corrió hacia diferentes direcciones en medio de las bajas temperaturas que se registraron esa madrugada.
Una vez que desalojaron el campamento, decenas de unidades de la Dirección de Servicios Municipales de Chihuahua comenzaron las labores de limpieza. Con el uso de maquinaria destruyeron las pertenencias de personas migrantes, incluyendo juguetes, libros, cobijas, colchones, sartenes, entre otros.
Además, se observó a personal de la dependencia municipal, sacando maletas con pertenencias que retiraron del campamento.
La tarde del sábado, fuentes al interior de Instituto de Migración de Ciudad Juárez dieron a conocer que trasladarían a agentes hacia la ciudad de Chihuahua para implementar el operativo con el apoyo de la Guardia Nacional y del Ejército, en colaboración con Seguridad Pública estatal, la Fiscalía General de Chihuahua y la Policía Municipal.
De acuerdo con información extraoficial que recibió el medio Raíchali, una dueña de los predios donde se encontraba el campamento, solicitó apoyo a la gobernadora María Eugenia Campos Galván para desalojar a las personas migrantes. Sin embargo, el propietario de uno de los predios donde estaba asentado el campamento, los dejó estar en el lugar con la condición de que lo mantuvieran limpio y ordenado.
Sin embargo, la madrugada del sábado, cuando personal del INM llegó, no preguntaron por el dueño ni justificaron la incursión en el campamento, indicaron migrantes entrevistados.
Los agentes que llegaron de Juárez fueron citados a las 21:00 horas y otra parte a las 23:00 horas para trasladarse al campamento, según fuentes informativas que alertaron sobre el operativo.
Justin salió de su natal Managura, Nicaragua, hace un año. Le ha llevado un año atravesar parte de Centroamérica y México. La mañana del sábado caminaba alrededor de las vías del tren con otros compañeros que decidieron regresar a Torreón, para intentar cruzar la frontera por otra ciudad.
“Llegaron municipales, estatales, la Marina, Migración. Nosotros lo que no queríamos es que se metieran porque había niños. Pusieron colchones y salimos por atrás (del campamento). Nos metimos por la fábrica y muchos salieron hacia los cerros, nos dispersamos todos.
“Primero pusimos los colchones y como querían entrar a la fuerza, prendieron fuego y salimos corriendo”, refirió Justin al insistir en que querían proteger a los niños.
En ese momento había alrededor de cien migrantes, la mayoría niños y niñas. Entre todas las personas migrantes, se encontraban cuatro mujeres embarazadas y tres bebés, dijo el joven de 19 años.
“Hubo un aviso del operativo como a las 9 de la noche. Llegó un carro buscando a alguien para avisar. Como a las 12 de la noche más o menos llegaron, cuando todo mundo estaba durmiéndose. Estaban los vigilantes que avisaron y ya salimos.
“Estaban los vigilantes viendo, en una fogata, y vinieron y dijeron ‘ya salgan, ahí vienen’ y salimos. No dijeron nada (los agentes), sólo que iban a entrar a la fuerza a revisar y luego a detener (…) pero dijimos que con los niños no y prendimos los colchones (…) no se identificaron (los agentes) no dijeron a qué iban sólo que querían entrar a la fuerza”, añadió Justin.
El joven dijo que varios migrantes se regresaron a Torreón por temor y unos más avanzaron “a la suerte”, para intentar pasar a Estados Unidos.
José, uno de los coordinadores del campamento que apoyaba para organizarse, es originario de Navojoa, del estado de Sonora. Él es jornalero, viaja a diferentes estados para trabajar en el campo, pero en tiempo de frío busca resguardarse en la ciudad y trabajar en la obra. Esta ocasión el invierno lo encontró en Chihuahua, donde trabaja en la construcción.
A él lo retuvieron los agentes de migración; se identificó como mexicano, pero intentaron culparlo del incendio.
“Desgraciadamente me tocó ver eso. Les dije que me dedico al campo, a la sandía. Había muchos niños, mujeres embarazadas, y los muchachos tanto que han cruzado para llegar aquí. No habían querido irse a Juárez porque supuestamente estaba muy duro en Samalayuca y no se querían mover”, comentó José, quien comparte que todos los días llegaba del trabajo a jugar con las niñas y los niños migrantes, que le pedían alguna moneda y jugaban con él.
La tarde-noche del viernes llegó una persona al campamento para alertarlos sobre el operativo, “pero como no había maldad ni nada, los migrantes no hicieron nada (ahí se quedaron). Llegaron sin violencia, pero en su desesperación (los migrantes) prendieron fuego a los colchones. Yo nunca había visto una reacción así en ningún momento (…) creo que la gobernadora pidió un apoyo a la dueña o encargada de ahí, por ahí escuché algo así que había sucedido, que era apoyo de la gobernadora. Pues ellos son autoridades, nosotros estamos bien pero pobre gente, tanto que tardó para llegar aquí”, lamentó José.
Bryan es de Maracaybo, Venezuela. Él ha cruzado durante meses la selva del Darién (frontera entre Colombia y Panamá), todo Centroamérica y México. Logró llegar a la frontera norte, pero en Villa Ahumada fue secuestrado con aproximadamente 30 compañeros más.
“Nos podían deportar a nuestro país (anoche) había muchos niños y mujeres. Nadie se quería ir deportado. La gente empezó a prender fuego porque quería entrar el Ejército y toda esa vaina, para deportarnos. Ahí cada quién clamó por su vida. Fue todo entre 1 y 2 de la mañana, estábamos durmiendo ya cuando empezó a llegar el Ejército.
“Llegó migración y empezó toda la gente, las mujeres: ‘Todo mundo pa’fuera, que se vayan pa’fuera. Les estábamos diciendo (a los agentes) que teníamos niños, mujeres, y que estaban violando nuestros derechos humanos, no nos escucharon”, denunció Bryan.
“Querían que saliéramos a juro (a huevo como dicen aquí). No nos dieron justificación. Querían entrar a llevarnos, había como ocho buses parados, Migración, la Marina, toda la vaina”, continuó.
Bryan fue secuestrado cuando estaba a punto de llegar a Ciudad Juárez, en la localidad de Villa Ahumada. Permaneció privado de la libertad 30 días, “con la maña”. Les pidieron 50 mil pesos mexicanos a cada uno para liberarlos. Su familia logró reunir la mitad y los delincuentes accedieron a darle su libertad.
“No es fácil migrar (…) No se me han quitado las ganas de llegar a Estados Unidos. Ahorita quiero ir a Monterrey, vengo de Juárez y está feo. Duramos 30 días ahí con otros compañeros”, comparte Bryan, quien también tiene 19 años.
El joven migrante dice que con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, tiene la esperanza de que quite la modalidad de obtener citas vía electrónica para lograr ingresar y que les permita entrar directamente de manera legal.
“Yo migré de mi país porque no hay comida, no hay agua, no hay cómo vivir allá. No hay trabajo. Venezuela está echo una porquería con ese presidente Maduro. De los otros países también están migrando por la misma situación de sus gobiernos.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, sostuvo que el operativo contra las personas migrantes fue implementado por el Instituto Nacional de Migración (INM) y que los agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal acudieron como apoyo por petición de la dependencia federal.
En el operativo de desalojo participaron integrantes de la Guardia Nacional, Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Secretaría de Seguridad Pública estatal y de la DSPM.
Asimismo, elementos del Cuerpo de Bomberos acudieron por la madrugada para controlar el siniestro.
Las personas detenidas o aseguradas fueron trasladadas al Polideportivo Sur, que fue habilitado como zona de resguardo de migrantes por parte del INM, según dijo la mandataria.
Asimismo, informó que algunas personas extranjeras fueron detenidas por elementos de seguridad de los tres órdenes de gobierno y otras más se entregaron de manera voluntaria.
Unidades y agentes de la Guardia Nacional, del Ejército y del INM mantienen un fuerte operativo de seguridad afuera del Polideportivo, a donde niegan el acceso a cualquier persona y la información la mantienen hermética.
De acuerdo con el gobierno estatal, en la vigilancia del inmueble participan los tres órdenes de gobierno y visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se encuentran en el lugar para garantizar la integridad y atención a los migrantes que ahí se encuentran albergados. Las mayoría de persona detenidas, 39 según SSPE, son venezolanas y hondureñas.
En un comunicado de prensa, la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Chihuahua, Brighite Granados, reprobó las declaraciones de la gobernadora María Eugenia Campos, quien afirmó previo al operativo de desalojo que “Chihuahua no será albergue de migrantes”.
“Posicionamiento que no sólo contradicen los valores de solidaridad y empatía que deberían guiar nuestras acciones como sociedad, sino que también reflejan una visión limitada ante un fenómeno que exige responsabilidad compartida y cooperación interinstitucional”, advirtió la morenista.
Aseveró que la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha dejado claro que el país ayudará a personas extranjeras: “México garantizará apoyo a migrantes en caso de deportaciones”.
Sin embargo, la información sobre la situación de las personas migrantes es opaca y de difícil acceso o claridad.

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“Chihuahua, como estado fronterizo, tiene una responsabilidad histórica y geográfica para actuar como un puente solidario que brinde apoyo a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. La postura de exclusión expresada por la gobernadora Campos no representa el espíritu de acogida y solidaridad que caracteriza a nuestra gente. Por el contrario, desde Morena reiteramos nuestro llamado a construir políticas migratorias que promuevan la cooperación entre todos los niveles de gobierno y la sociedad civil”, indicó el comunicado de Morena estatal.
Asimismo, Brighite Granados llamó a la gobernadora María Eugenia Campos a reflexionar sobre sus declaraciones y a trabajar en conjunto con el gobierno federal para garantizar que Chihuahua sea un lugar que proteja y apoye a quienes huyen de condiciones adversas.
Esta nota se publicó originalmente en Raíchali