Texto Dalila Sarabia | Fotos y videos: Israel Fuguemann · 20 de febrero de 2026
Hace 40 años, María Isabel Acosta adquirió, junto con su esposo, un pequeño local en uno de los túneles de Calzada de Tlalpan. Allí inauguraron la Estética Chabelita.
La primera vez que vio el pasillo, recuerda, tuvo miedo. No había luz, estaba sucio, no había reja que los protegiera y era usado como baño. El abandono era total. Poco a poco, y con recursos propios, no solo acondicionaron su local, sino que junto con otros comerciantes que llegaron por esas mismas fechas compraron pintura, lámparas, cableado y puertas de seguridad para proteger los 25 locales de los túneles cercanos a la estación del Metro Ermita.

Salvo para cambiar algunas lámparas que ahora ya no sirven, explicaron los comerciantes, en los 40 años que tienen sus negocios en ese lugar el Gobierno de la Ciudad de México nunca se acercó para apoyarlos e invertir en los pasos a desnivel. Lo hizo hasta finales del año pasado y de cara a lo que será el Mundial de Futbol.
Con el programa “Conectividad Subterránea: Pasos de la Utopía” las autoridades buscan rehabilitar de forma integral los 34 pasos a desnivel de la emblemática avenida: 12 en la alcaldía Cuauhtémoc y 22 en Benito Juárez para que haya nuevos giros, actividades culturales y hasta gimnasios.
Y aunque hubo una presentación oficial de la acción gubernamental presidida por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, los comerciantes afirman que nunca se les buscó para explicarles el proyecto, su alcance y las opciones que garanticen que una vez concluidas las obras podrán volver sin problema a sus locales.
“Yo he estado en este trabajo desde que empecé y hasta ahorita sigo trabajando, entonces sí me preocupa que digan que nos quieren desalojar o quitarnos, porque uno ya no puede trabajar en otra cosa… la mayoría somos personas mayores”, subrayó Isabel de 73 años.
En diciembre pasado, cuando llegaron a laborar, se encontraron con unas hojas pegadas en las cortinas de sus negocios. En ellas, Servimet, empresa de participación estatal, los invitaba a acercarse para regularizar la propiedad de los espacios. Nada más.
“Este ataque de Servimet es el tercero. El primero fue en 2012 cuando (Miguel Ángel) Mancera era jefe de Gobierno; luego, en 2016, lo volvieron a intentar, pero siempre se llegó a la misma solución: la legalidad está de nuestro lado”, sostuvo Jair Torruco, representante de la Agrupación Popular Independiente de México A. C., que desde 1990 tiene la concesión para ejercer el comercio en los pasos a desnivel.
“No puedes patear un perro en la esquina esperando que no te muerda. Ellos pensaron que nos íbamos a dejar y que nos iban a sacar, literal, como perros, y no es así. La gente de aquí tiene lealtad, dignidad, y mucho coraje”, agregó el representante de los comerciantes.
En los 12 túneles de los cuales Jair Torruco tiene la posesión legal hay alrededor de 300 vendedores que temen quedarse sin su fuente de empleo.

Frente al silencio de las autoridades que, acusan, buscan despojarlos, los comerciantes se han manifestado frente a las oficinas de la Jefa de Gobierno para exigir que les den certeza de que no los sacarán de sus espacios.
Y aunque a principios de febrero lograron sentarse con autoridades que les aseguraron que no los van a desalojar, los vendedores anticiparon que sus acciones de resistencia pacífica continuarán hasta que el Gobierno les entregue los acuerdos por escrito.
“Estaríamos locos, de estar en contra de que llegue la modernidad a los pasos (a desnivel)”, aseguró Torruco, quien dijo que tiempo atrás se acercó a la autoridades de la alcaldía Benito Juárez y del gobierno central para solicitar, entre otras cosas, cámaras y botones de auxilio conectados al C5.
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“El gobierno no tuvo de otra que darnos una reunión en la que nos prometió que no va a haber desalojos, que se van a respetar los derechos de las personas porque les quedó bastante claro que contamos con la legalidad (…) es una promesa, pero como les digo a los compañeros, hasta que no se firme nada seguimos en resistencia”, aclaró.
Actualmente el gobierno capitalino interviene los pasos a desnivel que se encuentran entre la Plaza de Tlaxcoaque y el Metro Chabacano, tramo en el que, como parte de las obras rumbo al Mundial de Futbol, se habilita una calzada flotante, por lo que unos 70 locatarios tuvieron que ser reubicados.
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A la fecha no se ha confirmado cuándo comenzará la intervención en todos los demás pasos a desnivel, aunque los comerciantes estimaron que como resultado de sus movilizaciones y quejas será hasta después de la justa deportiva.
Para abordar la situación legal de los comerciantes, planes de rehabilitación de los espacios, tiempos y recursos destinados, este medio buscó a Servimet, sin embargo, hasta la publicación de este texto no hubo respuesta.

Desde muy pequeño, a Érick Moguel su abuelo le enseñó el oficio de la sastrería. Aún recuerda que sus compañeros de la escuela se burlaban de él porque no era común ver a un hombre sentado frente a una máquina de coser.
Durante años trabajó en una fábrica en donde tenía prestaciones y seguro médico. Sin embargo, hace 24 años y después de sufrir un accidente, fue liquidado. “Yo estaba en el sector formal, lamentablemente caí en el informal. Ya tengo más de 24 años sin prestaciones, sin nada”, compartió.
“Un día venía yo pasando y vi un letrero que decía ‘se traspasa’ y pues lo apalabré con la persona que tiene la concesión y le dije que me interesaba; con mucho sacrificio se compró y ahora dice el Gobierno que nos lo va a quitar, pues sí me da mucha tristeza porque es un patrimonio que yo tengo destinado a mis hijos”, reprochó.
En local explicó en entrevista que contrario a lo que afirman las autoridades de que son pasos inseguros para los usuarios, los propios comerciantes han puesto a punto cada uno de los corredores. Incluida, subrayó, la vigilancia porque elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) ni siquiera dan rondines.
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“Nosotros aquí hacemos el trabajo de ellos (los policías). Hemos hecho detenciones de delincuentes que vienen y quieren robar. Nosotros estamos bien organizados (…) dicen que la gente no quiere pasar porque es peligroso, esa es una mentira”, defendió el sastre.
En cada uno de los pasillos los locatarios también se han organizado para instalar botones de pánico y circuito cerrado.
“Dueños, nosotros, lamentablemente no lo somos. Tenemos la posesión, los 40 años que hemos estado aquí trabajando, cuidando a la gente para que pase libre y que no los roben, pero no tenemos un documento que diga ‘ya es tuyo’”, reconoció Érick.
“La moneda está en el aire, no sabes si vas a ganar o vas a perder y es muy triste vivir siempre acongojado. Es triste estar viviendo con esa incertidumbre de que tarde o temprano puede llegar esto, que nos desalojen”, agregó.

El miedo a llegar a trabajar y encontrarse con que las autoridades entraron y los despojaron de sus locales es permanente entre los locatarios de los túneles de Calzada de Tlalpan, por lo que llamaron a la jefa de Gobierno, Clara Brugada y su equipo, a que les garantice su permanencia.
“Si remodelan nos beneficia a todos, por las instalaciones, pero el miedo es a que ya no nos dejen entrar, porque ya no vamos a tener con qué trabajar”, dijo Wendy Luna, comerciante de uno de estos pasos a desnivel.
“Aquí es donde hemos estado toda nuestra vida trabajando y nuestra preocupación es que de un momento a otro nos digan que nos van a cerrar los pasos, entonces ¿de qué vamos a vivir?, simplemente a mí, que ya soy de la tercera edad, nadie me va a dar trabajo. Si no me lo dieron antes, ahora menos”, dijo por separado Eva Flores, otra de las comerciantes con 40 años de trabajo en un paso a desnivel de Calzada de Tlalpan.