Alfonsina Avila / Zona Franca · 24 de noviembre de 2025
El lirio acuático ya cubre más del 40 % de la Laguna de Yuriria, en Guanajuato, y mantiene detenidas las actividades de los pescadores y las familias que dependen de esta fuente de ingreso. Esto a pesar de los casi 70 millones de pesos que el gobierno estatal le ha destinado los últimos 15 años para combatir la plaga sin éxito.
El cuerpo de agua no sólo representa la actividad económica y turística de casi 70 mil habitantes, sino que es un humedal con relevancia internacional y refugio clave para la biodiversidad de la zona.
En 2004, fue designado como sitio Ramsar y reconocido por la Comisión Nacional de Biodiversidad (CONABIO) como un Área de Importancia para la Conservación de las Aves, pues alberga numerosas especies residentes y migratorias.
Desde hace 15 años, el gobierno de Guanajuato detectó la eutroficación de la laguna, es decir, un proceso de enriquecimiento excesivo de nutrientes en un cuerpo de agua, especialmente nitrógeno y fósforo, que provoca un crecimiento descontrolado de algas y plantas acuáticas.

Lo anterior ha ocurrido por la falta de tratamiento de descargas domésticas y los retornos agrícolas saturados de fertilizantes, pues esto detonó el crecimiento desmedido de malezas que bloquean la luz solar y, al descomponerse, agotan el oxígeno y liberan gas metano, creando “zonas muertas” incompatibles con la vida acuática.
Aunque, desde hace años, autoridades del municipio de Yuriria, así como del gobierno estatal y federal habían tomado medidas para remediar la plaga, estás no han sido suficientes para detener este problema ambiental.
De 2010 a 2018, el entonces Instituto de Ecología del Estado Guanajuato destinó 35 millones 977 mil 057 pesos en acciones. Ya como Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial (SMAOT), erogó de 2019 a 2024 más de 32 millones 647 mil 079 pesos, lo que suma un ejercicio de 68 millones 624 mil 134 pesos, según se informó en diferentes solicitudes de información.

Los procesos que la dependencia estatal, en coordinación con el municipio, ha empleado son el control y extracción de la maleza acuática conocida como lirio con intervenciones mecánicas, manuales, químicas, biológicas y agroecológicas.
En total, en los últimos 15 años, se han intervenido 10 mil 174.715 hectáreas, lo que estima un promedio anual de 678.31, aunque, en el 2017 y 2018, no extrajeron ninguna cantidad de lirio, el año en el que se tuvo una mayor actividad fue en 2023 con mil 800 hectáreas.
La Laguna de Yuriria tiene una superficie de 15 mil 020 hectáreas como Área Natural Protegida, mientras que el cuerpo de agua tiene aproximadamente 6 mil hectáreas. Por lo que han logrado intervenir sólo un 11.3 % de la superficie total de la Laguna de Yuriria como promedio anual.

En un recorrido por las orillas de la laguna, pescadores como Erasto Guzmán relataron la crisis económica que enfrentan, pues tienen más de tres meses sin pescar, porque el lirio ha plagado toda la laguna y sus lanchas están en medio.
Los trabajadores recordaron que en años anteriores se utilizó herbicida lanzado desde avionetas, lo que redujo el lirio temporalmente. Sin embargo, hoy no existe información oficial sobre el plan de control actual, ni del municipio, ni de ninguna otra autoridad.
“La laguna nos mantenía, era la escuela que nos daba de comer… pero tenemos como tres meses sin entrar. Y acá afuera no hay trabajo”, lamentó.
Contó que el avance del lirio ha bloqueado las rutas de acceso y los espacios de pesca. Aunque hay algunos programas para los pescadores, no siempre llegan a todos.

Por su parte, Francisco Germán Guzmán tiene más de 30 años de ser pescador y nunca había visto algo así en su profesión.
“Está como por mitad de la laguna, es mucho lirio y no deja trabajar. A veces logramos entrar uno o dos días, pero la maleza vuelve a cerrar el paso rápidamente. Sacamos una carpa para el caldo, pero para vivir no alcanza”, dijo.
Ambos dijeron que la falta de ingresos ha obligado a muchos a trabajar como jornaleros, albañiles o chalanes, pero esos empleos eventuales son insuficientes para mantener a sus familias.
Además, señalaron que las autoridades restringen el acceso por seguridad, no existen apoyos económicos temporales ni alternativas claras.
“Cuando se secó la laguna el año pasado nadie vio por nosotros… una despensa, nada”, reprocharon.

Para el director del Departamento de Agua Potable y Alcantarillado del municipio de Yuriria, Artemio Ramírez Zamudio, la presencia del lirio acuático en la laguna continúa agravándose y hoy compromete alrededor del 40 % del cuerpo de agua.
Reconoció que se trata de un problema de muchos años que ha afectado tanto el ecosistema como la actividad turística y económica de la zona. Además, explicó que la proliferación de esta planta acuática, considerada una plaga, no solo limita la navegación y la pesca, sino que también afecta la imagen turística del municipio.
“Prácticamente en Yuriria tenemos lo turístico, y la parte de la laguna es un área donde podemos manejar el turismo muy bien, pero con esta plaga definitivamente se nos cierran muchas puertas”, señaló.
El funcionario municipal detalló que, ante la magnitud del problema, el municipio participa en mesas de trabajo con seis dependencias de los tres niveles de gobierno: Conagua, Semarnat, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA), la PAOT y el Ayuntamiento.
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