Animal Político · 23 de julio de 2026
Ciudadanos de Nuevo León presentaron una iniciativa para endurecer las sanciones contra el maltrato animal por 8 años de prisión.
Rodrigo Zepeda, vocero de diferentes asociaciones ciudadanas indicó que dicha propuesta de reforma al Código Penal estatal busca aumentar las penas, ampliar los supuestos que agravan el delito y fortalecer las medidas de protección y reparación del daño.
Al presentar la iniciativa, explicó que la reforma contempla diez cambios principales para hacer más estricta la legislación y cerrar vacíos legales en la persecución de este delito.

“Entre las modificaciones destaca el incremento de las penas por maltrato animal para que sean proporcionales a la gravedad de los hechos, así como un aumento adicional de las sanciones cuando las agresiones provoquen la muerte del animal”, comentó.
Zepeda indicó que dicha propuesta también plantea inhabilitar a las personas responsables para que no puedan volver a poseer, criar, reproducir, comercializar, alojar o trabajar con animales.
Además, incorpora nuevas agravantes para los casos de mayor crueldad, como las mutilaciones, la prolongación deliberada del sufrimiento del animal o el uso de sustancias o métodos especialmente lesivos.
Otro de los cambios establece penas más severas cuando los actos de maltrato sean difundidos públicamente o se cometan frente a niñas, niños o adolescentes.
“La iniciativa contempla una protección especial para animales de asistencia, terapia, rescate y seguridad pública, además de sanciones agravadas cuando el responsable sea un médico veterinario, un criador o cualquier persona o establecimiento cuya actividad implique el cuidado de animales”.
En materia de protección inmediata, la propuesta prevé el aseguramiento del animal cuando exista riesgo para su vida, integridad o bienestar.
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También fortalece la reparación del daño para que incluya atención veterinaria, rehabilitación, alimentación, tratamientos, resguardo y cualquier otra medida necesaria para recuperar el bienestar del animal afectado.
Durante la presentación, el impulsor de la iniciativa afirmó que la reforma “no busca castigar nada más por castigar”, sino prevenir la reincidencia y construir una legislación más completa para la protección animal.
“La Ley Rocky nace para que ningún acto de crueldad pueda normalizarse”, señaló.
La iniciativa fue turnada al Congreso de Nuevo León para su análisis y eventual discusión en comisiones antes de ser sometida a votación del Pleno.
La Fiscalía General del Estado de Coahuila, informó que Liliana “N”, quien presuntamente arrolló a un lomito de 14 años de edad y de la raza pirineo el pasado 18 de julio, fue detenida por cumplimiento a la orden de aprehensión.
“El juez de control consideró necesario este medio de conducción y el mismo día de ayer se llevó a cabo la audiencia inicial”, indicó Federico Fernández Montañez.
En tanto, Elizabeth Mateos, diputada local de Morena en la Ciudad de México, propuso aumentar a 15 años las penas por crueldad animal, así como sancionar la apología de la violencia contra los seres sintientes tras revisar las declaraciones realizadas por el conductor del programa de espectáculos “Ventaneando”, Pedro Sola, quien, dijo, justificó el envenenamiento de perros como una forma de resolver problemas cotidianos.

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Durante la sesión permanente en el Congreso capitalino, Mateos planteó modificar el Código Penal en la CDMX para imponer de uno a cuatro años de prisión y de 100 a 300 días una multa a quien, por cualquier medio de difusión, público o privado, incluyendo medios electrónicos, digitales, audiovisuales o redes sociales, promueva, justifique, exalte, incite, induzca o haga apología del maltrato animal.
En el documento de la iniciativa, detalló que dichas reformas propuestas se plantean aumentar de 1 a 3 años a 4 a 8 años de prisión la sanción para quien lesione gravemente a un animal; incrementar de 2 a 6 años a 10 a 15 años la pena para quien prive de la vida a un ser sintiente, e impedir que la edad, por sí sola, permita acceder a la prisión domiciliaria cuando existan conductas reiteradas de crueldad animal.
“Más allá de las disculpas que posteriormente se ofrecieron, este caso abrió un debate que no podemos ignorar: la enorme responsabilidad que implica comunicar frente a millones de personas, porque cuando desde un espacio de comunicación se normaliza la violencia contra los animales el mensaje que se transmite rebasa el ámbito del entretenimiento, se corre el riesgo de trivializar conductas que nuestra legislación y nuestra sociedad hemos venido rechazando durante muchos años”, comentó.