Dalila Sarabia · 3 de abril de 2026
A punto de cumplir dos siglos de tradición, la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa se celebra este 2026, por primera vez, con el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La declaratoria le fue otorgada en 2023 y quedó formalizada el 10 de diciembre de 2025 al quedar inscrita en la lista representativa de la UNESCO.
“Con esto, se reconoció que, más allá de su raíz religiosa, esta celebración fomenta la paz, la cohesión social y el ejercicio de los derechos culturales, además de ser un mecanismo de transmisión intergeneracional de valores, símbolos y solidaridad comunitaria”, subrayó la Secretaría de Cultura del Gobierno federal tras el reconocimiento.

El origen de esta representación, que al paso de los años ha sabido adaptarse a la modernidad, se remonta hacia 1833 cuando una epidemia de cólera azotó al pueblo de Iztapalapa, por lo que los lugareños fueron a pedir al Cristo de la Cuevita que les ayudara porque mucha gente estaba muriendo. Era incontrolable. Tiempo después la epidemia terminó. ¿Fue un milagro?, al menos para los lugareños sí, por lo que en agradecimiento le construyeron una capilla.
Diez años después de aquella primera plegaria, en 1843 —y de forma ininterrumpida, incluso sin público durante la pandemia de Covid-19— en la Semana Santa comenzaron las procesiones y la representación del viacrucis de Cristo.
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A lo largo de 183 años, este ritual de reafirmación y cohesión social ha contado con la participación activa de los habitantes de los ocho barrios de Iztapalapa quienes, más allá de su fe religiosa, asumen el compromiso comunitario de continuar con la tradición para agradecer y honrar al Cristo de la Cuevita.
La tradición, que en promedio atestiguan 2 millones de personas, ha experimentado con el paso de los años un proceso de adaptación y resignificación cultural que le ha permitido trascender el ámbito local y adquirir proyección nacional e internacional. Su reconocimiento como una de las escenificaciones más importantes del mundo la pone a la par de las que se llevan a cabo en Filipinas, España y el Vaticano.

Este año, Arnulfo Eduardo Morales Galicia, de 25 años, será quien personificará a Jesús. El año pasado “peleó” por el papel, pero quedó en segundo lugar. Este año se impuso a 22 competidores.
Originario del Barrio de San Lucas, el médico egresado de la UNAM cargará en la espalda una cruz de 90 kilos a lo largo de 2 kilómetros, mientras recibe burlas e insultos de los soldados que lo acompañarán en su el recorrido.
“Desde que tengo conciencia, todas las Semanas Santas me las he pasado aquí en Iztapalapa. Ver la procesión como que te incita a decir ‘yo quiero estar ahí’”, dijo el joven en entrevista con Telediario.
Personificar a Jesús en la representación de Iztapalapa es considerado un honor y un privilegio, por lo que no cualquier persona puede hacerlo. Hay requisitos muy estrictos que se deben cumplir, como ser nativo de alguno de los ocho barrios de Iztapalapa, tener al menos 18 años y ser católico.
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Haber hecho la primera comunión, medir mínimo 1.75 metros, ser soltero, no tener hijos, contar con una excelente salud y condición física, y no tener tatuajes ni perforaciones.
La Comisión de Honor y Justicia del Comité Organizador es la encargada de llevar a cabo las evaluaciones físicas y sociales para confirmar, además, que quienes buscan el papel son personas de buen comportamiento.
Ser elegido no solo se trata de prepararse física y mentalmente para subir al Cerro de la Estrella cargando la cruz. El fervor de la comunidad es tal que después de ser seleccionado hay quienes se acercan a él —o a los anteriores actores elegidos— para pedirle que interceda por ellos en distintas causas.

Aunque desde el domingo 29 de marzo pasado —Domingo de Ramos— comenzaron las celebraciones religiosas en esta alcaldía del oriente de la Ciudad de México, el evento principal se llevará a cabo este viernes 3 de abril —Viernes Santo— al mediodía.
Para esta, la representación 183 de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, el Comité Organizador informó que participarán 135 actores con diálogo, 150 músicos y cerca de 2 mil personas en procesión —entre nazarenos y mujeres del pueblo— quienes recorrerán unos 2 kilómetros desde la Macroplaza de la alcaldía hasta el Cerro de la Estrella, en donde se representará la crucifixión de Cristo.
Como cada año, Jueves y Viernes Santo habrá Ley Seca y se desplegará un operativo de seguridad y movilidad con más de 4 mil 500 elementos de distintas dependencias y corporaciones.